jueves, 17 de septiembre de 2009

SEGURIDAD ETERNA

Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su
nombre. (Zac. 14: 9).

El gran plan de la redención dará por resultado el completo restablecimiento del
favor de Dios para el mundo. Será restaurado todo lo que se perdió a causa del
pecado. No sólo el hombre, sino también la tierra será redimida, para que sea la
morada eterna de los obedientes. Durante seis mil años, Satanás luchó por
mantener la posesión de la tierra. Pero se cumplirá el propósito original de Dios al
crearla. "Tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el
siglo, eternamente y para siempre" (Dan. 7: 18).
"Desde nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de
Jehová" (Sal. 113: 3). . . Los sagrados estatutos que Satanás ha odiado y ha
tratado de destruir, serán honrados en todo el universo inmaculado.*
Por medio de la obra redentora de Cristo, el gobierno de Dios queda justificado. El
Omnipotente es dado a conocer como el Dios de amor. Las acusaciones de
Satanás quedan refutadas y su carácter desenmascarado. La rebelión no podrá
nunca volverse a levantar. El pecado no podrá nunca volver a entrar en el
universo. A través de las edades eternas, todos estarán seguros contra la
apostasía. Por el sacrificio abnegado del amor, los habitantes de la tierra y del
cielo quedarán ligados a su Creador con vínculos de unión indisoluble. . .
Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia de Dios. La tierra misma, el
campo que Satanás reclama como suyo, ha de quedar no sólo redimida, sino
exaltada. Nuestro pequeño mundo, que es bajo la maldición del pecado la única
mancha oscura de su gloriosa creación, será honrado por encima de todos los
demás mundos en el universo de Dios. Aquí, donde el Hijo de Dios habitó en
forma humana; donde el Rey de gloria vivió, sufrió y murió; aquí, cuando renueve
todas las cosas, estará el tabernáculo de Dios con los hombres, "morará con ellos;
y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios" (Apoc. 21:
3). Y a través de las edades sin fin, mientras los redimidos anden en la luz del
Señor, lo alabarán por su Don inefable: Emmanuel: "Dios con nosotros".*

Bendiciones!

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