martes 10 de noviembre de 2009

Un pecado común pero grave

Un pecado común pero grave
210*. El sobrecargar el estómago es un pecado común, y cuando se usa demasiado alimento, el sistema entero resulta agobiado. La vida y la vitalidad, en vez de mejorar, decrecen. Es así como Satanás planea que hagan las cosas. El hombre utiliza sus fuerzas vitales en trabajo innecesario para disponer de una excesiva carga de alimento.
Al tomar mucho alimento, no solamente malgastamos impróvidamente las bendiciones de Dios, provistas para las necesidades de la naturaleza, sino que causamos un gran daño a todo el organismo. Mancillamos el templo de Dios. Este resulta debilitado e incapacitado; y la naturaleza no puede realizar bien su trabajo y en forma sabia, de acuerdo con la manera en que Dios hizo provisión. Debido a la complacencia egoísta de su apetito, el hombre ha oprimido el poder de la naturaleza obligándola a hacer un trabajo que nunca se debiera exigir de ella.
Si todos los hombres estuvieran familiarizados con la viviente maquinaria humana, no serían culpables de hacer esto, a menos que, por supuesto, amaran la complacencia propia tanto que continuaran su proceder suicida y tuvieran una muerte prematura, o vivieran por años como una carga para sí mismos y para sus amigos.

Consejos Sobre El Régimen Alimenticio

`` Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida. ``

lunes 9 de noviembre de 2009

El alimento que comemos y la vida que vivimos.

El alimento que comemos y la vida que vivimos.
La complacencia del apetito es la causa más importante de la debilidad física v
mental y es el cimiento de la flaqueza que se nota por doquiera (Joyas de los
Testimonios, tomo 1, pág. 417).
Nuestra salud física es conservada por lo que comemos; si nuestros apetitos no
están bajo el control de una mente santificada, si no somos temperantes en todo lo
que comemos y bebemos, no estaremos en un estado mental y físico sano para
estudiar la Palabra con el propósito de aprender lo que dicen las Escrituras: ¿Qué
haré para tener la vida eterna? Todo hábito malsano producirá una condición
malsana en el sistema, y la delicada y viviente maquinaria humana del estómago
resultará perjudicada, y no podrá realizar su trabajo debidamente. El régimen
alimenticio tiene mucho que ver con la disposición a entrar en la tentación y
cometer pecado (Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 61).


Ningún cristiano introducirá en su organismo alimento o bebida alguna que 18
entorpezca sus sentidos, o que actúe de tal manera sobre el sistema nervioso que
le haga rebajarse a sí mismo o lo incapacite para ser útil. El templo de Dios no
debe ser profanado. Las facultades de la mente y del cuerpo deben ser
mantenidas en salud para que puedan ser usadas para glorificar a Dios
(Manuscrito 126, 1903).
Con incesante vigilancia.
Los apetitos naturales de los hombres han sido pervertidos por la complacencia.
Mediante la satisfacción pecaminosa [sus apetitos] se han convertido en "deseos
carnales que batallan contra el alma". A menos que el cristiano vele en oración,
está dando rienda suelta a hábitos que debieran ser vencidos. A menos que sienta
la necesidad de constante e incesante vigilancia, sus inclinaciones, profanadas y
desviadas, serán el medio que los apartará de Dios (Manuscrito 47, 1896).

LA TEMPERANCIA
Por ELENA G. DE WHITE


`` Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida. ``

domingo 8 de noviembre de 2009

Parábola de las diez vírgenes

Mateo 25

1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,salieron a recibir al esposo.
2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
6 Y a la medianoche se oyó un clamor: !!Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !!Señor, señor, ábrenos!
12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

Parábola de los talentos

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

El juicio de las naciones

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.
46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

`El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.`

jueves 5 de noviembre de 2009

Semejante a Cristo en carácter

El sello del Dios viviente sólo será colocado sobre los que son semejantes a Cristo
en carácter.- 7CBA 981 (1895).
Los que reciban el sello del Dios vivo y sean protegidos en el tiempo de angustia,
deben reflejar plenamente la imagen de Jesús.-PE 71 (1851).
El sello de Dios no será nunca puesto en la frente de un hombre o una mujer que
sean impuros. Nunca será puesto sobre la frente de seres humanos ambiciosos y
amadores del mundo. Nunca será puesto sobre la frente de hombres y mujeres de
corazón falso o engañoso. Todos los que reciban el sello deberán estar sin
mancha delante de Dios y ser candidatos para el cielo.-2JT 71 (1882).
El amor se expresa en la obediencia, y el amor perfecto echa fuera el temor. Los
que aman a Dios, tienen el sello de Dios en la frente, y obran las obras de Dios.-
HH 53 (1894).
Los que venzan el mundo, la carne y el diablo, serán los favorecidos que recibirán
el sello del Dios vivo.-TM 445 (c. 1886).
¿Estamos luchando con todas las facultades que Dios nos dio para alcanzar la
medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo? ¿Estamos procurando su
plenitud, conquistando una altura cada vez mayor, en procura 226 de la perfección
de su carácter? Cuando los siervos de Dios alcancen este punto, serán sellados
en sus frentes. El ángel registrador declarará: "Consumado es". Serán completos
en él los que le pertenezcan por creación y por redención.-3MS 488 (1899).

EVENTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
ELENA G. DE WHITE

Bendiciones!

miércoles 4 de noviembre de 2009

ELÍAS NO SE DESANIMÓ

A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un
hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende,
para que la lluvia no te ataje.1 Rey. 18: 44.
Se nos presentan importantes lecciones en este incidente de Elías. Cuando estuvo
en la cima del monte Carmelo y ofreció oración suplicando lluvia, su fe fue
probada, pero perseveró en hacer conocer su pedido a Dios. Seis veces oró
fervientemente, sin señal de que su petición fuera concedida, pero con una fe
fuerte continuó suplicando al trono de la gracia. Si se hubiera desanimado la sexta
vez, su oración no hubiera recibido respuesta, pero él perseveró hasta que llegó la
contestación. Tenemos un Dios cuyo oído no está cerrado a nuestras peticiones; y
si probamos su palabra, honrará nuestra fe. Desea que todos nuestros intereses
estén entretejidos con los suyos, y entonces puede bendecirnos con toda
seguridad; porque no nos adjudicaremos la gloria al recibir la bendición, sino que
tributaremos toda la alabanza a Dios. Dios no siempre responde nuestras
oraciones la primera vez que le pedimos algo, porque si lo hiciera, daríamos por
sentado que tenemos derecho a todas las bendiciones y favores que nos
concede.-RH 27-5-1913.
El siervo vigilaba mientras Elías oraba . . . Al investigar su corazón, se
consideraba más disminuido, tanto en su propia estima como a la vista de Dios. Le
parecía que él no era nada y que Dios lo era todo; y cuando llegó al punto de
renunciar al yo, mientras se aferraba del Salvador como su única fortaleza y
justicia, llegó la respuesta. El siervo apareció y dijo: "Yo veo una pequeña nube
como la palma de la mano de sin hombre, que sube del mar".-RH 26-5-1891. 209


HIJOS E HIJAS DE DIOS
Compilación de los escritos de ELENA G. DE WHITE

Bendiciones!

martes 3 de noviembre de 2009

EL REPRESENTANTE DE CRISTO

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el
Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. (Juan 16: 7).
"Espíritu de verdad" es el nombre que se da al Consolador. Su obra consiste en definir
y mantener la verdad. Primero habita en el corazón como el Espíritu de verdad; de este
modo, llega a ser el Consolador. En la verdad hay tranquilidad y paz, lo cual no se
puede hallar en el error. Satanás conquista el poder sobre la mente a través de falsas
teorías y tradiciones. El enemigo logra desfigurar el carácter e imponer la adopción de
falsas normas. Mediante las Escrituras el Espíritu Santo habla a la mente, e imprime la
verdad en el corazón. De este modo expone el error y lo expulsa del creyente. Por el
Espíritu de verdad, obrando por intermedio de la Palabra de Dios, Cristo une a los
suyos a sí mismo.
Al describir a sus discípulos la obra del Espíritu Santo, Jesús quiso inspirarlos para que
alcanzaran el mismo gozo y la alegría que llenaba su propio corazón. Se regocijó con la
ayuda abundante que había provisto para su iglesia. El Consolador era el más excelso
de los dones que podría solicitar al Padre con el propósito de exaltar a su pueblo. Fue
dado como el agente regenerador, y sin este don el sacrificio de Cristo hubiera sido en
vano. Por siglos el poder maligno se había fortalecido hasta el punto que era
asombrosa la sumisión del hombre a la cautividad satánica. El pecado puede ser
resistido y vencido únicamente por la intervención poderosa de la tercera persona de la
Deidad, que no vendría con una energía modificada, sino en la plenitud del poder
divino. El Espíritu es el que hace efectivo lo que logró el Redentor del mundo. Mediante
el Consolador el corazón se purifica. Gracias a su obra el creyente llega a ser
participante de la naturaleza divina. Cristo nos dio el divino poder de su Espíritu para
que podamos vencer las tendencias al mal, sean heredades o cultivadas, y para
imprimir en la iglesia su propio carácter.- Review and Herald, 19 de noviembre de 1908.

RECIBIREIS PODER
PRESONA, PRESENCIA Y OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
ELENA G. DE WHITE

Bendiciones!

lunes 2 de noviembre de 2009

La Iglesia Adventista del Séptimo Día

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es una denominación cristiana de evangélicos conservadores. La iglesia surgió a raíz de las expectativas escatológicas de mediados del siglo XIX (personificadas en el movimiento millerista), aunque no se organizó formalmente hasta 1863. Los milleristas habían fijado el regreso de Cristo para el 22 de octubre de 1844. Al no producirse, el movimiento cayó en la desorganización. Uno de los pequeños grupos adventistas adoptó el séptimo día como día de descanso, reinterpretó los acontecimientos de 1844 y se convirtió, en su debido momento, en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los orígenes del adventismo, sin embargo, remontan a mucho antes: a la Reforma y a la iglesia neotestamentaria.

Los adventistas del Séptimo Día aceptan la Biblia como la palabra inspirada de Dios. En esencia, la Biblia es su único credo, aunque tienen una declaración de veintiocho creencias fundamentales, que está sujeta a revisión en cualquiera de las sesiones mundiales de la Conferencia General, cuando se recibe una nueva luz o se encuentra mejor lenguaje, con la orientación del Espíritu Santo. Estas creencias incluyen la Trinidad, el bautismo de creyentes, los dones espirituales, la muerte como estado inconsciente hasta la resurrección y la tierra nueva como el hogar de los redimidos después del milenio. Los adventistas del Séptimo Día son creacionistas y creen que el hombre y la mujer fueron hechos a imagen de Dios y representan la labor suprema de la semana de la Creación bíblica. Con la aparición del pecado, se puso en práctica el plan de salvación de Dios. A través de la vida de Cristo de perfecta obediencia a la voluntad divina, su sufrimiento, muerte y resurrección, Dios proporcionó el único medio de expiación del pecado humano, para que quienes por su fe aceptan el don de la salvación puedan gozar de la vida eterna. Desde el principio, los adventistas del Séptimo Día han abogado constantemente por la libertad religiosa para todos y se han puesto a la cabeza de su promoción internacional, incluso ante las Naciones Unidas.

La misión mundial y la evangelización son elementos esenciales del carácter distintivo de los adventistas del Séptimo Día. La iglesia está decidida a compartir las buenas nuevas de la justificación, la justicia por la fe, la salvación a través de Jesucristo y su inminente regreso. Por consiguiente, la Iglesia Adventista del Séptimo Día es probablemente la denominación protestante más extendida, pues trabaja en más de doscientos países. Aunque América del Norte fue su cuna, hoy en día menos del 8% de sus miembros reside allí, y hay un crecimiento considerable en diferentes lugares del mundo. Los adventistas desean vivir vidas de servicio a Dios y a la humanidad. Para ayudarlos a lograr este objetivo, la iglesia posee y opera muchas instituciones: más de 6.000 escuelas (desde jardines de infancia hasta universidades), 720 hospitales y centros de atención sanitaria, casas editoriales y fábricas de alimentos naturales. En las últimas décadas, se han creado centros de medios de comunicación (televisión y radio mundial vía satélite). Los adventistas creen en un estilo de vida saludable, que incluye una buena alimentación (muchos adventistas son vegetarianos) y la abstinencia de drogas nocivas, incluidos los productos alcohólicos y de tabaco. Los adventistas también promueven la salud pública. La iglesia opera la Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), conocida internacionalmente por su trabajo en favor de las víctimas de desastres y sus proyectos de desarrollo en el tercer mundo.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día no se ve a sí misma como una federación de iglesias locales o nacionales, sino como una iglesia mundial. La forma de gobierno representativo es eficaz. El sistema de gobierno de la iglesia prevé cuatro niveles de organización clave: 1) la iglesia local, un órgano unido de creyentes individuales, 2) la Conferencia, un órgano unido de iglesias locales, 3) la Conferencia Unión, el órgano unido de varias conferencias (un territorio más amplio, que con frecuencia corresponde a una nación), y 4) la Conferencia General, el órgano mundial constituido por aproximadamente unas cien uniones. La Conferencia General opera a través de sus trece divisiones (oficinas sucursales).

Los adventistas del Séptimo Día "reconoce[n] aquellas agencias que exalt[a]n a Cristo ante los hombres como parte de su plan divino para la evangelización del mundo" (Política de trabajo de la Conferencia General, Nº 075). Entran en comunión con otros cristianos y practican la comunión abierta. Creen que, en cierto modo, son un movimiento profético con un mensaje del tiempo del fin que se centra en el "Evangelio eterno" para proclamar al mundo. Aunque los adventistas del Séptimo Día celebran las oportunidades de dialogar y llegar a un mejor entendimiento, no se han unido formalmente al movimiento ecuménico organizado haciéndose miembros de los consejos de iglesias. En muchas ocasiones, sin embargo, tienen estatus de observador, consultor o asesor. Los adventistas desean conservar y proteger su identidad única y dar vida a la misión evangelística y de servicio que Dios les ha encomendado.

La oficina de la Conferencia General está en Silver Spring, EUA. La Iglesia Adventista del Séptimo Día se compone de catorce millones de creyentes bautizados, que representan incluyendo a los niños, una comunidad de unos veinticinco millones de adventistas.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día no es miembro del Consejo Mundial de Iglesias.

Fuente: CMI