jueves, 8 de octubre de 2009

La Ultima Gran Lucha

Fui movida por el Espíritu de Dios a escribir ese libro (El conflicto de los siglos)...
Sabía que el tiempo era corto, y que las escenas que pronto han de agolparse
sobre nosotros por fin sucederán en forma repentina y rápida, como se presentan
en las palabras de la Escritura. "El día del Señor vendrá así como ladrón en la
noche" (1 Tes. 5:2).
El Señor ha puesto delante de mí asuntos que son de urgente importancia para el
tiempo presente, y que se extienden hasta el futuro... Se me aseguró que no había
tiempo que perder. Los llamados y amonestaciones deben darse. Nuestras
iglesias deben ser despertadas, deben ser instruidas, para que den la
amonestación a todos aquellos a quienes les sea posible alcanzar. Deben declarar
que viene la espada, que la ira del Señor no será postergada sobre el mundo
libertino. Se me mostró que muchos escucharían la amonestación. Sus mentes
estarían preparadas para discernir precisamente las cosas que se les señalen.
Se me mostró... que la amonestación debe llegar a donde el predicador en
persona no puede llegar, y que ella llamaría la atención de muchos a los
importantes 473 sucesos que ocurren en las escenas finales de la historia de este
mundo.
Acontecimientos venideros le fueron mostrados a Elena de White.-
Al presentarse delante de mí la condición de la iglesia y del mundo, contemplé las
terribles escenas que nos esperan en el inmediato futuro, y fui alarmada por la
perspectiva; y noche tras noche, mientras todos en la casa dormían, yo redacté las
cosas que me fueron reveladas por Dios. Se me mostraron las herejías que se
levantarán, los engaños que prevalecerán, el poder milagroso de Satanás -los
falsos Cristos que aparecerán-, que engañarán a la mayor parte, aun en el mundo
religioso, y que, si fuera posible, arrastrarán aun a los escogidos...
Las amonestaciones e instrucciones de este libro las necesitan todos los que
profesan creer la verdad presente, y el libro se adapta para ir también al mundo,
para llamar la atención a las solemnes escenas que son inminentes (Carta 1,
1890).
MENSAJES SELECTOS TOMO 3
ELENA G. DE WHITE

``Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida``

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