domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Pueden Hablarnos Nuestros Muertos?

2 Corintios 11:13-15

13 Porque Estos son falsos apóstoles, obreros Fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.
14 Y no es maravilla, Porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
15 Asi que, no es extraño si También sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; Cuyo fin Será Conforme a sus obras.


LA OBRA ministradora de los santos ángeles, tal cual está presentada en las Santas Escrituras, es una
verdad de las más alentadoras y de las más preciosas para todo discípulo de Cristo. Pero la enseñanza de la
Biblia acerca de este punto ha sido obscurecida y pervertida por los errores de la teología popular. La
doctrina de la inmortalidad natural, tomada en un principio de la filosofía pagana e incorporada a la fe
cristiana en los tiempos tenebrosos de la gran apostasía, ha suplantado la verdad tan claramente enseñada
por la Santa Escritura, de que "los muertos nada saben." Multitudes han llegado a creer que los espíritus de
los muertos son los "espíritus ministradores, enviados para hacer servicio a favor de los que han de heredar
la salvación." Y esto a pesar del testimonio de las Santas Escrituras respecto a la existencia de los ángeles
celestiales y a la relación que ellos tienen con la historia humana desde antes que hubiese muerto hombre
alguno.
La doctrina de que el hombre queda consciente en la muerte, y más aún la creencia de que los espíritus de
los muertos vuelven para servir a los vivos, preparó el camino para el espiritismo moderno. Si los muertos
son admitidos a la presencia de Dios y de los santos ángeles y si son favorecidos con conocimientos que
superan en mucho a los que poseían anteriormente, ¿por qué no habrían de volver a la tierra para iluminar e
ilustrar a los vivos? Si, como lo enseñan los teólogos populares, los espíritus de los muertos se ciernen en
torno de sus amigos en la tierra, ¿por qué no les sería permitido comunicarse con ellos para prevenirlos del
mal o para consolarlos 608 en sus penas? ¿Cómo podrán los que creen en el estado consciente de los
muertos rechazar lo que les viene cual luz divina comunicada por espíritus glorificados? Representan un
medio de comunicación considerado sagrado, del que Satanás se vale para cumplir sus propósitos. Los
ángeles caídos que ejecutan sus órdenes se presentan como mensajeros del mundo de los espíritus. Al
mismo tiempo que el príncipe del mal asevera poner a los vivos en comunicación con los muertos, ejerce
también su influencia fascinadora sobre las mentes de aquéllos.
Satanás puede evocar ante los hombres la apariencia de sus amigos fallecidos. La imitación es perfecta; los
rasgos familiares, las palabras y el tono son reproducidos con una exactitud maravillosa. Muchas personas
se consuelan con la seguridad de que sus seres queridos están gozando de las delicias del cielo; y sin
sospechar ningún peligro, dan oídos a "espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios."
Después que Satanás ha hecho creer a esas personas que los muertos vuelven en realidad a comunicarse
con ellas, hace aparecer a seres humanos que murieron sin preparación. Estos aseguran que son felices en
el cielo y hasta que ocupan allí elevados puestos, por lo que se difunde el error de que no se hace diferencia
entre los justos y los injustos. Esos supuestos visitantes del mundo de los espíritus dan a veces avisos y
advertencias que resultan exactos. Luego que se han ganado la confianza, presentan doctrinas que de hecho
destruyen la fe en las Santas Escrituras. Aparentando profundo interés por el bienestar de sus amigos en la
tierra, insinúan los errores más peligrosos. El hecho de que dicen algunas verdades y pueden a veces
anunciar acontecimientos da a sus testimonios una apariencia de verosimilitud; y sus falsas enseñanzas son
aceptadas por las multitudes con tanta diligencia y creídas tan a ciegas, como si se tratara de las verdades
más sagradas de la Biblia.

SEGURIDAD Y PAZ EN EL CONFLICTO DE LOS SIGLOS
Por ELENA G. de WHITE

Juan 5:39
39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.

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