miércoles, 15 de julio de 2009

PARA MEDITAR

Salmos 121
Jehová es tu guardador
Cántico gradual. 1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.
5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
7 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.
8 Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

para meditar

salmo

Capítulo 121
121:1 Alzaré mis ojos a los montes;¿De dónde vendrá mi socorro?121:2 Mi socorro viene de Jehová,Que hizo los cielos y la tierra.121:3 No dará tu pie al resbaladero,Ni se dormirá el que te guarda.121:4 He aquí, no se adormecerá ni dormiráEl que guarda a Israel.121:5 Jehová es tu guardador;Jehová es tu sombra a tu mano derecha.121:6 El sol no te fatigará de día,Ni la luna de noche.121:7 Jehová te guardará de todo mal;El guardará tu alma.121:8 Jehová guardará tu salida y tu entradaDesde ahora y para siempre.

ENVEJECER AIROSAMENTE

No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Sal. 71: 9.

David rogó al Señor que no lo desamparara en su vejez. ¿Y por qué oró así? Observó que la mayoría de los ancianos a su alrededor eran desdichados porque los rasgos desafortunados de su carácter empeoraban con la edad. Si habían sido por naturaleza avaros y codiciosos, lo eran en forma mucho más desagradable en los años maduros. Si habían sido celosos, irritables e impacientes, manifestaban especialmente esos defectos cuando ancianos.

David sentía gran angustia al ver que los reyes y los nobles que parecían haber temido a Dios mientras gozaban de la fuerza de su virilidad, se ponían celosos de sus mejores amigos y parientes cuando llegaban a viejos. Temían de continuo que fuesen motivos egoístas los que inducían a sus amigos a manifestar interés por ellos. Escuchaban las sugestiones y los consejos engañosos de los extraños respecto a aquellos en quienes debieran haber confiado. Sus celos irrefrenados ardían a veces como llamas, porque no todos concordaban con su juicio decrépito. Su avaricia era horrible. A menudo pensaban que sus propios hijos y deudos deseaban que muriesen para reemplazarlos, poseer sus riquezas y recibir los homenajes que se les concedían. Y algunos estaban de tal manera dominados por sus sentimientos celosos y codiciosos que llegaban a destruir a sus propios hijos.

David notaba que aunque había sido recta la vida de algunos mientras disfrutaban de la fuerza de la virilidad, al sobrevenirles la vejez parecían perder el dominio propio. Satanás intervenía y guiaba su mente, volviéndolos inquietos y descontentos...

David quedó profundamente conmovido; y se angustiaba al pensar en su propia vejez. Temía que Dios le abandonase y que, al ser tan desdichado como otras personas ancianas cuya conducta había notado, quedara expuesto al oprobio de los enemigos del Señor. Sintiendo esta preocupación, rogó fervientemente: "No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares".

Elena G. de White. Dios nos cuida.


Dios les bendiga

PARA MEDITAR

Apocalipsis 3 :11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

FUENTES DE CONSOLACIÓN

Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca. (Sal. 63: 5).

Hay sustancia y gordura para todos los que buscan la verdad como el minero busca el oro. ¿A quién instruirá Dios? Isaías nos dice: "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados" (Isa. 57: 15). Estos son los que ven el mal de sus caracteres inconversos, y se arrepienten, afligiéndose por la vida que ha representado tan pobremente a Cristo...

Reunid los preciosos rayos de luz que brillan a vuestro alrededor, y enfocadlos en un solo haz sobre la Palabra, y descubriréis clara y distintamente verdades que habían permanecido ocultas para el lector casual. En todo el campo de la revelación, hay esparcidos granos de oro: los dichos de la sabiduría de Dios. Si sois sabios, reuniréis estos preciosos granos de verdad. Apropiaos de las promesas de Dios. Entonces, cuando vengan las pruebas, esas promesas serán alegres fuentes de consolación celestial. Cuando estudiéis la Palabra, será para vosotros un manantial de sabiduría. Así coméis la carne y bebéis la sangre del Hijo de Dios.

Pedid a Dios que os revele mediante su Espíritu Santo la luz y la verdad, para que podáis comprender lo que leéis en su Palabra. Cuando Cristo, después de la resurrección, fue con los discípulos a Emaús, abrió su entendimiento para que comprendieran las Escrituras. El mismo Maestro divino esclarecerá nuestro entendimiento si mantenemos abiertas las ventanas del corazón hacia el cielo y cerradas para la tierra (Carta 25, 1903).

Elena G. de White. A fin de conocerle.

Dios les bendiga

martes, 14 de julio de 2009

PREPARÁNDOSE PARA DIRIGIR

Cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, lo libraba de su boca y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 1 Sam. 17: 34-35.

David crecía en favor ante Dios y los hombres. Había sido educado en los caminos del Señor, y ahora dedicó su corazón más plenamente que nunca a hacer la voluntad de Dios. Tenía nuevos temas en que pensar. Había estado en la corte del rey, y había visto las responsabilidades reales. Había descubierto algunas de las tentaciones que asediaban el alma de Saúl, y había penetrado en algunos de los misterios del carácter y el trato del primer rey de Israel. Había visto la gloria real ensombrecida por una nube oscura de tristeza, y sabía que en su vida privada, la casa de Saúl distaba mucho de tener felicidad. Todas estas cosas provocaban inquietud en el que había sido ungido para ser rey de Israel. Pero cuando se sentía absorto en profunda meditación, y atribulado por pensamientos de ansiedad, echaba mano a su arpa y producía acordes que elevaban su mente al Autor de todo lo bueno, y se disipaban las nubes oscuras que parecían entenebrecer el horizonte del futuro.

Dios estaba enseñando a David lecciones de confianza. Como Moisés fue educado para su obra, así también el Señor preparaba al hijo de Isaí para hacerlo guía de su pueblo escogido. En su cuidado de los rebaños, aprendía a apreciar en forma especial el cuidado que el gran Pastor tiene por las ovejas de su prado.

En las colinas solitarias y las hondonadas salvajes por donde vagaba David con sus rebaños había fieras en acecho. A menudo salía algún león de los bosquecillos que había al lado del Jordán, o algún oso de su madriguera en las colinas, y enfurecidos por el hambre venían a atacar los rebaños. De acuerdo con las costumbres de su tiempo, David sólo estaba armado de su honda y su cayado; pero no tardó en dar pruebas de su fuerza y su valor al proteger a los animales que custodiaba...

Su experiencia en estos asuntos probó el corazón de David y desarrolló en él valor, fortaleza y fe.

Elena G. de White. Dios nos cuida


Dios les bendiga

PROMESAS ÁUREAS

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. (Jer. 15: 16).

Tuve un sueño en el que me veía ante una gran muchedumbre(*), hablando con ellos de la fe y tratando de hacerles comprender que les faltaba mucho en este sentido... Tenían una experiencia deficiente en el conocimiento de Dios y de su Redentor. Yo procuraba mostrarles que debían ser capaces de exponer en forma inteligente las palabras de Juan: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29), para que pudieran considerarlo como el portador de sus pecados. Luego se abrió ante mi la Palabra de Dios y la vi rodeada de una luz hermosísima y sorprendente. Fueron pasando página tras página, y leí las misericordiosas invitaciones y palabras de súplica a buscar la gloria la voluntad de Dios, y todas las demás cosas serían añadidas. Estas invitaciones, promesas y seguridades se destacaban en letras doradas. ¿Por qué no os apoderáis de ellas? dije. Buscad primeramente conocer a Dios antes que nada. Escudriñad las Escrituras. Alimentaos de las palabras de Cristo, que son espíritu y vida y vuestro conocimiento aumentará y se expandirá. Estudiad vuestra Biblia. No estudiéis la filosofía contenida en muchos libros, sino estudiad la filosofía de la Palabra del Dios viviente. Otras producciones literarias tienen poca importancia cuando se comparan con ésta. No pongáis en vuestra mente tantas cosas vulgares que no satisfacen. En la Palabra de Dios se despliega un rico banquete ante vosotros. Es la mesa del Señor, abundantemente provista, donde podéis comer y satisfacemos (Carta 47, 1898).

Elena G. de White. A fin de conocerle.


Dios les bendiga