¿Cómo distinguiremos a los verdaderos siervos de Dios de los falsos profetas que Cristo dijo que surgirían para engañar a muchos? Hay una sola prueba del carácter: la ley de Jehová.
Los israelitas colocaron sobre sus puertas una señal de sangre para mostrar que eran propiedad de Dios. Así también los hijos de Dios de esta época deberán llevar la señal que Dios ha provisto. Estarán en armonía con la ley de Dios. Sobre cada uno de los hijos de Dios se coloca una señal tan ciertamente como se colocó una señal en las puertas de las moradas hebreas para preservar de la ruina a sus miembros. Dios declara: "Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos" (Eze. 20: 12). No necesitamos ser engañados....
El gran conflicto que ahora se riñe no es meramente una contienda de hombre contra hombre. De un lado se halla el Príncipe de la vida, actuando como el sustituto y garantía del hombre; del otro, el príncipe de las tinieblas, con los ángeles caídos bajo sus órdenes...
Habrá un serio conflicto entre los que son leales a Dios y los que se burlan de su ley. La iglesia ha unido sus manos con las del mundo. La reverencia hacia la ley de Dios ha sido trastornada. Los dirigentes religiosos están enseñando como doctrina los mandamientos de los hombres. Como era en los días de Noé, así es en esta época. Pero la difusión de la deslealtad y la transgresión, ¿hará que los que respetan la ley de Dios la respeten menos y se unan con los poderes mundanos que procuran invalidarla? Los que son verdaderamente leales no serán arrastrados por la corriente del mal. No arrojarán burla y desprecio sobre lo que Dios ha apartado como santo. Cada uno es sometido a prueba. Hay solamente dos lados. ¿En cuál de ellos estáis vosotros? (Review and Herald. 6-2-1900).Elena G. de White. A fin de conocerle.
viernes, 24 de julio de 2009
LA SEÑAL DE DIOS
jueves, 23 de julio de 2009
LA PLATAFORMA DE LA VERDAD
La Palabra de Dios ha de ser nuestra guía. No hay nada que adivinar en las verdades que contiene. No dejemos esta guía segura para buscar algo nuevo y extraño... Hay luchas doctrinas que no tienen en su fundamento un "Escrito está". Son suposiciones humanas. Con la declaración "Escrito está" Cristo hizo frente a las tentaciones que Satanás le presentó en el desierto, y provisto con esa arma, pudo decirle al enemigo: "Llegarás hasta aquí y no más adelante".
No podemos aceptar con seguridad las opiniones de ningún hombre, por muy erudito que sea, a menos que estén en armonía con las palabras del gran Maestro. Se nos presentarán las opiniones de hombres que yerran para que las aceptemos, pero la Palabra de Dios es nuestra autoridad, y nunca debemos aceptar las enseñanzas humanas sin tener la evidencia más concluyente de que concuerdan con la enseñanza de la Palabra de Dios. Debemos tener la certeza de que estamos sobre la plataforma de la verdad eterna: la Palabra del Dios vivo (Carta 25, 1903).
Hay que presentar la verdad, la preciosa verdad de la Palabra de Dios, tanto en público como en los hogares. Tenemos un mensaje que ha de preparar a un pueblo para que resista a los peligros de los días postreros... La verdad soportará cada prueba que se le imponga. No puede ser desbaratada por los sofismas satánicos. Cuanto más se la asedie, tanto más brillará. Al ver los activos y decididos esfuerzos del enemigo, ¿no procuraremos definidamente predicar el mensaje en forma clara? ¿No avanzaremos en el poder del Espíritu Santo y recibiremos e impartiremos lecciones del gran Maestro? (Carta 268, 1906).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
miércoles, 22 de julio de 2009
UNA VOLUNTAD PERSONAL
Hay deberes que atañen al cuerpo y deberes que atañen al alma, y cada ser humano debe colaborar con Dios en sus esfuerzos por satisfacer a ambos... No os avengáis a ser moldeados por un molde vulgar. Los jóvenes necesitan un sano sentido común, porque están viviendo para dos mundos...
Aplicad la verdad a vuestro caso individual. Tenéis un alma que salvar o un alma que perder. Tened una voluntad personal, pero sometedla a la voluntad de Dios. Decidid que no os airaréis, que no seréis autosuficientes, que no obraréis apresuradamente ni seréis dominantes. Si éste es vuestro punto débil, cuidad ese punto como se cuidaría un miembro fracturado. Cuidad vuestro espíritu y no permitáis que os venza un espíritu precipitado. Examinad cuidadosamente los puntos débiles de vuestro carácter, sabiendo que los males que existen pueden vencerse rehusando firmemente ceder a vuestras debilidades. El mal de una complacencia apresurada y perversa del temperamento enloquece a cualquier joven. Mantened la cordura. La respuesta blanda aparta la ira. El mal puede crecer, y crecerá... mediante la repetición.
No subestiméis la importancia de las cosas pequeñas porque sean pequeñas. Estos pequeños defectos se acumulan por acción y reacción, y se unen como varillas de acero. Esa pequeña acción, esa palabra descuidada, se convierten en hábitos por la repetición,... y los hábitos forman el carácter...
Cultivad sentimientos bondadosos, tiernos y comprensivos, y no los llaméis debilidad, porque son los atributos del carácter de Cristo. Cuidad vuestra influencia...
Mediante la santificación del Espíritu creceréis cada vez más a la semejanza de Cristo (Carta 46, 1898).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
martes, 21 de julio de 2009
EL TEMA CENTRAL DE LAS ESCRITURAS
Hay una gran verdad central que siempre debe mantenerse en la mente cuando se escudriñan las Escrituras: Cristo crucificado. Toda otra verdad está investido con la influencia y el poder correspondientes a su relación con este tema. Unicamente a la luz de la cruz podemos discernir el exaltado carácter de la ley de Dios. El alma paralizada por el pecado puede recibir nueva vida únicamente mediante la obra realizada en la cruz por el Autor de nuestra salvación. El amor de Cristo constriñe al hombre a unirse con él en sus labores y sacrificios. La revelación del amor divino aviva en ellos la realidad de su obligación descuidada de ser portadores de luz para el mundo, y los inspira con un espíritu misionero. Esta verdad ilumina la mente y santifica el alma. Hará desaparecer la incredulidad e inspirará fe. Es la gran verdad que debe mantenerse constantemente ante la consideración de los hombres...
Cuando Cristo, en su obra de redención, es visto como la gran verdad central del sistema de verdad, se arroja una nueva luz sobre los acontecimientos del pasado y el futuro. Se los ve en una nueva perspectiva y adquieren un nuevo y profundo significado (Manuscrito 31, 1890).El Antiguo Testamento es tan ciertamente el Evangelio en sombras y figuras, como el Nuevo Testamento lo es en su poder desarrollado. El Nuevo Testamento no presenta una religión nueva; el Antiguo Testamento no presenta una religión que haya de ser superada por el Nuevo. El Nuevo Testamento es tan sólo el progreso y desarrollo del Antiguo. Abel creía en Cristo, y fue tan ciertamente salvado por su poder, como lo fueron Pedro y Pablo...El Dios que anduvo con Enoc era nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Era la luz del mundo como lo es ahora (Joyas de los Testimonios. tomo 3, pág. 43).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
lunes, 20 de julio de 2009
AUTOR Y MAESTRO DE LA VERDAD
Cristo es el Autor de toda verdad. Toda concepción brillante, todo pensamiento de sabiduría, toda capacidad y talento, son dones de Cristo. El no tomó ideas nuevas de la humanidad, porque es el originador de todo. Pero cuando vino al mundo, encontró las brillantes gemas de verdad que había confiado al hombre sepultadas en la superstición y la tradición. Las verdades de la importancia más vital estaban colocadas en el marco del error para servir al propósito del archiengañador... Pero Cristo barrió las teorías erróneas. Nadie, salvo el Redentor del mundo, tenía poder de presentar la verdad en su pureza primitiva, desprovista del error que Satanás había acumulado para ocultar su belleza celestial...
La obra de Cristo consistió en tomar la verdad... y separarla del error para presentarla libre de las supersticiones del mundo a fin de que la gente la aceptara por su propio mérito intrínseco y eterno. Dispersó la niebla de la duda para que la verdad pudiera ser revelada y arrojara rayos luminosos en las tinieblas de los corazones de los hombres (Review and Herald, 7-1-1890).
La verdad salió de sus labios investida de una nueva e interesante forma que le dio la frescura de una nueva revelación. Su voz nunca se apartó del tono natural, y sus palabras fluían con una seriedad y seguridad apropiadas a su importancia y a las enormes consecuencias que implicaba su aceptación o su rechazo (Ibid.).
Invitó a los hombres a aprender de él porque él era una representación viviente de la ley de Dios. Era el único ser investido de humanidad que podía estar en medio de una muchedumbre y preguntar: "¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?" (Juan 8: 46) (Ibid.).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
domingo, 19 de julio de 2009
LA SABIDURÍA HUMANA CONTRA LA SABIDURÍA DIVINA
El espíritu prevaleciente en nuestros tiempos es de incredulidad y apostasía. El espíritu manifestado en el mundo es de orgullo y exaltación del yo. Los hombres se vanaglorian de poseer gran luz, pero en realidad no tienen más que ciega presunción, porque se han opuesto a la clara voluntad de Dios. Muchos exaltan el razonamiento humano, idolatran la sabiduría humana y consideran las opiniones de los hombres superiores a la sabiduría revelada de Dios... Entre la gran masa de cristianos profesos no se comprende cuán ofensiva es la transgresión de la ley de Dios. No comprenden que la salvación puede obtenerse únicamente mediante la sangre de Cristo...
A los ojos de los hombres, la vana filosofía y la así llamada ciencia, tienen más valor que la Palabra de Dios. Prevalece en gran medida la creencia de que el Mediador divino no es indispensable para la salvación del hombre. Una cantidad de teorías propuestas por los así llamados sabios del mundo, para la elevación del hombre, son creídas y se confía en ellas más que en la verdad de Dios enseñada por Cristo y sus apóstoles (Review and Herald, 8-11-1892).
El Señor quiere que investiguemos individualmente las Escrituras para que conozcamos el gran plan de redención, y que comprendamos ese gran tema hasta donde sea posible para la mente humana, iluminada por el Espíritu de Dios, para comprender el propósito de Dios. El quiere que captemos algo de su amor manifestado al dar a su Hijo para morir a fin de contrarrestar el mal, quitar las manchas contaminadoras de su obra y restaurar lo que se había perdido, elevando y ennobleciendo al alma hasta darle su pureza original mediante la justicia imputada de Cristo. La única manera como podía ser restaurada la humanidad caída era mediante el don de su Hijo, igual a él mismo, que poseía los atributos de Dios (Ibid.).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
sábado, 18 de julio de 2009
RICAS PROFUNDIDADES DE CONOCIMIENTO
Dios les bendigaCuanto más seriamente apliquemos nuestra mente a la investigación de la verdad, tanto más claras aparecerán las evidencias de la verdad; y cuanto más estrechamente nos relacionemos con el Dios de toda sabiduría, entrando en comunión con el que ha creado todas las cosas, tanto más abundante será nuestro conocimiento, tanto más plenamente comprenderemos la verdad divina. Dios ha dotado misericordiosamente a los hombres con facultades intelectuales, y esas facultades deben aprovecharse sabiamente para investigar con habilidad y comprender las ricas profundidades de conocimiento que hay en el carácter, la Palabra y las obras de Dios. Dios abrirá los tesoros de su amor a los bien dispuestos y obedientes; el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá la doctrina.
Mediante la comunión con Dios obtenemos refinamiento, amplitud de miras y nos elevamos. Al que anhela el conocimiento de las cosas divinas, Dios le mostrará las maravillas ocultas que escapan a la comprensión de los que no son esclarecidos por el Espíritu de Dios...
Cristo, el camino, la verdad y la vida, se dio para salvar al mundo caído, y en él están ocultos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento... El gran don de la salvación ha sido colocado a nuestro alance a un costo infinito para el Padre y el Hijo. Descuidar la salvación, es descuidar el conocimiento del Padre y el Hijo a quien Dios ha enviado (Review and Herald, 10-3-1891).
Todos los que acuden a Cristo en busca de un conocimiento más claro de la verdad, lo recibirán. El despegará ante ellos los misterios del reino de los cielos, y estos misterios serán entendidos por el corazón que anhela conocer la verdad. Una luz celestial brillará en el templo del alma, la cual se revelará a los demás cual brillante fulgor de una lámpara en un camino oscuro (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 22).
Elena G. de White. A fin de conocerle
viernes, 17 de julio de 2009
EL PELIGRO DEL DESCUIDO
El Redentor del mundo ha dicho: "Escudriñad las Escrituras" (Juan 5: 39). En ellas se encuentran abundantes provisiones para las necesidades humanas, y se ponen en juego los motivos más poderosos para influir en la persona para que se arrepienta y obedezca. En ellas, el buscador de la verdad puede leer, contemplar y conmoverse profundamente por lo que un Dios bueno y misericordioso ha hecho y hace continuamente por nosotros. Quedará asombrado de haber tratado con indiferencia el maravilloso amor y el perdón ofrecido, porque comprenderá que para redimir al hombre, Dios dio lo más grande que podía ofrecer. Y si los que son objeto de un amor tan inmenso descuidan la salvación, no hay nada más que el Cielo pueda hacer por ellos...
Necesitáis estudiar, contemplar, estos grandes temas para no caer en la indiferencia y
endureceos hasta no ceder a las condiciones del maravilloso plan de salvación, y ser demasiado orgullosos para humillaros al comprender vuestra propia condición caída...
El Señor ordena a los niños y a los jóvenes que busquen la verdad como tesoro escondido, y que sean atraídos y fascinados por aquello que une lo humano con lo divino. Bien puede preguntar el apóstol: "¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?" (Heb. 2: 3) ...
Solamente una Persona divina podía mediar entre Dios y el hombre. La redención humana es un tema que bien puede exigir hasta el máximo el ejercicio de las facultades mentales...
No podemos decirles a los jóvenes o a los de edad madura: No tenéis nada que hacer en esta gran obra. Pedimos un esfuerzo constante. Debéis ser diligentes para asegurar vuestra vocación y elección (Youth's Instructor, 31-8-1887).Elena G. de White. Dios nos cuida.
jueves, 16 de julio de 2009
UNA PÉRDIDA QUE ES GANANCIA
¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué haré para glorificar a Dios? Estoy comprometida a servir a mi Salvador con mi afecto indiviso. Considero todas las cosas como basura para poder ganar a Cristo. El cielo, la vida eterna, lo valen todo para mí, y Cristo murió para que yo poseyera el eterno peso de gloria...
No podemos permitirnos incurrir en ningún error cuando están en juego intereses eternos. Significa una gran ingratitud el ser indiferentes a las exigencias que Dios nos presenta. No podemos descuidar esta gran salvación y quedar sin culpa. Una eternidad de bendición ha sido adquirida para cada hijo e hija de Adán, y todos pueden poseer un título claro a la herencia inmortal, la sustancia eterna, si durante el tiempo de prueba demuestran su obediencia a los mandamientos de Dios. Todos serán probados en esta vida. Si confían, por fe, en los méritos de Cristo y sirven a Dios de todo corazón, tendrán un título a esas mansiones que Jesús ha preparado para todos los que le aman...
Amemos a Dios sobre todas las cosas y no permitamos que nada se interponga entre nosotros y nuestro Dios. Debemos prestar atención a la luz que Dios ha permitido que brille sobre nuestro camino; debemos mostrar delante de todo el cielo que apreciamos cada rayo de luz; debemos reflejar esa luz sobre otros. Somos responsables delante de Dios de nuestra influencia. Aun si se nos obliga a estar aparentemente solos, no estamos solos, porque Cristo está con nosotros para animarnos, fortalecernos y bendecirnos. Conoce cada deseo de vuestro corazón, cada propósito de vuestra alma. Dice: "No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros" (Juan 14: 18). Creamos que Dios hará como ha prometido (Manuscrito 51a, 1893).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
miércoles, 15 de julio de 2009
ENVEJECER AIROSAMENTE
Dios les bendigaDavid rogó al Señor que no lo desamparara en su vejez. ¿Y por qué oró así? Observó que la mayoría de los ancianos a su alrededor eran desdichados porque los rasgos desafortunados de su carácter empeoraban con la edad. Si habían sido por naturaleza avaros y codiciosos, lo eran en forma mucho más desagradable en los años maduros. Si habían sido celosos, irritables e impacientes, manifestaban especialmente esos defectos cuando ancianos.
David sentía gran angustia al ver que los reyes y los nobles que parecían haber temido a Dios mientras gozaban de la fuerza de su virilidad, se ponían celosos de sus mejores amigos y parientes cuando llegaban a viejos. Temían de continuo que fuesen motivos egoístas los que inducían a sus amigos a manifestar interés por ellos. Escuchaban las sugestiones y los consejos engañosos de los extraños respecto a aquellos en quienes debieran haber confiado. Sus celos irrefrenados ardían a veces como llamas, porque no todos concordaban con su juicio decrépito. Su avaricia era horrible. A menudo pensaban que sus propios hijos y deudos deseaban que muriesen para reemplazarlos, poseer sus riquezas y recibir los homenajes que se les concedían. Y algunos estaban de tal manera dominados por sus sentimientos celosos y codiciosos que llegaban a destruir a sus propios hijos.
David notaba que aunque había sido recta la vida de algunos mientras disfrutaban de la fuerza de la virilidad, al sobrevenirles la vejez parecían perder el dominio propio. Satanás intervenía y guiaba su mente, volviéndolos inquietos y descontentos...
David quedó profundamente conmovido; y se angustiaba al pensar en su propia vejez. Temía que Dios le abandonase y que, al ser tan desdichado como otras personas ancianas cuya conducta había notado, quedara expuesto al oprobio de los enemigos del Señor. Sintiendo esta preocupación, rogó fervientemente: "No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares".
Elena G. de White. Dios nos cuida.
FUENTES DE CONSOLACIÓN
Hay sustancia y gordura para todos los que buscan la verdad como el minero busca el oro. ¿A quién instruirá Dios? Isaías nos dice: "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados" (Isa. 57: 15). Estos son los que ven el mal de sus caracteres inconversos, y se arrepienten, afligiéndose por la vida que ha representado tan pobremente a Cristo...
Reunid los preciosos rayos de luz que brillan a vuestro alrededor, y enfocadlos en un solo haz sobre la Palabra, y descubriréis clara y distintamente verdades que habían permanecido ocultas para el lector casual. En todo el campo de la revelación, hay esparcidos granos de oro: los dichos de la sabiduría de Dios. Si sois sabios, reuniréis estos preciosos granos de verdad. Apropiaos de las promesas de Dios. Entonces, cuando vengan las pruebas, esas promesas serán alegres fuentes de consolación celestial. Cuando estudiéis la Palabra, será para vosotros un manantial de sabiduría. Así coméis la carne y bebéis la sangre del Hijo de Dios.
Pedid a Dios que os revele mediante su Espíritu Santo la luz y la verdad, para que podáis comprender lo que leéis en su Palabra. Cuando Cristo, después de la resurrección, fue con los discípulos a Emaús, abrió su entendimiento para que comprendieran las Escrituras. El mismo Maestro divino esclarecerá nuestro entendimiento si mantenemos abiertas las ventanas del corazón hacia el cielo y cerradas para la tierra (Carta 25, 1903).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
martes, 14 de julio de 2009
PREPARÁNDOSE PARA DIRIGIR
David crecía en favor ante Dios y los hombres. Había sido educado en los caminos del Señor, y ahora dedicó su corazón más plenamente que nunca a hacer la voluntad de Dios. Tenía nuevos temas en que pensar. Había estado en la corte del rey, y había visto las responsabilidades reales. Había descubierto algunas de las tentaciones que asediaban el alma de Saúl, y había penetrado en algunos de los misterios del carácter y el trato del primer rey de Israel. Había visto la gloria real ensombrecida por una nube oscura de tristeza, y sabía que en su vida privada, la casa de Saúl distaba mucho de tener felicidad. Todas estas cosas provocaban inquietud en el que había sido ungido para ser rey de Israel. Pero cuando se sentía absorto en profunda meditación, y atribulado por pensamientos de ansiedad, echaba mano a su arpa y producía acordes que elevaban su mente al Autor de todo lo bueno, y se disipaban las nubes oscuras que parecían entenebrecer el horizonte del futuro.
Dios estaba enseñando a David lecciones de confianza. Como Moisés fue educado para su obra, así también el Señor preparaba al hijo de Isaí para hacerlo guía de su pueblo escogido. En su cuidado de los rebaños, aprendía a apreciar en forma especial el cuidado que el gran Pastor tiene por las ovejas de su prado.
En las colinas solitarias y las hondonadas salvajes por donde vagaba David con sus rebaños había fieras en acecho. A menudo salía algún león de los bosquecillos que había al lado del Jordán, o algún oso de su madriguera en las colinas, y enfurecidos por el hambre venían a atacar los rebaños. De acuerdo con las costumbres de su tiempo, David sólo estaba armado de su honda y su cayado; pero no tardó en dar pruebas de su fuerza y su valor al proteger a los animales que custodiaba...
Su experiencia en estos asuntos probó el corazón de David y desarrolló en él valor, fortaleza y fe.
Elena G. de White. Dios nos cuida
Dios les bendiga
PROMESAS ÁUREAS
Tuve un sueño en el que me veía ante una gran muchedumbre(*), hablando con ellos de la fe y tratando de hacerles comprender que les faltaba mucho en este sentido... Tenían una experiencia deficiente en el conocimiento de Dios y de su Redentor. Yo procuraba mostrarles que debían ser capaces de exponer en forma inteligente las palabras de Juan: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29), para que pudieran considerarlo como el portador de sus pecados. Luego se abrió ante mi la Palabra de Dios y la vi rodeada de una luz hermosísima y sorprendente. Fueron pasando página tras página, y leí las misericordiosas invitaciones y palabras de súplica a buscar la gloria la voluntad de Dios, y todas las demás cosas serían añadidas. Estas invitaciones, promesas y seguridades se destacaban en letras doradas. ¿Por qué no os apoderáis de ellas? dije. Buscad primeramente conocer a Dios antes que nada. Escudriñad las Escrituras. Alimentaos de las palabras de Cristo, que son espíritu y vida y vuestro conocimiento aumentará y se expandirá. Estudiad vuestra Biblia. No estudiéis la filosofía contenida en muchos libros, sino estudiad la filosofía de la Palabra del Dios viviente. Otras producciones literarias tienen poca importancia cuando se comparan con ésta. No pongáis en vuestra mente tantas cosas vulgares que no satisfacen. En la Palabra de Dios se despliega un rico banquete ante vosotros. Es la mesa del Señor, abundantemente provista, donde podéis comer y satisfacemos (Carta 47, 1898).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
lunes, 13 de julio de 2009
LA VERDAD COMO CENTINELA DIVINO
conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (1 Tim. 4: 12)
Exhorto a los jóvenes a que consideren sus caminos...
Ningún joven puede soportar las tentaciones de Satanás si la verdad, con su poder purificador y elevador, no mora en el corazón. La verdad ejerce una influencia correctora sobre la vida. Es un centinela divino, que vigila vuestra alma, y actúa contra los asaltos de Satanás. Bajo la influencia divina de la verdad, la mente se fortalecerá, el intelecto se vigorizará y habrá un crecimiento en el conocimiento del único Dios verdadero, y de Jesucristo a quien ha enviado. No mancilléis la verdad consintiendo en hábitos y prácticas que son inconsecuentes con su carácter santo, sino que guardadla como un tesoro del valor más elevado... El Señor desea que comprendáis la posición que ocupáis como hijos e hijas del Altísimo, hijos del Rey Celestial. El quiere que viváis en estrecha relación con él... Decidíos de parte del Señor. Si queréis estar bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel, realizando fielmente su servicio, necesitáis no ceder nunca a la tentación, porque hay Uno a vuestro lado que puede manteneros sin caer. A cada joven se le da un tiempo de prueba para que forme un carácter para la vida futura e inmortal. Serán momentos preciosos y áureos si los aprovecháis de acuerdo con la luz que Dios permite que brille sobre vosotros desde su trono...
Hay que hacer una gran obra para conformar el carácter a la semejanza divina. La gracia de Cristo debe moldear a todo el ser, y su triunfo no estará completo hasta que el universo celestial sea testigo de una ternura habitual de los sentimientos, de un amor como el de Cristo y obras santas en el comportamiento de los hijos de Dios (Youth's Instructor, 3-8-1899).
Elena G. de White. A fin de conocerle.
Dios les bendiga
¿GIGANTES O ENANOS ESPIRITUALES?
Dios les bendigaEl Señor reprende y corrige a los que profesan observar su ley. Señala sus pecados y presenta su iniquidad, porque desea separar de ellos todo pecado y perversidad, a fin de que perfeccionen la santidad en su temor, y estén preparados para morir en el Señor, o ser trasladados al cielo. Dios los reprende y corrige, a fin de que sean refinados, santificados, elevados, y finalmente exaltados a su propio trono.
Dios no aceptará nada que no sea pureza y santidad; una mancha, una arruga, un defecto de carácter, nos apartarán del cielo para siempre, con todas sus glorias y sus tesoros.
La mayoría de los que profesan ser cristianos no tienen idea de la fuerza espiritual que podrían tener si fuesen tan ambiciosos, celosos y perseverantes para alcanzar el conocimiento de las cosas divinas como lo son para obtener las miserables y perecederas cosas de esta vida. Las masas que profesan ser cristianas se satisfacen con su condición de enanos espirituales. No están dispuestas a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia; de ahí que la piedad sea para ellas un misterio oculto e incomprensible. No conocen a Cristo por experiencia.
Se ha hecho amplia provisión para todos los que sincera, ferviente y meditativamente se dedican a la tarea de perfeccionar la santidad en el temor de Dios. Fuerza, gracia y gloria han sido provistas por medio de Cristo, para que los ángeles ministradores las lleven a los herederos de la salvación. Nadie es tan miserable, corrompido y vil, que no pueda encontrar en Jesús, que murió por él, fortaleza, pureza y justicia, si quiere abandonar sus pecados, dejar la senda de la iniquidad y volverse con plena decisión del corazón al Dios viviente. El espera para quitarles sus vestiduras, manchadas y contaminadas por el pecado, para revestirlos de las blancas y resplandecientes túnicas de justicia; y los intima a vivir, no a morir. En él pueden florecer. Sus ramas no se secarán ni serán infructíferas. Si moran en él, podrán extraer savia y nutrición de él, e imbuidos de su Espíritu, caminar como él anduvo, vencer como él venció, y ser exaltados a su diestra.
Elena G de White. Dios nos cuida.
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo de gloria del Señor, ...
viernes, 15 de mayo de 2009
Tened un espíritu humilde.

Me siento agradecida porque es el privilegio de todos hacer tal como hemos cantado: "Destronar todo ídolo y adorarte sólo a ti". Estoy agradecida porque no sea demasiado tarde para corregir los errores; porque no sea demasiado tarde para que examinemos nuestros corazones y nos probemos a nosotros mismos, si estamos en la fe; para que nos aseguremos de que Cristo está morando en nuestros corazones por la fe. Si nos comparamos con la gran norma moral, comprenderemos cuáles son nuestros defectos de carácter. Pero sean cuales fueren nuestros defectos y fracasos, no hemos de desanimarnos. Hemos de ver nuestros pecados y desecharlos, pues Cristo no puede hacer su morada en un corazón dividido.
Nuestros mayores pecados, que separan nuestras almas de Dios, son la incredulidad y la dureza de corazón. ¿Por qué somos tan incrédulos e insensibles? La razón es que estamos llenos de confianza propia. Si recibimos alguna muestra de la bendición de Dios, lo tomamos como una garantía de que estamos bien; y al venir la reprensión , decimos: "Sé que el Señor me ha aceptado, porque me ha bendecido, y no voy a recibir ese reproche". ¡En qué terrible condición estaríamos si el Señor no nos bendijera! Hemos de estudiar a Cristo, el Modelo de carácter que Dios nos ha dado. Si hemos de cortar un traje, estudiamos el patrón. Y en la vida cristiana, hemos de abandonar nuestras propias ideas y planes, y avanzar de acuerdo con el Modelo. Pero en lugar de ello, obramos al margen del Modelo. No debiéramos estar llenos de presunción. Hemos de decir como Juan: "Es necesario que él crezca, y que yo disminuya".
Cuanto más estudiéis y copiéis el Modelo, menos confianza tendréis en el yo. ¡De qué manera ha introducido el enemigo su propio espíritu en nuestra obra! No nos amamos unos a otros, tal como nos ha encomendado Cristo, debido a que no amamos a Cristo. Si vuestros caminos se cruzan de alguna forma, si la opinión de alguien difiere de la vuestra, en lugar de manifestar humildad de mente, en lugar de llevar vuestra carga a Cristo, y pedirle a él sabiduría y luz para saber cuál es la verdad, os apartáis de él y resultáis tentados a presentar los puntos de vista de vuestro hermano en una luz falsa, a fin de anular su influencia. Sabemos que ese tipo de espíritu no proviene de Dios, no importa quién sea el que lo manifieste. Cuando veáis vuestro caso tal cual es ante Dios, tendréis ideas diferentes de las que ahora sostenéis, en cuanto a vuestros propios defectos de carácter. Cuando se presentan puntos de vista que parecen no armonizar con los vuestros, eso debiera llevaros a estudiar vuestra Biblia, y a investigar para ver si vosotros mismos estáis sosteniendo la posición correcta sobre el tema. El que otro sostenga una opinión diferente, no debiera despertar los peores rasgos de vuestra naturaleza. Debierais amar a vuestro hermano y decir: "Estoy deseoso de investigar tus puntos de vista. Vayamos directamente a la palabra de Dios y veamos por la ley y el testimonio qué es verdad".
Debiéramos sentir la necesidad de investigar las Escrituras por nosotros mismos. Debiéramos estudiar la palabra de Dios hasta que sepamos que nuestro fundamento está en la sólida roca. Debiéramos cavar en busca de las gemas de la verdad. Debiéramos probar la doctrina de todo hombre por la ley y el testimonio; ya que, dice el profeta: "Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido". Dice Juan: "El que dice: ‘Yo lo conozco’, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él". Los que, pretendiendo tener luz de Dios, vuelven su oído para no oír la ley, están bajo un gran engaño. Los que rechazan a sabiendas el cuarto mandamiento están en las tinieblas. Dice Santiago: "Cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos". De nada sirve que pensemos que estamos preparados para recibir el toque final de la inmortalidad, mientras que vivimos en voluntaria transgresión de uno de los santos preceptos de Dios.
Suponed que un hermano viene a nosotros, y nos presenta algún asunto en una luz diferente a como siempre la habíamos visto anteriormente, ¿habremos de reunirnos con los que están de acuerdo con nosotros para hacer comentarios sarcásticos, para ridiculizar su posición y para formar una confederación con el fin de representar falsamente sus argumentos e ideas? ¿Debiéramos manifestar un espíritu amargo hacia él, mientras que somos negligentes en procurar sabiduría de Dios en ferviente oración, en buscar el consejo del Cielo? ¿Pensaréis que estáis guardando los mandamientos de Dios, mientras que seguís un curso como ese hacia vuestro hermano? ¿Estaríais en la condición que os permita reconocer los brillantes rayos de la luz celestial, al ser esta enviada sobre vuestro camino? ¿Estaría vuestro corazón dispuesto a recibir la iluminación divina? No; no reconoceríais la luz. Todo ese espíritu de fanatismo e intolerancia ha de ser desechado, y ha de tomar su lugar la humildad y mansedumbre de Cristo, antes que el Espíritu de Dios pueda impresionar vuestras mentes con la verdad divina. Debemos ir directamente a la raíz del asunto presentado, y no estar en una posición en la que no tendremos amor por nuestros hermanos, debido a que sus ideas difieren de las nuestras. Si tomáis esta posición, estáis diciendo por vuestra actitud que consideráis vuestra propia opinión como perfección, y la de vuestro hermano errónea.
Cuando se presenta una doctrina que no se adapta a nuestras mentes, debiéramos ir a la palabra de Dios, correr al Señor en oración, y no dar lugar a que venga el enemigo con sospechas y prejuicios. Nunca debiéramos permitir que se manifieste ese espíritu que emplazó a los sacerdotes y dirigentes contra el Redentor del mundo. Estos se quejaban de que él perturbaba al pueblo, y deseaban que los dejara en paz, ya que causaba perplejidad y disensión. El Señor nos envía luz a fin de probar qué clase de espíritu tenemos. No nos hemos de engañar a nosotros mismos. En 1844, cuando venía a nuestra atención algo que no comprendíamos, nos arrodillábamos y pedíamos a Dios que nos ayudara a tomar la buena posición, y entonces podíamos llegar a una comprensión correcta y a ver ojo con ojo. No había disensión, enemistad, habladurías ni juicios equivocados de nuestros hermanos. Si solamente pudiéramos comprender la maldad de ese espíritu de intolerancia, ¡cómo lo repudiaríamos! Nos juntamos con el enemigo de Dios y del hombre cuando acusamos a nuestros hermanos, ya que Satanás fue un acusador de los hermanos. Llevamos falso testimonio cuando añadimos un poquito a las palabras de nuestro hermano, y les damos un color falso; y a la vista de Dios, no somos hacedores, sino transgresores de la ley. No estamos del lado del Señor; estamos del lado del que daña, destruye y derriba la causa de la verdad. Debiéramos orar los unos por los otros, en lugar de alejarnos unos de otros.
El que guarda la palabra de la verdad, mora en Cristo; el amor de Dios resulta en él perfeccionado. Debiéramos estar prestos a aceptar la luz de Dios sea cual sea la fuente de donde provenga, en lugar de rechazarla debido a que no viene por el conducto mediante el cual nosotros esperábamos. Cuando Jesús abrió la palabra de Dios en Nazaret y leyó la profecía de Isaías sobre su propia obra y misión, y declaró que se había cumplido ante ellos, comenzaron a dudar y cuestionar. Dijeron: "¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca este todas estas cosas? Y se escandalizaban de él". No esperaban que la luz viniera de él, y rechazaron el mensaje de Dios. Al recibir la vista aquel que había nacido ciego, y venir a los fariseos hablándoles de Jesús, le dijeron: "Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y lo expulsaron". Se encerraron en incredulidad, en rechazo a Cristo, aunque profesaban creer en Dios.
Dios nos ha ordenado amarnos unos a otros. Si veis defectos en un hermano, no digáis: "he perdido toda mi confianza en él". ¿Tenéis algún derecho a hablar así de otro? La Escritura nos ordena edificarnos mutuamente en la santísima fe. Hemos de ser santos en toda conversación. ¿Tiene vuestra mente la amplitud necesaria para abarcar todas las circunstancias, perplejidades y pruebas del hermano a quien condenáis?
Muchos hay cuya religión consiste en criticar los vestidos y las maneras. Quisieran que todos se ajustaran a su propia medida. Quisieran alargar los vestidos que en su propio criterio son demasiado cortos, y acortar otros que les parecen demasiado largos. Han perdido el amor de Dios en sus corazones, pero creen que tienen espíritu de discernimiento. Creen que es su prerrogativa el criticar y pronunciar juicio; sin embargo deben arrepentirse de su error, y volverse de sus pecados. Pedro preguntó al Señor con relación a Juan: "¿Y qué de este?" Jesús le respondió: "¿Qué a ti? Sígueme tú". Hemos de seguir al Ejemplo. Brilla sobre nosotros un diluvio de luz, y deben ser desechados todos los celos, ya que los celos son tan crueles como la tumba. Limpiaos de la vieja levadura, ya que un poco de levadura leuda toda la masa. Amémonos unos a otros. Haya armonía y unión en nuestras filas. Estén nuestros corazones santificados a Dios. Miremos hacia la luz que hay en Jesús para nosotros. Recordemos cuán clemente y paciente fue él para con los errantes hijos de los hombres. Nuestro estado sería desgraciado si el Dios del cielo fuese como uno de nosotros, y nos tratara de la forma en la que estamos inclinados a tratarnos unos a otros. Gracias al Señor porque sus pensamientos no son nuestros pensamientos, ni sus caminos los nuestros. Está lleno de compasión y de amor, de clemencia, sobreabunda en tierna gracia. Si tenemos el amor de Jesús, amaremos a aquellos por quienes él murió. Review & Herald, 27 agosto 1889 (sermón matinal dado en Chicago, el 9 de abril de 1889)
Dios les bendiga mis hermanos
domingo, 5 de abril de 2009
Dios nos bendice
Hermanos !! Ni se imaginan qué gran bendición tiene Dios para nosotros !!!
Acabo de encontrar ayer una página con muchos libros de Elena G de White hablados !! Si, para escucharse en mp3 :) :) :) :)
La página es esta: http://www.truthfortheendtime.com al cargar la página le dan click donde dice "Español" y ya luego eligen el libro hablado que quieran descargar o escuchar, aparecerán montones de links donde si les dan click con el botón derecho y luego click en guardar como podrán descargar cada mp3 :) Ya ven como Dios nos bendice ? :) :) :)
Dios nos bendice hermanos !!
