miércoles, 4 de noviembre de 2009

ELÍAS NO SE DESANIMÓ

A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un
hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende,
para que la lluvia no te ataje.1 Rey. 18: 44.
Se nos presentan importantes lecciones en este incidente de Elías. Cuando estuvo
en la cima del monte Carmelo y ofreció oración suplicando lluvia, su fe fue
probada, pero perseveró en hacer conocer su pedido a Dios. Seis veces oró
fervientemente, sin señal de que su petición fuera concedida, pero con una fe
fuerte continuó suplicando al trono de la gracia. Si se hubiera desanimado la sexta
vez, su oración no hubiera recibido respuesta, pero él perseveró hasta que llegó la
contestación. Tenemos un Dios cuyo oído no está cerrado a nuestras peticiones; y
si probamos su palabra, honrará nuestra fe. Desea que todos nuestros intereses
estén entretejidos con los suyos, y entonces puede bendecirnos con toda
seguridad; porque no nos adjudicaremos la gloria al recibir la bendición, sino que
tributaremos toda la alabanza a Dios. Dios no siempre responde nuestras
oraciones la primera vez que le pedimos algo, porque si lo hiciera, daríamos por
sentado que tenemos derecho a todas las bendiciones y favores que nos
concede.-RH 27-5-1913.
El siervo vigilaba mientras Elías oraba . . . Al investigar su corazón, se
consideraba más disminuido, tanto en su propia estima como a la vista de Dios. Le
parecía que él no era nada y que Dios lo era todo; y cuando llegó al punto de
renunciar al yo, mientras se aferraba del Salvador como su única fortaleza y
justicia, llegó la respuesta. El siervo apareció y dijo: "Yo veo una pequeña nube
como la palma de la mano de sin hombre, que sube del mar".-RH 26-5-1891. 209


HIJOS E HIJAS DE DIOS
Compilación de los escritos de ELENA G. DE WHITE

Bendiciones!

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