miércoles, 22 de febrero de 2012

Ernie Knoll - Campos de Colores

1o de febrero de 2012
por Ernie Knoll
www.formypeople.org


Así como el rayo del sol imparte a las flores sus variados y delicados matices, imparte Dios al alma la hermosura de su propio carácter. El Deseado de Todas las Gentes, p. 280

Por medio de las flores del campo, Dios desea llamar nuestra atención a la belleza de un carácter semejante al de Cristo. Dice Jesús, “Considerad los lirios del campo, cómo crecen…”. The Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 19 de junio de 1893
En mi sueño, veo a un individuo caminando con Jesús a lo largo de un valle hermoso.1 Este individuo representa a todos los que se esfuerzan por ser como Jesús. Al pie de las colinas crecen muchos árboles, formando un bosque denso. Cada árbol aspira crecer lo más alto posible, y ha sido creado con un diseño noble. Las ramas de cada árbol crecen hacia afuera, y las hojas miran hacia arriba para obtener toda la luz del sol posible.2 Veo que no hay nubes en el cielo azul brillante.

Dice Jesús que me fije en el fondo del valle y que todas las flores son blancas como la nieve. Noto los tallos verdes de las flores, y como ellos representan vida, crecimiento y sostén. Mientras Jesús y este individuo caminan por el campo de flores, cada flor mueve sus pétalos hacia ellos, como si se esforzara por mostrar su belleza creada por Dios. También noto que las flores, después de ser pisadas, inmediatamente se vuelven a levantar, intactas y perfectas, pero aún más bellas que antes. Jesús explica que las flores blancas representan su justicia y ánimo. Cada uno de su pueblo va a necesitar ánimo a lo largo del sendero corto que está justo adelante. Van a necesitar ánimo para los eventos que están por acontecer en la tierra. Mientras cada uno camine por una senda de pruebas, deben recordar las palabras de Dios.

Mientras Jesús camina con ese individuo, le explica que no podremos ser como Él mientras vistamos nuestras propias ropas.3 Le entrega al individuo una camisa blanca que debe ponerse, y le dice que simboliza su justicia, la cual tenemos que poseer para ser semejantes a Él.4

De repente, todas las flores se tornan amarillas. Ahora, Jesús le entrega al individuo una camisa amarilla para ponerse. Este color representa el valor. Aunque en esta tierra el amarillo ha representado la cobardía, Jesús declara que representa valor y audacia. Las flores amarillas son un testamento del valor que los fieles de Dios necesitan para poder estar en pie, con sus rostros mirando al Sol de Justicia.5 Cada uno de ellos va a experimentar una caminata como si estuviera solo. Sin embargo, cada uno debe saber que nunca estará solo.6

Entonces, las flores se tornan rojas, y Jesús le entrega al individuo una camisa roja. Este color simboliza el amor ardiente que tiene Jesús por cada uno de su pueblo, y cómo Él andará a su lado, y las muchas veces que Él sostendrá a cada uno en sus brazos.7 Él pide que cada uno de nosotros muestre un carácter de amor.

Nuevamente, las flores cambian de color. Esta vez son azules. Jesús le da al individuo una camisa azul que debe ponerse. Este color representa las leyes de Dios, las cuales Él dio a causa de su amor ardiente por su pueblo. Él pide que conozcamos y guardemos sus leyes.8 Dice Jesús que me fije que después de que las flores azules son pisadas, inmediatamente se vuelven a levantar, más fuertes que antes, tal como las leyes de Dios permanecen para siempre. El Salmo 111:7-8, dice, “fieles son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud”.

Jesús pide que nos vistamos de todas sus ropas de colores, las cuales simbolizan su carácter. Él desea que adquiramos todos los rasgos de su carácter para reflejar su imagen perfectamente. Sólo así podremos estar entre los que son.9

Nota: Véase el cuadro “Rasgos Celestiales del Carácter” que aparece al final de las anotaciones a pie de página que siguen a continuación.

    1. Salmo 23:4
      Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
    2. Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 169
      El propósito de Dios hacia su pueblo, y las gloriosas posibilidades que se abrían ante ellos, habían sido presentados en las hermosas palabras siguientes: “Serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”. Isaías 61:3.

      Nuestra Elevada Vocación, p. 172
      Si alcanzamos la norma de la perfección, nuestros rasgos peculiares de disposición deben ser moldeados en armonía con la voluntad de Cristo. Entonces nos sentaremos juntos en los lugares celestiales en Cristo.... Mantengámonos acercándonos a Dios, y él se acercará a nosotros. Entonces, como uno, nos elevaremos hacia él. Las iglesias serán como jardines del Señor, bajo su cultivo. El pueblo de Dios será como árboles de justicia, plantados por el Señor y regados por el río de la vida.
    3. Isaías 64:6
      Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia.
    4. Apocalipsis 3:5
      El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

      Palabras de Vida del Gran Maestro, pp. 161-162
      No prestéis oído a la sugestión del enemigo de permanecer lejos de Cristo hasta que os hayáis hecho mejores; hasta que seáis suficientemente buenos para ir a Dios. Si esperáis hasta entonces, nunca iréis. Cuando Satanás os señale vuestros vestidos sucios, repetid la promesa de Jesús: “Al que a mí viene, no le echo fuera”. Juan 6:37. Decid al enemigo que la sangre de Jesucristo limpia de todo pecado. Haced vuestra la oración de David: “Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve”. Salmo 51:7.

      Levantaos e id a vuestro Padre. Él os saldrá al encuentro muy lejos. Si dais, arrepentidos, un solo paso hacia él, se apresurará a rodearos con sus brazos de amor infinito. Su oído está abierto al clamor del alma contrita. El conoce el primer esfuerzo del corazón para llegar a él. Nunca se ofrece una oración, aun balbuceada, nunca se derrama una lágrima, aun en secreto, nunca se acaricia un deseo sincero, por débil que sea, de llegar a Dios, sin que el Espíritu de Dios vaya a su encuentro. Aun antes de que la oración sea pronunciada, o el anhelo del corazón sea dado a conocer, la gracia de Cristo sale al encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana.

      Vuestro Padre celestial os quitará los vestidos manchados por el pecado. En la hermosa profecía parabólica de Zacarías, el sumo sacerdote Josué, que estaba delante del ángel del Señor vestido con vestimentas viles, representa al pecador. Y el Señor dice: “Quitadle esas vestimentas viles. Y a él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te hecho vestir de ropas de gala... Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas”. Zacarías 3:4-5. Precisamente así os vestirá Dios con “vestidos de salud”, y os cubrirá con el “manto de justicia”. Isaías 61:10.
    5. Salmo 68:13
      Seréis como alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas con amarillez de oro.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 127
      Cuando la religión de Cristo sea más despreciada, cuando su ley sea más menoscabada, entonces deberá ser más ardiente nuestro celo, y nuestro valor y firmeza más inquebrantables. El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, ésta será nuestra prueba. En este tiempo, debemos obtener calor de la frialdad de los demás, valor de su cobardía, y lealtad de su traición.

      The Review and Herald (La Revista Adventista), 29 de noviembre de 1881
      Ahora es el momento cuando los amigos de Jesús deben ser resueltos, fieles y valientes a favor del Capitán de su salvación. Ahora es el momento de mostrar quiénes son en realidad como Caleb. Sin negar que los muros son altos y los gigantes poderosos, creen que esa realidad hará más gloriosa la victoria. Nos aguardan grandes dificultades y pruebas. Para seguir adelante, serán necesarios valor firme y esfuerzo perseverante. Pero ahora todo depende de nuestra fe en el Capitán, quien nos ha guiado de manera segura hasta ahora. [Trad.]

      El Deseado de Todas las Gentes, p. 216
      La devoción continua establece una relación tan íntima entre Jesús y su discípulo, que el cristiano llega a ser semejante a Cristo en mente y carácter. Mediante su relación con Cristo, tendrá miras más claras y más amplias. Su discernimiento será más penetrante, su juicio mejor equilibrado. El que anhela servir a Cristo queda tan vivificado por el poder del Sol de justicia, que puede llevar mucho fruto para gloria de Dios.
    6. Juan 16:32-33
      He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

      Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 136
      A menudo, los que sufren el oprobio o la persecución por causa de su fe son tentados a pensar que Dios los ha olvidado. A la vista de los hombres, se hallan entre la minoría. Según todas las apariencias sus enemigos triunfan sobre ellos. Pero no violen ellos su conciencia. Aquel que sufrió por ellos y llevó sus pesares y aflicciones, no los ha olvidado.

      Los hijos de Dios no son dejados solos e indefensos. La oración mueve el brazo de la Omnipotencia. Por la oración, los hombres “sojuzgaron reinos, obraron justicia, obtuvieron promesas, cerraron las bocas de los leones, apagaron la violencia del fuego”—y llegamos a saber lo que esto significa cuando oímos acerca de los mártires que murieron por su fe—, “pusieron en fuga a ejércitos de gente extranjera”. Hebreos 11:33-34.
    7. Mente, Carácter y Personalidad, tomo 2, p. 283
      Jesús le dice: “Venid a mí [...] que yo os haré descansar”. Mateo 11:1. El gozo de Cristo en el alma merece cualquier sacrificio. “Luego se alegran”, porque tienen el privilegio de descansar en los brazos del amor eterno.

      Mensajes para los Jóvenes, p. 108
      El amor de Cristo por sus hijos es tan tierno como su fortaleza. Y es más fuerte que la muerte; porque él murió para comprar nuestra salvación, y para hacernos uno con él... Tan fuerte es su amor que controla todos sus poderes, y emplea los vastos recursos del cielo para servir a su pueblo.
    8. Éxodo 20:3-17
      No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

      Salmo 119:80
      Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.

      Números 15:37-41
      Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul. Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.

      Juan 15:10
      Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

      Palabras de Vida del Gran Maestro, pp. 29-30
      El amor debe ser el principio que impulse a obrar. El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los cielos y en la tierra, y debe ser el fundamento del carácter del cristiano. Sólo este elemento puede hacer estable al cristiano. Sólo esto puede habilitarlo para resistir la prueba y la tentación.

      Y el amor se revelará en el sacrificio. El plan de redención fue fundado en el sacrificio, un sacrificio tan amplio y tan profundo y tan alto que es inconmensurable. Cristo lo dio todo por nosotros, y aquéllos que reciben a Cristo deben estar listos a sacrificarlo todo por la causa de su Redentor. El pensamiento de su honor y de su gloria vendrá antes de ninguna otra cosa.

      Si amamos a Jesús, amaremos vivir para él, presentar nuestras ofrendas de gratitud a él, trabajar por él. El mismo trabajo será liviano. Por su causa anhelaremos el dolor, las penalidades y el sacrificio. Simpatizaremos con su vehemente deseo de salvar a los hombres. Sentiremos por las almas el mismo tierno afán que él sintió.

      Ésta es la religión de Cristo. Cualquier cosa que sea menos que esto es un engaño. Ningún alma se salvará por una mera teoría de la verdad o por una profesión de discipulado. No pertenecemos a Cristo a menos que seamos totalmente suyos. La tibieza en la vida cristiana es lo que hace a los hombres débiles en su propósito y volubles en sus deseos. El esfuerzo por servir al yo y a Cristo a la vez lo hace a uno oidor pedregoso, y no prevalecerá cuando la prueba le sobrevenga.
    9. Apocalipsis 14:1-5
      Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.

      2 Corintios 3:18
      Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

      Génesis 5:24
      Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dio.

      Conflicto y Valor, p. 29
      Enoc tuvo tentaciones como nosotros. Estaba rodeado por una sociedad tan poco amiga de la justicia como la que nos rodea a nosotros. La atmósfera que respiraba, como la nuestra, estaba manchada por el pecado y la corrupción, sin embargo vivió una vida de santidad. Se mantuvo limpio de los pecados que prevalecían en la época en que vivió. Así nosotros podemos mantenernos puros e incontaminados. Era un representante de los santos que viven entre los peligros y corrupciones de los últimos días. Fue trasladado a causa de su fiel obediencia a Dios. De esa forma, también, los fieles que estén vivos y habrán quedado, serán trasladados. Serán llevados de un mundo pecador y corrupto a los puros goces del cielo.

      Nuestra obra actual es salir del mundo y apartarnos. Ésa es la única manera como podremos caminar con Dios, tal como lo hizo Enoc.

      Nuestra Elevada Vocación, p. 314
      El horno del Refinador tiene que quitar la escoria. Cuando el Refinador vea su imagen reflejada perfectamente en vosotros, os sacará del horno. No seréis dejados para ser consumidos, o para soportar la prueba ígnea más de lo que sea necesario para vuestra purificación. Pero para reflejar la imagen divina es necesario que vosotros os sometáis al proceso que el Refinador ha elegido para vosotros, para que seáis limpiados, purificados, y para que desaparezca toda mancha y arruga—ni un solo defecto debe quedar en vuestro carácter cristiano. Que el Señor os ayude... a permitir que la voluntad y la obra de Dios se cumplan en vosotros.... ¡Mirad hacia arriba! Jesús vive, Jesús ama, Jesús se compadece, y él os recibirá con toda vuestra carga de cuidado y perplejidad si acudís a él y depositáis vuestra carga sobre él. El ha prometido que nunca dejará u olvidará a aquellos que colocan su confianza en él.

      Los Hechos de los Apóstoles, pp. 372-373
      Aquel cuyo corazón está resuelto a servir a Dios encontrará oportunidades para testificar en su favor. Las dificultades serán impotentes para detener al que esté resuelto a buscar primero el reino de Dios y su justicia. Por el poder adquirido en la oración y el estudio de la Palabra, buscará la virtud y abandonará el vicio. Mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe, quien soportó la contradicción de los pecadores contra sí mismo, el creyente afrontará voluntariamente y con valor el desprecio y el escarnio. Aquél cuya palabra es verdad promete ayuda y gracia suficientes para toda circunstancia. Sus brazos eternos rodean al alma que se vuelve a él en busca de ayuda. Podemos reposar confiadamente en su solicitud, diciendo: “En el día que temo, yo en ti confío.” Salmos 56:3. Dios cumplirá su promesa con todo aquél que deposite su confianza en él.

      Por su propio ejemplo el Salvador ha demostrado que sus seguidores pueden estar en el mundo y con todo, no ser del mundo. No vino para participar de sus ilusorios placeres, para dejarse influir por sus costumbres y seguir sus prácticas, sino para hacer la voluntad de su Padre, para buscar y salvar a los perdidos. Con este propósito, el cristiano puede permanecer sin contaminación en cualquier circunstancia. No importa su situación o condición, sea exaltada o humilde, manifestará el poder de la religión verdadera en el fiel cumplimiento del deber.

      No es fuera de la prueba, sino en medio de ella, donde se desarrolla el carácter cristiano. Expuestos a las contrariedades y la oposición, los seguidores de Cristo son inducidos a ejercer mayor vigilancia y a orar más fervientemente al poderoso Auxiliador. Las duras pruebas soportadas por la gracia de Dios, desarrollan paciencia, vigilancia, fortaleza y profunda y permanente confianza en Dios. Éste es el triunfo de la fe cristiana que habilita a sus seguidores a sufrir y a ser fuertes; a someterse y así conquistar; a ser muertos todo el día y sin embargo vivir; a soportar la cruz y así ganar la corona de gloria.

RASGOS CELESTIALES
DEL CARÁCTER
(No es una lista completa)
DEFINICIONES
CITAS BÍBLICAS
AMOR
Amor desinteresado y espiritual por Dios y los seres humanos; alabanza, reverencia y respeto hacia Dios (glorificarlo a Él, no al yo); interés y aprecio por otros
1 Corintios 13:13
Salmo 119:6, 15
1 Juan 3:18; 4:7, 11
FE,
CONFIANZA
Creer en Dios; confiar en Él
Hebreos 11:6
Proverbios 3:5
Job 13:15
Salmo 56:3
OBEDIENCIA,
LEALTAD
Obedecer a Dios y a los que tienen autoridad (padres, maestros, etc.) y están en el Señor; rendir lealtad a las leyes del país, si no contradicen las leyes de Dios
Deuteronomio 11:27; 27:10
Mateo 22:21
Efesios 6:1
Tito 2:14
Apocalipsis 3:19
VALOR,
DILIGENCIA
Ser audaz, listo para atreverse para Dios; determinación, prudencia, celo
Josué 1:7, 9
Proverbios 28:1; 6:6
Hebreos 6:11,12
HUMILDAD
No tener orgullo, arrogancia o hipocresía
Mateo 5:5
Santiago 4:6
SALUD
Sin enfermedad en la mente o en el cuerpo
1 Corintios 10:31
3 Juan 2
INTEGRITDAD,
PUREZA,
VERACIDAD
Moral, justo; limpio, libre de pecado; honesto, transparente, sincero
Proverbios 11:3
Salmo 25:21
Mateo 5:8 1
Juan 3:2-3
Salmo 15:1-2
Zacarías 8:16
CONOCIMIENTO,
DISCERNIMIENTO,
VIGILANCIA
Conocer la Palabra de Dios; perspicacia, entendimiento, buen juicio; consciente, alerta
2 Timoteo 2:15
Juan 7:24
Ezequiel 44:23
Mateo 7:20
Mateo 25:13; 26:41
Lucas 21:36
1 Tesalo. 5:6
BONDAD,
MANSEDUMBRE,
IMPARCIALIDAD
Consideración, cortesía; delicadeza (no ser duro); ser justo, equitativo
Proverbios 19:22; 31:26
2 Timoteo 2:24
Tito 3:2
Deutero.16:20
Proverbios 4:18
Ezequiel 18:5, 9
AMISTAD,
COMPASIÓN
Ser atento, hospitalario; tener simpatía, saber escuchar
Proverbios 18:24
Hebreos 13:2
Isaías 1:17
Juan 15:13;
1 Pedro. 3:8
ABNEGACIÓN,
GENEROSIDAD
Ceder a Dios, considerar a otros; dentro de lo posible, proveer o ayudar con talentos, tiempo o posesiones
Proverbios 22:9
Mateo 16:24; 10:8
Romanos 12:13
PACIENCIA,
RESISTENCIA
Experimentar problemas con tranquilidad, sin quejas; perseverancia
1 Tesalo. 5:14
Santiago 1:3-4
Apoc.14:12
Gálatas 6:9
Apoc. 2:3
CONTENTAMIENTO,
PAZ
Gozo, satisfacción (sin autocompasión); serenidad
Éxodo 20:17;
Filipenses 4:11
Hebreos 13:5
1 Timoteo 6:8
Isaías 26:3
Salmo 34:14; 119:165

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. {Gálatas 5:22-23}

Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. {2 Pedro 1:5-7}

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. {Filipenses 4:8}

Hay una obra individual que debemos cumplir unidos a Cristo. Debemos vestirnos de Cristo, ponernos sus cualidades de carácter, representarlo en todas nuestras palabras y acciones. Cuando estemos dispuestos a seguir adelante hacia el conocimiento del Señor, andando humildemente delante de Él, recibiendo enseñanza de Él cada día, el Espíritu Santo obrará a través de nosotros, y nos dará poder para presentar al mundo un camino mejor. {Panfleto 014, p. 9 de Elena G. de White] [Trad.] 

La única manera de distinguir entre el cristiano verdadero y el que pretende serlo, es por los frutos de la vida. Las obras testificarán si Cristo, la esperanza de gloria, ha sido, o no ha sido, formado en lo interior. Todo el que entre en el reino de los cielos habrá sido probado y examinado.{The Signs of the Times (Señales de los Tiempos), 18 de diciembre de 1893} [Trad.]

Ninguno de nosotros recibirá jamás el sello de Dios mientras nuestros caracteres tengan una mancha. Nos toca a nosotros remediar los defectos de nuestro carácter, limpiar el templo del alma de toda contaminación. Entonces la lluvia tardía caerá sobre nosotros como cayó la lluvia temprana sobre los discípulos en el día de Pentecostés. {Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 199}

Vi que muchos descuidaban la preparación necesaria, esperando que el tiempo del “refrigerio” y la “lluvia tardía” los preparase para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. ¡Oh! ¡y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia! Habían descuidado la preparación necesaria, y por lo tanto no podían recibir el refrigerio indispensable para sobrevivir a la vista de un Dios santo. Quienes se nieguen a ser tallados por los profetas y a purificar sus almas obedeciendo a toda la verdad, quienes presuman estar en condición mucho mejor de lo que están en realidad, llegarán al tiempo en que caigan las plagas y verán que les hubiera sido necesario que los tallasen y escuadrasen para la edificación. {Primeros Escritos, p. 71}

El sello del Dios viviente sólo será colocado sobre los que son semejantes a Cristo en carácter. {Eventos de los Últimos Días, p. 225} 

Tendremos que seguir siendo durante toda la eternidad lo que nos hayamos hecho durante el tiempo de gracia. La muerte provoca la disolución del cuerpo, pero no produce cambio alguno en nuestro carácter, ni lo cambia tampoco la venida de Cristo; tan sólo lo fija para siempre sin posibilidad de cambio. {Ibíd., p. 240}

Si queréis ser santos en el cielo, primero debéis serlo en la tierra. Los rasgos de carácter que acariciáis en esta vida no cambiarán en virtud de la muerte o de la resurrección. Saldréis de la tumba con la misma disposición que manifestasteis en vuestro hogar y en la sociedad. Jesús no cambia el carácter en su venida. La obra de transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino. Debemos arrepentirnos de nuestros defectos de carácter y vencerlos mediante la gracia de Cristo, y debe formarse un carácter simétrico mientras estamos en este período de prueba, a fin de que seamos idóneos para las mansiones de arriba. {Ibíd., p. 299}

Cuando la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios, llega a ser omnipotente. Cualquier cosa que debe hacerse por orden suya, puede llevarse a cabo con su fuerza. Todos sus mandatos son habilitaciones. {Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 268}

(En lo posible, lea los dos tomos titulados: Mente, Carácter y Personalidad, por Elena de White.)
Fuente: http://www.formypeople.org/Sp/sp_62_fields_of_color.shtml

domingo, 15 de enero de 2012

Ernie Knoll - En cuanto a los ángeles

12 de diciembre de 2011

por Ernie Knoll

www.formypeople.org



[Le rogamos tomar en cuenta que una parte de este sueño
no es apropiada para los niños.]

En mi sueño, estoy observando a distintas personas mientras llevan a cabo una variedad de actividades, tales como dormir, comer, leer, ver televisión, manejar un auto o caminar por una acera. Entonces veo al mismo ángel del sueño “Los Dos Autos”, el que fue mi guía en otro planeta. Me dice que a cada individuo se le provee un ángel guardián al nacer. Al seguir adelante, me doy cuenta de que cada ángel está completamente enterado de lo que pasa alrededor del individuo que está cuidando. En la mano derecha, cada ángel tiene algo que parece una espada. Algunas espadas emiten una luz brillante; otras parecen cristal. En la mano izquierda, cada ángel tiene algo que parece un escudo de cristal, cuyo interior presenta datos que se desplazan constantemente.

El ángel y yo nos detenemos y él me dice que debo observar más detenidamente y presentar detalles. Me lleva adonde veo a un hombre mirando un programa de deportes en la televisión. Me recuerda lo que enseñó Elena de White en cuanto a los deportes competitivos y las actuaciones teatrales, y que cada uno debe rendir cuentas por el tiempo y energías malgastados. También se nos ha advertido que esas cosas afectan negativamente nuestro camino con Dios.1 Entonces noto al ángel guardián de ese individuo. Varios ángeles oscuros entran al cuarto y tratan de coaccionar al hombre para que reaccione a lo que está mirando de una manera que no glorifica a Dios. Esos ángeles comienzan a pelear físicamente con el ángel guardián del hombre. Me explica el ángel que, a pesar de que no los podemos ver, los ángeles buenos y malos están batallando física y literalmente, porque Satanás y sus ángeles quieren destruir a los que han sido creados a la imagen de Dios.2

Entonces se me lleva adonde veo a un hombre manejando un auto. Ángeles malignos tratan de hacer que pierda la paciencia y se sienta agitado con el tránsito en la carretera. Ahora veo que el chofer toma la mala decisión de gritar y hacer gestos de una manera no cristiana. Otros ángeles malignos pelean con su ángel guardián.

A continuación, veo a un chofer que se descuida y no se concentra en cómo está manejando. Su ángel guardián mira al interior de su escudo, como si estuviera recibiendo instrucciones. Él había estado de pie, con la punta de su espada extendida hacia arriba, listo para defender al chofer, pero ahora él baja la cabeza y la espada. Ya no presta atención al chofer. Al instante, el chofer quedó involucrado en un accidente fatal.

Dice el ángel que parece que hemos olvidado que se nos ha dado un ángel para vigilar y guiarnos. Si dejamos de pedir la protección continua del Padre, no recibiremos la protección que necesitamos. El ángel revela que se está librando una batalla por cada individuo, y que Satanás y sus ángeles tratan de destruir a todos los que puedan.3

A continuación, se me muestra a un hombre que es un gran guerrero en la pelea de Dios. Diariamente, él lucha por traer individuos a Cristo. Cansado de la batalla del día, se acuesta en la cama y rápidamente queda dormido. Su ángel guardián está sirviendo de pie, tal como lo hacen todos los ángeles guardianes. A menos que Dios le indique que deje de servir a un individuo, cada ángel sirve sin cesar. Ahora, el ángel del hombre está de pie con la punta de su espada extendida hacia arriba, listo para defenderlo. Noto que la espada emite algo que parece energía.

El ángel que me ha estado instruyendo, ahora me enfatiza que debo registrar sus palabras fielmente. Me explica que no importa cuán cansado esté un individuo antes de dormirse, cada uno debe pedir que, si es la voluntad de Dios, Él le provea protección. Cada individuo debe dar gracias por la protección recibida durante ese día, y por la oportunidad de descansar y dormir. Cada uno debe pedir que mientras duerma, no se le permita a Satanás ni a sus ángeles causarles mal, darles sueños ni afectar su mente de ninguna manera. Cada individuo debe orar cada día pidiendo protección. No se debe suponer que una oración proveerá protección para toda la vida. El Padre desea un pedido diario.

Entonces, varios ángeles malignos entran en la recámara del hombre y comienzan a pelear con su ángel guardián. Algunos van al hombre y lo sujetan por las piernas y los tobillos. Otros lo sujetan por los hombros y brazos, o comienzan a golpearle el pecho. Uno le rodea la garganta con las manos y comienza a ahogarlo. Ahora, el hombre está bien despierto y sabe que ángeles malignos lo están atacando. Con un solo aliento, pronuncia las palabras, ¡“Jesús, sálvame”! Al instante, muchos ángeles entran al cuarto desde el oriente. Varios atacan a los ángeles malignos que pelean contra el ángel guardián. Rápida y literalmente, otros agarran físicamente a los ángeles malignos por la parte trasera de sus alas y, como si no pesaran nada, los lanzan por el aire hacia el occidente. Oigo el sonido de sus alas batiendo el aire, como si no tuviesen ningún control sobre su rumbo. Dan vueltas y más vueltas. Inmediatamente, el hombre se arrodilla para dar las gracias y pedir protección mientras duerme. El ángel instructor se dirige hacia mí y repite que cada uno debe pedir protección de los ángeles malignos, cuyo único propósito es hacer daño y destruir.

Al oír mi nombre celestial, miro detrás de mí y veo que el Heraldo entra al cuarto. Me dice que hay mucho que debo compartir en cuanto a los ángeles, y me pide que lo acompañe. Inmediatamente, estamos lejos en el espacio sideral. Me dice que se le dijo que debía mostrarme algo de una manera que se pueda comprender. Él explica que lo que veo es la oscuridad del espacio. Rápidamente pasamos muchos de los planetas de nuestro sistema solar que han sido vistos por medio de los telescopios. Entonces, viajamos más lejos, hacia muchos planetas que no conocemos. Me informa que hay algo que debo ver que he visto anteriormente, pero que no ha sido comprendido plenamente. Ahora, el ángel instructor se une a nosotros mientras pasamos rápidamente muchos planetas que revelan las huellas del pecado. Me dicen que a causa del pecado, no hay vida en esos planetas. En un instante, atravesamos algo que parece un velo o una pared que sólo pueden atravesar aquéllos a quienes se les permite. En un pestañear de ojos, pasamos de la oscuridad a un fulgor que no puede ser descrito con palabras. Al seguir más hacia el espacio, todo lo que veo está iluminado con tantos colores. Los planetas están llenos de vida y del gran amor del Creador. Dice el Heraldo que podríamos seguir para siempre, porque no hay fin. Le pregunto si él quiere decir que el universo no tiene fin. Él me contesta que es difícil para nosotros, humanos caídos, comprenderlo, pero que el universo es tan continuo como el Padre celestial, y las creaciones siempre están ampliándose.

Ahora, nos detenemos y todo alrededor de nosotros tiene más fulgor y colores intensísimos. Me doy vuelta para mirar detrás de nosotros, desde donde vinimos. A lo lejos, veo un área grande y negra, la cual sé es una extensión inmensa. Comenzamos a regresar y, al acercarnos, pido que no me lleven de regreso adonde vamos. Les ruego que me dejen permanecer donde está el fulgor, para que no tenga que volver a la oscuridad donde está la tierra. El Heraldo dice que todos deben comprender que Jesús voluntariamente abandonó su trono para entrar en este “pozo” oscuro donde abunda el pecado (Apocalipsis 9:1). Jesús vino para nacer como uno de nosotros, y a morir para reclamar a cada uno que sea fiel, para que pueda vivir donde abunda su luz.

Nos detenemos justo al umbral de la extensión oscura. Satanás y sus ángeles están limitados al otro lado de este velo. Gracias a Jesús, están atados a este pozo y no se les permite viajar libremente más allá del velo. Al traspasar el velo, todo se torna oscuro. El Heraldo explica que aquí es donde existe el mal, hasta que la ciudad santa baje y se asiente en el sitio allanado por el toque del pie de Cristo. Él será coronado Rey de reyes del universo. Desde su trono alto por encima de la ciudad, Él y el Padre harán caer fuego del cielo, y todo lo que esté dentro del velo oscuro será consumido. Se nos ha dicho que serán creados un cielo nuevo y una tierra nueva (Isaías 65:17), y que los justos lo presenciarán. En vez de ser un pozo oscuro, el sitio será el hogar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de los ángeles y de los redimidos.

Hay algunos que tienen la idea errónea que, debido a que Dios es amor, Él no destruirá ni dará muerte. Pero, ¿quién destruyó la tierra con un diluvio mundial? Muchos dicen que Dios permitió que Satanás lo hiciera. Ésas son palabras necias. Está escrito que hasta Satanás temió por su propia vida durante el gran diluvio. ¿Por qué habría de temer, si él hubiera sido el que estaba destruyendo la tierra? Dios destruirá, y Él hará nuevas todas las cosas. La misma mano del Creador destruirá el pecado y los pecadores.4

Entonces, el Heraldo explica lo que pasa cuando alguien muere. Algunos creen que ellos son enviados al cielo, donde pueden observar a los que todavía viven en esta tierra. Otros creen que ellos son enviados al infierno, donde arden para siempre. Debemos saber que los que enseñan eso no enseñan la verdad. La Biblia nos dice que cuando muere un individuo, duerme el sueño de la muerte hasta que Cristo lo resucite (Juan 11:11-14). Los seres humanos no se tornan en espíritus ni en fantasmas que flotan. El espíritu de un individuo es sencillamente el aliento de la vida (Job 27:3; Santiago 2:26). El aliento de los que mueren regresa al Creador, quien se lo dio (Eclesiastés 12:7). Los resucitados serán llamados a la vida eterna o a ser consumidos por el fuego. Los que son consumidos no arderán para siempre (Daniel 12:2).

En cuanto a los ángeles, el Heraldo explica que los que conversan con los espíritus, creyendo que son sus seres amados fallecidos, en realidad están viendo ángeles malignos. Los muertos no saben nada, tal como el individuo que duerme no sabe nada (Eclesiastés 9:5-6). Los que ven fantasmas están viendo ángeles malignos. Los que participan de una sesión de espiritismo, de la lectura de la mano o de la adivinación de la suerte, están tratando con ángeles malignos. Aquéllos que están involucrados directa o indirectamente con los vampiros, los hombres lobos, la magia y la brujería, tal como la serie Harry Potter, la serie Twilight (Crepúsculo) o algo parecido, están profundizándose en el ámbito maligno del ocultismo, y están invitando a los ángeles malignos a entrar en sus vidas y, posteriormente, a ser poseídos por los demonios. Aquéllos que leen o miran cosas del ocultismo para poder advertir a otros, sin darse cuenta ellos mismos pueden llegar a ser poseídos por demonios. Eso les dificulta discernir la diferencia entre el bien y el mal.

El Heraldo también explica que muchos están engañados en cuanto a “los extraterrestres” o “las naves espaciales” que visitan esta tierra. Es cierto, hay extraterrestres que andan por esta tierra, y lo han estado haciendo desde que fueron echados del cielo a este pozo oscuro. Esos extraterrestres no son otra cosa que Satanás y sus ángeles malignos. Esta tierra está en un pozo rodeado de tinieblas. Ni Satanás ni sus ángeles pueden salir de este pozo. Con la excepción de los ángeles celestiales, ningún habitante sin pecado del universo vendría a este pozo oscuro o a esta tierra, porque es el único sitio en el universo donde existe el pecado.5 Las naves espaciales que vuelan en contra de toda lógica, no son otra cosa que las creaciones de los ángeles malignos, quienes son seres de mucha inteligencia.

En cuanto a los ángeles, el Heraldo comparte un mensaje importante para este tiempo. Ya están cayendo los últimos granitos de arena del reloj de arena de esta tierra. Satanás y sus ángeles saben que les queda poco tiempo.6 Están haciendo cosas que jamás se han visto, y seguirán haciéndolas más y más al aproximarse el verdadero fin de esta tierra. Satanás y sus ángeles pondrán sus mayores esfuerzos en tratar de engañar a los que caminan íntimamente con Dios. Me dice el Heraldo que a él se le mandó a decirme que debo compartir un mensaje muy importante que debe usarse como una prueba con los ángeles. La Palabra de Dios dice que Satanás tratará de engañar a los escogidos (Mateo 24:24). El pueblo de Dios debe saber que tiene que estar alerta. Se nos ha mandado a pedir protección cada día y cada noche. No sólo debiéramos pedir protección física, sino espiritual también.7

El Heraldo me dice que debo volver a compartir lo que se me mostró en otro sueño. Me dice que me fije en lo que yo hice para probar a un ángel. Ésta es una prueba muy importante. El Heraldo levanta la mano izquierda y señala a lo que aparece en una pantalla. Desde el punto de vista de un observador, veo el comienzo de mi sueño, “Cuando Jesús lo Mande”.

Cuando miro hacia el cielo claro y azul, noto que pasan varias nubes blancas y hermosas. Estoy orando en silencio cuando noto que el cielo se abre como un pergamino y varios ángeles descienden lentamente. Pongo los libros a un lado, me paro y observo a los ángeles aterrizar.

Recuerdo haber visto algunos de ellos en otros sueños. El ángel que está al frente de los demás es un poco más alto y tiene un aspecto más noble que los demás. Lo reconozco como el Heraldo. Él y los otros ángeles vienen y se paran frente a mí. Me sonríe, pero antes de que él pueda hablar, yo le digo en voz clara, “En el nombre de Cristo Jesús, cuya sangre fue derramada por todos los que crean en Él y reciban vida eterna, te mando que no digas ni una palabra, sino que te apartes de mí y jamás regreses.” El Heraldo habla y dice, “El nombre por el cual mandas que me vaya, es el nombre del que me ha enviado. No puedo irme; porque Él—mi Señor, mi Maestro, Miguel, Aquél cuyo nombre todos deben clamar, Cristo Jesús—nos ha enviado.”

Dice el Heraldo que esta parte del sueño utiliza la instrucción bíblica que todos deben seguir cuando se encuentren con ángeles de cualquier tipo, bien sean buenos o malos. Nótense las palabras más importantes que se pronuncian aquí: “En el nombre de Cristo Jesús, cuya sangre fue derramada por todos los que crean en Él y reciban vida eterna, te mando que no digas ni una palabra, sino que te apartes de mí y jamás regreses.” Como creyente en Cristo Jesús, el factor clave de lo que debe decirse es la proclamación de su nombre y de la sangre que Él vertió. Un ángel enviado del Padre no se irá, porque es por medio de Jesús que ha sido enviado. Es más, las oraciones al Padre celestial deben orarse en el nombre de Jesús.

En cuanto a los ángeles, el Heraldo enfatiza que debemos estar conscientes de que ángeles malignos van a aparecer a los que caminan más íntimamente con el Padre. Los ángeles malignos también van a aparecer a los que caminan más lejos del Padre. Esos ángeles aparecerán como seres brillantes o como apariciones fantasmales. Algunos dirán que vienen del cielo. Pueden aparecer de una manera que cause asombro. Es importante recordar esta instrucción. Lo más importante es: no conversar con esos seres. Debe desatenderse cualquier conversación que ellos deseen entablar. Tal como se enseñó más arriba, dígase claramente en el nombre de Cristo Jesús y por su sangre que ese ser se vaya. En cuanto a los ángeles malignos, a veces puede ser necesario repetir esa orden hasta que se vayan.

Sepan que el Padre celestial tiene el control y la autoridad final sobre todos los ángeles. Si se le aparece un ángel y usted clama el nombre de Jesús, un ángel que Dios no haya enviado se verá obligado a irse. Si fuese necesario, se enviarían muchos ángeles del cielo para sacar físicamente a los ángeles que no debieran estar allí. El nombre hablado de Jesús tiene un poder que no se comprende. Los ángeles tiemblan cuando se menciona su nombre maravilloso. Me dice el Heraldo que ésa es la razón por la cual el nombre suyo no es importante. Es por eso que el nombre que debiera estar en los labios de todos es el santo nombre de Cristo Jesús, quien es el Señor de los señores, el Rey de todos los reyes. Por todo el universo, ése es el nombre más hermoso que se pronuncia. Sin embargo, en sus conversaciones diarias muchos en esta tierra toman ese nombre tan sagrado en vano, como si fuera una palabra común. Por el contrario, los santos ángeles y los seres sin pecado a lo largo del universo reverencian el santísimo nombre de Cristo Jesús. Se me muestra que los ángeles fueron creados para servir. Cuando oramos pidiendo ángeles y el Padre los manda a venir para ayudarnos, ellos vienen de buen gusto, sin poner peros.

También se me muestra que muchos tendrán sueños o visiones, al tanto que otros afirmarán que reciben sueños o visiones. ¿Serán estos últimos los pensamientos del subconsciente, que ellos aseveran son sueños o visiones de Dios? Muchos afirmarán que han recibido impresiones de Dios. Sin embargo, ¿podrán ser esas impresiones simples sentimientos, o el producto de las creencias personales? Para estar seguros de su validez, es importante recordar que todas las instrucciones deben ser comparadas cuidadosamente con la Palabra de Dios en la Biblia y en el Espíritu de Profecía. Eso evitará que se divulgue información falsa. Algunos individuos me han relatado sus sueños e impresiones, y me han dicho lo que se les mandó a hacer. Entonces, yo he recibido sueños de instrucción para esos individuos, diciendo que lo que han dicho no es verdad, sino que sencillamente es el resultado de su propio deseo de recibir sueños e impresiones de Dios. Algunos dicen que sufren de sudores, escalofríos, dolores u otras dolencias por haber pecado, cuando en realidad se deben a algún medicamento o un estilo de vida equivocado. Si un individuo peca, el Espíritu Santo es el que impresiona en cuanto al pecado.

El Heraldo revela que los santos ángeles sirven a los seres humanos con mucho interés, cuidando, llevando registros, luchando, protegiendo y guiando. Algunos sirven de mensajeros. Los ángeles guardianes se apartan de los individuos que contristan al Espíritu Santo, porque ese pecado tan serio no puede ser perdonado jamás. Esos individuos pasan el resto de sus vidas sin un ángel guardián.

En cuanto a los ángeles, se me recuerda que cada año en diciembre, los pensamientos se dirigen al nacimiento de Cristo Jesús, el Salvador. Aunque no se nos ha dicho la fecha, su nacimiento es un evento maravilloso para recordar. La mensajera de Dios, Elena de White, menciona ese evento bendito en estas palabras de invitación para todos:

“Os ruego, mis hermanos y hermanas, que hagáis de la Navidad que se aproxima una bendición para vosotros y para los demás. Los grandes hombres de la tierra no honraron el nacimiento de Jesús. Él era la Majestad del cielo; sin embargo, ese ser real no tuvo un cortejo. Su nacimiento pasó sin ser honrado por los mismos hombres a quienes vino a este mundo para salvar. Pero su venida fue celebrada por las huestes celestiales. Los ángeles de Dios, apareciendo como una estrella, dirigieron a los magos en su búsqueda de Jesús. Llegaron con dádivas y ofrendas costosas de incienso y mirra, para brindar honor al niño rey predicho en las profecías. Con confianza y mucho gozo, siguieron a los mensajeros luminosos. Los ángeles pasaron por alto la escuela de los profetas, los palacios de los reyes, y se aparecieron a los pastores humildes que de noche cuidaban sus rebaños en las llanuras de Belén. Primero apareció un ángel, vestido de la panoplia del cielo; y los pastores quedaron tan sorprendidos y tan asustados, que sólo podían mirar la gloria resplandeciente del visitante celestial con un asombro indecible. El ángel del Señor se les presentó y les dijo, ‘No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.’ Apenas sus ojos se habían acostumbrado a la presencia gloriosa de un ángel, que, ¡he aquí!, toda la llanura se alumbró con la gloria maravillosa de la multitud de ángeles que habitaba las llanuras de Belén. El ángel calmó los temores de los pastores antes de abrir sus ojos para contemplar la multitud de la hueste celestial que alababa a Dios y decía, ¡‘Gloria a Dios en las alturas; y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres’!

“Entonces, los oídos mortales escucharon la melodía del cielo y, al terminar su canto eternamente memorable, el coro angelical regresó al cielo. La luz se disipó, y las sombras de la noche volvieron a caer sobre las colinas y llanuras de Belén; pero en los corazones de los pastores quedó grabado el cuadro más deslumbrante que jamás habían visto ojos mortales, y la bendita promesa y seguridad de la venida del Salvador de los hombres a este mundo, la cual llenó sus corazones de gozo y alegría, se mezcló con fe y un amor maravilloso a Dios. Con confianza sencilla, los pastores se apresuraron a cumplir con la indicación de los mensajeros celestiales, para hallar al regio bebé, no en un palacio, ni si quiera en un mesón común, sino en un establo. Se inclinaron con reverencia ante el niño rey, sin cometer idolatría”. La Revista Adventista, 9 de diciembre de 1884. [Trad.]

De esas palabras podemos notar que los ángeles celestiales pasaron por alto a los reyes, a los gobernantes y otros dignatarios importantes, y fueron a los pastores sencillos y humildes. No mencionaron sus nombres ni quiénes eran, sino sólo por qué estaban allí. Sólo hablaron del único nombre que deseaban mencionar, el nombre maravilloso de Jesús. Hablaron del Salvador de toda la humanidad. Hablaron del Rey que anduvo por las cortes celestiales, pero que ahora había nacido como un hermano para el hombre. El Heraldo me dice que los ángeles están aquí para servir, pero que todos deben estar conscientes de que Satanás y sus ángeles harán todo para engañar aun a los que caminan y trabajan más cerca de Dios.

Ahora, el Heraldo revela cómo el Ministerio Para Mi Pueblo, dirigido por Dios, ha experimentado “las monedas de oro” bajar del cielo. Hace casi dos años, recibí un sueño privado en cuanto a los fondos. Ya se ha cumplido. Se han provisto los fondos para obtener el equipo necesario para viajar y compartir los mensajes que me han sido mostrados. Tenemos que preparar los mensajes que deben presentarse, porque pronto Dios guiará cuándo Becky y yo debemos comenzar a viajar. Se me instruirá cuándo debemos colocar la programación de nuestras presentaciones en el sitio web del Ministerio Para Mi Pueblo. Cuando se nos dé la palabra de salir, debemos salir inmediatamente. Muchos están esperando escuchar los mensajes de Dios.

Se me dijo que unos pocos han recibido sueños de Dios con instrucciones sobre cómo dar al Ministerio Para Mi Pueblo. Aquéllos que han oído la voz de Dios instruyéndoles a dar mucho, han dado mucho para equipar un soldado para la guerra. No se espera que un soldado vaya a la batalla sin el equipo debido. Cada uno debe saber que al comenzar el año nuevo, se cumplirá con gran intensidad lo que está escrito en Joel 2:28 y Hechos 2:17. Muchos recibirán sueños o visiones. Una vez que se lleve a cabo la prueba requerida, quedará clara la fuente de los sueños o visiones. Muchos sencillamente escucharán la voz del Espíritu Santo hablándoles. ¡“A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Isaías 8:20. “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno”. 1 Tesalonicenses 5:19-21.

Al quedar claras las pruebas de los frutos del Ministerio Para Mi Pueblo, a muchos se les pedirá que ayuden a financiar el ministerio. A muchos que reciban sueños o visiones se les dirá cómo deben dar. El Ministerio Para Mi Pueblo tiene muchos soldados listos para luchar. El año nuevo promete muchos cambios grandes y demostraciones grandes de la dirección divina de Dios. Muchos se despertarán con instrucciones de un sueño. A algunos se les pedirá que den de sus fondos. Los jóvenes recibirán instrucciones por medio de visiones. Muchos recibirán instrucciones por medio del Espíritu Santo.

A otros se les pedirá que hagan una declaración audaz en cuanto a la apostasía y el espiritismo actuales. Con datos válidos, otros señalarán cuál es la naturaleza verdadera de muchos en la organización Adventista del Séptimo Día, tales como los que se paran detrás de los púlpitos o los que trabajan en las oficinas de las asociaciones, incluyendo en la Asociación General. Se mostrará que hay dirigentes que son espías enviados por la Iglesia Católica para infiltrar la iglesia escogida de Dios. Se mostrará que ellos son jesuitas colocados para engañar a los Adventistas del Séptimo Día. Se nos ha mostrado que los ángeles malignos vendrán en forma humana.8 Recuerden que la iglesia de Dios no caerá. Sobrevivirá el gran zarandeo que está por suceder. La batalla del cristiano está a la mano. Prepárese cada soldado para luchar contra el enemigo vencido.

Aquéllos que oigan a sus pastores denunciar estos sueños que han sido enviados por Dios, deben pedir que se aclaren y respalden esas denuncias con pruebas de la Biblia y del Espíritu de Profecía que muestren por qué estos sueños no son de Dios. Si los pastores no pueden hacer esto, como iglesia de Dios todos deben proclamar a una voz que los pastores blasfeman en contra de la Palabra de Dios. Los pastores deben humillarse delante del Señor. El Heraldo me mira y dice que hay pruebas en el cielo y está registrado, que yo nunca dije que los sueños que han sido publicados no son de Dios. Los que dicen eso no comprenden la verdad. Para aclarar las cosas, durante la confusión cuando estaban clausurando este ministerio, Becky envió correos electrónicos diciendo que los sueños publicados no eran de Dios. Ella firmó esos correos con mi nombre, y también el de ella. Los que tengan preguntas, vayan a las reuniones del Ministerio Para Mi Pueblo para recibir respuestas. Nadie debe quedar engañado. Pidan aclaraciones, porque Aquél que está sentado sobre el trono pide la verdad. Debido a que soy Ernesto, por mandato del Padre se me exige que sólo diga y comparta la verdad.

Me informa el Heraldo que ángeles de Dios, que no podemos ver, están de pie cuidando, observando y esperando hacer lo que Dios pida. Sin embargo, debemos recordar que no todos los ángeles sirven al Padre celestial. A todos los ángeles que se aparezcan se les debe aplicar la prueba de la Palabra de Dios, y deben ser sometidos al mandato de irse en el nombre y por la sangre de Jesús. El mundo está al borde de cosas que no se han visto. Deben estar preparados para probar todas las apariciones.

Ahora, el Heraldo me manda a preparar este mensaje y compartirlo. Me dice que me dé cuenta que, al comenzar el año nuevo, se llevarán a cabo eventos que probarán hasta el corazón del hombre. El Padre aguarda las oraciones pronunciadas en el nombre de Jesús. Las cosas que ocurran, tienen que pasar. Tiene que terminar este mundo enfermo, lleno de pecado. Constantemente pidan protección. Pronuncien con reverencia el nombre más maravilloso, Cristo Jesús, Señor de señores, Rey de reyes, y el Amor del Amor de los Amores.


    1. Lucas 8:14
      La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.

      Mateo 5:29
      Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

      Filipenses 4:8
      Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

      La Educación Cristiana, p. 373
      Después de la reunión, los alumnos dedicaron el resto del día a diversos juegos y deportes, algunos de los cuales eran frívolos, rudos y grotescos… No tiene fin la senda de las diversiones vanas, y todo paso dado en ella es un paso en la senda por la cual Cristo no ha viajado.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 4, p. 408
      El mundo está repleto de fábulas y errores. Continuamente aparecen novedades en forma de espectáculos sensacionales con el fin de absorber toda la atención de la mente, así como abundan absurdas teorías destructivas para el avance moral y espiritual.

      Manuscript Releases (Manuscritos), tomo 2, p. 246
      Los que componen esas sociedades, los que profesan amar y reverenciar las cosas sagradas, sin embargo permiten que la mente baje a lo superficial, a lo irreal, a las actuaciones simples, baratas y ficticias, hacen la obra de Satanás tan ciertamente como miran y se unen a esas escenas. [Trad.]

      El Hogar Cristiano, p. 469
      Entre los más peligrosos lugares de placer se cuenta el teatro. En vez de ser una escuela de moralidad y virtud, como se pretende a menudo, es el semillero de la inmoralidad. Estas diversiones fortalecen y confirman los hábitos viciosos y las propensiones pecaminosas. Los cantos viles, los ademanes, las expresiones y actitudes lascivas depravan la imaginación y degradan la moral. Todo joven que asista habitualmente a estos espectáculos, se corromperá en sus principios. No hay en nuestra tierra influencia más poderosa para envenenar la imaginación, destruir las impresiones religiosas, y embotar el gusto por los placeres tranquilos y las sobrias realidades de la vida, que las diversiones teatrales. El amor por estas escenas aumenta con cada asistencia, como el deseo de bebidas embriagantes se fortalece con su consumo. La única conducta segura consiste en huir del teatro, del circo y otros lugares dudosos de diversión.
    2. Apocalipsis 12:7-9
      Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

      Primeros Escritos, p. 145
      [Satanás] Deseó que se le consultase acerca de la formación del hombre, y porque esto no se hizo, se llenó de envidia, celos y odio. Deseó recibir los más altos honores después de Dios, en el cielo.

      Hasta entonces todo el cielo había estado en orden, armonía y perfecta sumisión al gobierno de Dios. Rebelarse contra su orden y voluntad era el mayor pecado. Todo el cielo parecía estar en conmoción. Los ángeles fueron reunidos en compañías, teniendo cada división a su cabeza un ángel superior que la comandaba… Hubo entonces guerra en el cielo. Los ángeles se empeñaron en batalla; Satanás quiso vencer al Hijo de Dios y a aquéllos que se sometían a su voluntad. Pero prevalecieron los ángeles buenos y fieles, y Satanás, con sus secuaces, fue expulsado del cielo.

      1 Pedro 5:8
      Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 4, p. 208
      Satanás está trabajando secretamente, en las tinieblas. Traicioneramente, aparta de la cruz a los seguidores de Cristo y los lleva a la autoindulgencia y a la perdición. Satanás se opone a cualquier cosa que refuerce la causa de Cristo y debilite su poder. Se ha dedicado diligentemente a diseñar planes para socavar la obra de Dios. No descansa siquiera un momento cuando ve que la justicia gana ascendencia. Tiene legiones de ángeles perversos que envía adonde la luz del cielo brilla sobre las personas.
    3. Efesios 6:12
      Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

      Mensajes Selectos, tomo 3, p. 112
      Durante la conferencia de Battle Creek, en junio de 1858, fui llevada en visión. En esa visión se me mostró que en el repentino ataque que sufrí en Jackson, Satanás intentó quitarme la vida, a fin de impedir que escribiera la obra que estaba por empezar [El Conflicto de los Siglos]; pero los ángeles de Dios fueron mandados en mi rescate, para elevarme por encima de los efectos del ataque de Satanás. [Partes traducidas]
    4. Génesis 6:13
      Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

      Historia de los Patriarcas y Profetas, pp. 87-88
      A medida que la violencia de la tempestad aumentaba, árboles, edificios, rocas y tierra eran lanzados en todas direcciones. El terror de los hombres y los animales era indescriptible. Por encima del rugido de la tempestad podían escucharse los lamentos de un pueblo que había despreciado la autoridad de Dios. El mismo Satanás, obligado a permanecer en medio de los revueltos elementos, temió por su propia existencia… Otros, locos de terror, extendían las manos hacia el arca, implorando que les permitieran entrar. Pero sus súplicas fueron vanas. Su conciencia despertó, por fin, y se convencieron de que hay en los cielos un Dios que lo gobierna todo. Le invocaron con fervor, pero los oídos del Creador no escuchaban sus súplicas.

      En aquella terrible hora vieron que la transgresión de la ley de Dios había ocasionado su ruina. Pero, si bien por temor al castigo reconocían su pecado, no sentían verdadero arrepentimiento ni verdadera repugnancia hacia el mal. Habrían vuelto a su desafío contra el cielo, si se les hubiese librado del castigo. Así también cuando los juicios de Dios caigan sobre la tierra antes del diluvio de fuego, los impíos sabrán exactamente en qué consiste su pecado: en haber menospreciado su santa ley. Sin embargo, su arrepentimiento no será más genuino que el de los pecadores del mundo antiguo.
    5. The Review and Herald (La Revista Adventista), 4 de marzo de 1909
      Él [Cristo] dejó las cortes celestiales, donde era adorado por los ángeles, para venir a la tierra y aceptar una vida de pobreza y abnegación, para poder unir a la humanidad al Dios infinito, los seres creados a los habitantes inmaculados de los mundos no caídos. Por el sacrificio de sí mismo, haría a los hombres recipientes de su gracia, y los uniría a la familia del cielo por medio de las cuerdas doradas del amor y la misericordia. [Trad.]
    6. El Deseado de Todas las Gentes, p. 590
      Prevalece la más intensa excitación, y sin embargo el tiempo de gracia está llegando rápidamente a su fin, y cada caso está por ser decidido para la eternidad. Satanás ve que su tiempo es corto. Ha puesto todos sus agentes a trabajar a fin de que los hombres sean engañados, seducidos, ocupados y hechizados hasta que haya terminado el tiempo de gracia, y se haya cerrado para siempre la puerta de la misericordia.
    7. Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 275
      Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo.

      El Cristo Triunfante, p. 261
      El pueblo de Dios debe esperar en estos últimos días que entrará en lo más recio del conflicto, pues dice la palabra profética: “El dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”. [Apocalipsis 12:17].
    8. Mensajes Selectos, tomo 3, p. 469
      Los malos ángeles en forma de hombres hablarán en este tiempo con los que conocen la verdad. Tergiversarán y torcerán las declaraciones de los mensajeros de Dios.

Fuente: http://www.formypeople.org/Sp/sp_61_regarding_angels.shtml

lunes, 28 de noviembre de 2011

SENTADOS JUNTO A UN RIACHUELO


12 de noviembre de 2011

por Ernie Knoll

www.formypeople.org

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En mi sueño, estoy de pie como observador en un sitio que sé es un salón de un centro de congresos donde hay muchos hombres y mujeres. Al caminar por el lugar, oigo que todos hablan de Jesús. Algunos mencionan lo que Él ha hecho por ellos. Otros dicen que no tenían propósito, pero Jesús cambió sus vidas. Algunos son más sinceros al hablar.

Entonces noto que un hombre está hablando con varias personas, una a la vez. Me da mucha alegría, porque yo conozco a ese hombre, pero algunos a quienes él se acerca, no lo conocen. Sólo atienden a lo que él les dice unos momentos. Algunos lo interrumpen y comienzan a hablar de Jesús, pero me doy cuenta que hablan de cosas superficiales. De vez en cuando, algunos que le escuchan comienzan a sonreír. Entonces, radiantes de felicidad, lo abrazan y se arrodillan a sus pies. Él los abraza y les señala que vayan a cierto rincón del salón.

Esos individuos selectos se reúnen en un rincón, donde comparten su felicidad. No comprendo por qué los otros no se alegran de ver a ese hombre. Él habla con cada uno y espera que ellos lo reconozcan. Pero, si no lo reconocen, Él se dirige a la siguiente persona. Eso me recuerda de los discípulos que no reconocieron a Jesús en el camino a Emaús. Así ocurre con este grupo grande de personas. Este Hombre, el que se dirige a cada individuo, es Jesús. Si ellos no lo conocen, Él sigue adelante. Muchos hablan con entusiasmo, como si conociesen a Jesús personalmente, pero cuando Él va a hablar con ellos, ni siquiera saben quién Él es. Sólo un número pequeño mira a los ojos de Jesús e inmediatamente reconoce al que dio todo por ellos.

Cuando Jesús termina de hablar con cada uno, viene adonde yo estoy y me dice que ha terminado. Señala al rincón donde pidió que fuesen y esperasen aquéllos que lo reconocieron, y dice que ahora yo debo enseñarles. Me dice que Él enviará a su Espíritu con gran poder para hacer la última gran obra. Me doy vuelta para ir hacia el rincón, pero al hacerlo, me doy cuenta por primera vez que Jesús no está hablando solamente conmigo. Yo soy uno de varios hombres que lleva un manto azul forrado por dentro de blanco. Ahora comprendo que Él está hablando con los que Él ha elegido para servir y enseñar. Éstos son su pueblo, los que sinceramente anhelan conocerlo y no solamente hablar de Él. Éstos son sus ovejas, los que anhelan ver a su Maestro. Ahora, Él manda a sus ministros que vigilen, cuiden, enseñen y alimenten a cada uno de sus tesoros.

Ahora, escucho una voz que pronuncia mi nombre celestial. Busco a quién llama mi nombre y me doy cuenta de que ya no estoy en una sala de reuniones, sino que estoy caminando por un sendero. A cada lado hay hermosísimos arbolitos de semillero. Parece que el sendero fue hecho recientemente para que yo caminara por él. Entonces, me doy cuenta de que he estado caminando con Jesús. Él me dice que ha escogido este día para conversar y estar conmigo. Me explica que tiene mensajes que Él desea que yo comparta, pero que también quiere pasar un rato conmigo. Le digo que todo parece tan nuevo donde estamos. Él me dice que la tierra será creada de nuevo, y que esto también es para que su pueblo sepa cómo será pasar tiempo juntos. Me dice, “Mira cuántas personas nos acompañan”. Miro a mi alrededor y no veo a nadie. Me pregunta, ¿“Cuántos ángeles ves atendiéndonos”? Nuevamente miro alrededor y no veo a nadie. Me revela que ésta es la ocasión que Él está esperando, cuando pueda pasar un rato con cada uno de su pueblo, uno a la vez.

Mientras caminamos, Jesús coloca su brazo izquierdo sobre mi hombro y me dice que Él está ansioso de que llegue el momento cuando pueda caminar por un sendero como éste con cada uno de su pueblo. Me mira y me dice, “No se oye nada”. Yo le digo que me doy cuenta que no se oye el canto de los pájaros. Él sonríe y dice, “Disfrutemos de los cantos de las aves”. Y al decirlo, un coro hermoso de aves nos ofrece una dulce serenata.

Mientras seguimos caminando, Jesús me explica que los que estaban de pie en el rincón del salón son los que Él busca. Él está buscando a los que estén dispuestos a vencer a Satanás y vivir una vida sin pecado.1 Él sabe que no habrá muchos, pero el número quedará completo.2 Ellos andarán con Jesús cada día, y sus nombres serán escritos en el Libro de la Vida. Él sostendrá a esos tesoros queridos, aquéllos que recibirán vestiduras blancas.

Nos detenemos, y Jesús dice que mire hacia el cielo. Él dice, “He aquí lo que le mandé a escribir a mi profetiza, Elena de White, acerca de mis tesoros tan queridos”. Miro hacia el cielo y veo estas palabras:

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré—¡oh, cuán precioso es ese ‘no’!—su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Apocalipsis 3:5. Cuando las puertas de la ciudad de Dios giren sobre sus brillantes goznes, y las naciones que guardaron la verdad pasen por ellas, Cristo estará allí para darnos la bienvenida y llamarnos benditos de su Padre porque habremos vencido. Nos dará la bienvenida delante del Padre y de sus ángeles. Cuando entremos en el reino de Dios para pasar allí la eternidad, las pruebas, dificultades y perplejidades que tuvimos desaparecerán en la insignificancia. Nuestra vida se medirá con la vida de Dios. The General Conference Bulletin, 6 de abril de 1903. {Recibiréis Poder, p. 365}

Dice Jesús que está escrito: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Apocalipsis 2:7. Él dice que Él recogerá frutos del árbol de la vida y alimentará a los que vencieron. Él pasará la eternidad con cada uno de ellos.

Ahora, Jesús sugiere, ¿“Qué tal si nos sentamos un rato junto al riachuelo”? Nos dirigimos hacia el riachuelo, y nos sentamos lado a lado junto a él. Inmediatamente, Jesús mete los pies en el agua. Se ríe y dice, “El agua se siente tan bien. No está ni fría ni caliente”. Me quito los zapatos y los calcetines y meto los pies en el agua. Le digo que de veras se siente bien. Jesús se inclina hacia atrás, coloca los brazos detrás de sí mismo para apoyarse y mira hacia el cielo. Observa que hace un día hermoso. Yo me inclino hacia atrás, miro hacia arriba y le digo que no hay ni una nube en el cielo. Él me pregunta si yo quisiera que hubiera nubes. Yo le digo que me parece que se vería muy bonito si hubiese algunas de esas nubes grandes y suaves que parecen almohadas. De repente, nubes grandes y suaves pasan flotando. Él se ríe y vuelve a decir, “Hace un día hermoso”.

Sentado allí con los pies en el agua, miro el hermoso riachuelo, la hierba verde, la abundancia de flores por todas partes, el cielo bello y las nubes que flotan suavemente. Miro a Jesús, coloco mi brazo derecho alrededor de Él y lo abrazo. Le digo que yo sé que si no fuera por Él, yo no podría experimentar todo lo que estoy viendo en torno a mí. Él me mira, sonríe y dice que Él hubiera hecho todo lo necesario para que yo pudiera sentarme a su lado junto a un riachuelo. Al mirar a esos ojos, todavía veo un amor que es tan difícil de explicar, salvo que en sus ojos veo ¡el Amor del Amor de los Amores!

Entonces Jesús me pregunta, ¿Te ha fijado en los peces que hay en el riachuelo? Me inclino hacia adelante y veo que está lleno de criaturas hechas por el mismo que está sentado junto a mí. Veo que hay una gran variedad de peces, pero hay un tipo que es muy fuera de lo común. Hay varios de ellos y se mantienen cerca uno del otro. Tienen hermosísimas aletas, largas y diáfanas, que parecen papel grueso de seda. El reflejo de la luz sobre el agua cambia el color de las aletas. El cuerpo de esos peces no tiene escamas como otros peces, sino que está cubierto de algo que parece pelaje largo y suelto. Al nadar, su belleza es asombrosa. Jesús me dice que puedo acariciar esos peces con mis pies. Cuando los peces se juntan alrededor de sus pies, Él me muestra cómo acariciarlos. Mientras lo hace, veo que el costado de los peces se hincha un poco. Entonces, algo semejante a burbujas sale de sus bocas. Esas “burbujas” salen del agua y suben lentamente por el aire. Cando cada una se revienta, produce una nota musical, y escuchamos una melodía hermosísima. Es semejante a cómo las aves silban, o cómo los gatos ronronean, o los grillos chirrían.

Sentado junto a Jesús, me siento abrumado por todo lo que tiene para mostrarme. Pienso en su amor profundo y compasivo. Él se dio cuenta del deseo de que hubiera pájaros para cantarnos al caminar. Él preguntó si yo creía que faltaba algo, y proporcionó nubes para deleitarnos, el riachuelo tan lleno de vida, y ahora un pez que jamás me hubiera imaginado. Él tiene esto, y mucho, mucho más. Jesús me mira, sonríe y me dice que no sólo son las cosas que veo, sino su deseo de pasar tiempo con cada uno de nosotros. Me dice que tiene una corona para su pueblo que esté dispuesto a vestir su manto blanco. Nos espera una mansión que Él ha construido para cada uno.

Nuevamente, Jesús se inclina hacia atrás y todo queda en silencio. Me mira y me dice que debo comunicar esto a todos los que estén dispuestos a escuchar sus palabras. El Padre celestial hará que pasen cosas. Mañana se verán cosas que sacudirán a los seres humanos hasta lo más profundo. Aun Satanás temerá por su propia existencia, tal como temió durante el diluvio de Noé.3 Él quiere que cada uno de sus fieles sepa que el Consolador estará con ellos. Si necesitan la ayuda de los ángeles, sólo tienen que pedirlos. Como resultado de lo que ocurrirá, muchos irán al descanso, para que no tengan que sufrir los peores días de angustia. Aquéllos que han llevado el nombre de Jesús en sus labios y en sus corazones, serán llamados de su sueño en la tierra para reunirse con Él en el aire.

Los que estén en pie, agitando la bandera de Jesús y manteniéndose fieles a la ley establecida en el cielo, se sentarán junto a Él y al Padre celestial.4 Los vencedores vestirán mantos blanquísimos. Delante del universo reunido, Jesús los confesará delante de su Padre y de los ángeles. Él pide a todos que no se desanimen. Él ha dicho que estas cosas tienen que ocurrir.

Cuando venga por segunda vez y también en el cielo, Jesús promete reponer todo a los que sufran en esta tierra. Para los que sufran hambre, Él proveerá un banquete y personalmente llevará la copa a sus labios. Él curará las heridas de los que sufran golpes y lastimaduras, y ellos quedarán sanos. Él se sentará junto a un riachuelo con los que sean encerrados en soledad. Junto a ellos, Él pondrá sus pies en el agua, y disfrutarán de la eternidad. Él promete rodear con su brazo y caminar para siempre junto a aquéllos cuyos familiares se han vuelto en contra de ellos, porque Él será su Hermano y su Familia.5 Él resucitará a los que sufran y mueran por Él, para que caminen con Él eternamente. En los corazones de aquéllos cuyos nombres sean malditos y escarnecidos, Él escribirá un nombre nuevo, que el Padre pronunciará por toda la eternidad.

Jesús mira hacia el cielo y nuevamente se dirige hacia mí. Explica que Él ha dado más de lo que cada persona sea capaz de comprender. Dice que, si le dijesen que debía hacerlo otra vez, se levantaría e iría rápidamente para morir y resucitar de nuevo para que cada individuo fiel pudiese vivir para siempre. Por ellos, Él ahora sujeta las llaves de la vida eterna. Su pueblo debe saber que el fin vendrá mañana, y que nunca están solos. Nuestros cuerpos pasajeros, carnales son débiles, pero Jesús está en pie junto a nosotros, y Él sujeta las llaves. El día de mañana tiene el futuro. Aférrense fuertemente de su mano. Sepan que Dios controla lo que tendrá el día de mañana, y sus decisiones son justas. Si se aferran firmemente a Jesús, su nombre no será borrado del Libro de la Vida. Él desea rodear a cada uno con su manto. Jesús me dice que éste es su mensaje para todos los que estén dispuestos a escuchar sus palabras. Le pregunto a Jesús si al decir mañana se refiere a mañana. Jesús contesta, ¿“Por cuál reloj decides cuándo será mañana? Tal como está escrito, ‘para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día’. [2 Pedro 3:8]. Cuando nuestro Padre decida el día de mañana, será ese día de mañana. No fue ayer, ni es hoy; porque hoy tú y yo estamos sentados junto a un riachuelo”.

Entonces, Jesús me dice que quiere que me incline hacia adelante y mire la reflexión en el riachuelo. Cuando lo hago, no me veo a mí mismo reflejado en el agua, sino a muchas personas distintas de distintas razas que esperan tomar la mano de Jesús e ir con Él. Será ese individuo y Jesús, tranquilamente sentados junto a un riachuelo, sólo ellos dos.


    1. Tito 2:13-14
      Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
    2. Romanos 9:27
      También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo;
    3. The Review and Herald (La Revista Adventista), 22 de noviembre de 1892
      Los días en que vivimos están llenos de incidentes y peligros. Se multiplican las señales del fin que se aproxima, y acontecerán eventos de un carácter más terrible que ninguno que el mundo haya visto. [Trad.]

      El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 85
      Si os habéis entregado a Dios, para hacer su obra—dice Jesús—, no os preocupéis por el día de mañana. Aquél a quien servís percibe el fin desde el principio. Lo que sucederá mañana, aunque esté oculto a vuestros ojos, es claro para el ojo del Omnipotente.
    4. Servicio Cristiano, p. 98
      ¡Despertaos! La batalla prosigue. La verdad y el error se acercan a su final conflicto. Marchemos bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emmanuel, y luchemos la buena batalla de la fe, para lograr honores eternos; porque la verdad triunfará, y nosotros hemos de ser más que victoriosos por Aquel que nos amó. Las preciosas horas del tiempo de gracia están terminando. Asegurémonos la vida eterna, para que podamos glorificar a nuestro Padre celestial, y ser los medios para salvar a las almas por las cuales Cristo murió
    5. Salmo 27:10
      Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.

      Romanos 8:31
      ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL PADRENUESTRO



8 de noviembre de 2011

por Ernie Knoll

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En mi sueño, veo a un hombre atándose los zapatos. Un ángel que no el Heraldo, me llama por mi nombre celestial y me dice que preste atención a lo que hace el hombre. Después de atarse los zapatos, se pone de pie y su esposa entra al cuarto. Le recuerda que el tanque de gasolina del auto está casi vacío, y que use $10.00 para comprar gasolina, porque van a necesitar el auto el sábado. Él coloca el dinero en su bolsillo y se prepara para salir a hacer mandados. Se detienen para orar juntos antes de que él salga por un rato.

Él pronuncia una oración sencilla de su corazón, como si estuviese de rodillas delante de Dios en su trono. Pide que ángeles protectores los cuiden a los dos mientras hacen la voluntad de Dios. Pide la protección de Dios por su esposa mientras están separados, y que los ángeles lo protejan a él en el camino. Yo comprendo que es su costumbre orar cuando van a estar separados el uno del otro, aunque sea por un corto tiempo. Se levantan, y él dice que regresará pronto. Ella le dice que vaya con los ángeles.

Él se sienta en el auto, comienza su lista de mandados y pronto se olvida de poner gasolina en el tanque casi vacío. El ángel y yo observamos que va por el campo, por un camino poco transitado. El auto se para, y él se da cuenta de que se le ha agotado la gasolina. Entonces recuerda que debía haber llenado el tanque. Al mirar por el espejo retrovisor, ve un camión de remolque con luces amarillas intermitentes. Sale del auto para saludar al chofer del remolque, quien camina hacia su auto. El chofer del remolque le pregunta si tiene problemas con su auto, y el hombre le explica que se le agotó la gasolina. El ángel y yo escuchamos y observamos desde el otro lado del camino, pero no se nos puede ver.

El chofer del remolque le dice al hombre que él tiene gasolina para su auto. El chofer va a la parte trasera de su camión y saca un recipiente de cinco galones de gasolina. Entonces, lo vierte en el tanque del auto. Cuando termina, le dice al hombre que ahora su auto podrá arrancar, y le desea un buen día. El hombre le contesta, “Pero, no le he pagado por el combustible. Lo único que tengo es un billete de $10.00, y usted me ha puesto como $20.00 de gasolina en el auto”. El chofer le explica que él no necesita ningún dinero, y le sugiere que se lo dé a alguien que esté haciendo la obra de Dios. Le abre la puerta del auto y sugiere que lo arranque. El hombre se sienta, mueve la llave de contacto, y el auto arranca. El chofer del remolque sonríe y dice, “Dios lo bendiga. Vaya con los ángeles”. El hombre en el auto sonríe, recordando que eso es lo que su esposa acostumbra decir. Él se va, y el chofer del remolque regresa a su camión. Parado junto a la puerta del camión remolque, mira hacia donde estamos nosotros y nos saluda con la mano. El ángel que me acompaña sonríe y le devuelve el saludo. Ahora, el camión de remolque desaparece lentamente, y el chofer se transforma en un ángel. Mira hacia arriba y sube al cielo como una centella.

Estoy llorando por lo que acabo de ver. Me dice el ángel que cuando oramos pidiendo la protección de los ángeles, Dios los enviará para ayudarnos, si es su voluntad. Él dice que es un honor y un privilegio muy especial poder hablar directamente con el Padre celestial, gracias a lo que Jesús hizo por nosotros.

Ahora, el ángel me lleva al mismo salón de clases donde he estado antes. Hay una silla para sentarme, y el ángel se para frente a algo que parece un pizarrón blanco. Me dice que él ha sido enviado para enseñarme cómo Cristo oraba. Comienza explicándome que los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñase a orar. Me revela que muchos han olvidado cómo orar y que, tristemente, muchos ni siquiera se aprovechan del honor y privilegio de hablar con su Padre celestial. Muchos pasan la vida entera sin orar.

Mientras el ángel habla, veo que aparecen palabras en el pizarrón blanco detrás de él. Nótese la oración, tal como fue dada: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria por todos los siglos. Amén”. [Mateo 6:10-13].1

Nótese cómo Jesús comienza la oración diciendo, “Padre nuestro que estás en los cielos”. Aquí Jesús nos enseña a Quién debemos dirigirnos. Al decir, “Padre nuestro”, Jesús sirve de portavoz para muchos. Entonces, reconoce dónde está el Padre al decir, “que estás en los cielos”.

Entonces, Jesús dice, “Santificado sea tu nombre”. Jesús muestra que cuando le hablamos al Padre, debe ser un tiempo sagrado y reverente, y que nuestros pensamientos y palabras deben mostrar respeto, porque el Padre es santo y merece respeto.

Entonces Jesús ora, “Venga tu reino”. Aquí, Jesús se refiere a cuando el Padre venga con su reino y no habrá más pecado. La tierra será creada nueva, y la gran ciudad descansará sobre la tierra nueva.

Después, dice Jesús, “Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”. Jesús pide que en esta tierra se hagan la voluntad, las instrucciones, los pedidos y peticiones del Padre, tal como son hechos en el cielo.

Sigue Jesús diciendo, “El pan nuestro dánoslo hoy”. Jesús sólo pide por el pan necesario para ese día. Él no pide varios panes para sostenerlos hasta la semana siguiente. Debemos vivir un día a la vez. No tenemos ninguna promesa para mañana ni para la semana siguiente. Sólo debemos pedir lo que necesitamos para este día.

Jesús nos muestra que debemos orar, “Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Esto explica la importancia de pedir el perdón por nuestros pecados, y muestra que debemos perdonar a los que nos hayan ofendido. ¿Cómo podemos esperar que el Padre nos perdone, si nosotros no perdonamos a los que hayan pecado en contra de nosotros? Si hemos prestado dinero a alguien, y ese individuo no puede devolverlo, debemos perdonar la deuda. ¿Cómo podemos esperar que el Padre nos dé libremente a nosotros, si no perdonamos las deudas de los demás? Una vez que hayamos hecho esto, podemos arrodillarnos con la conciencia limpia, para pedir que el Padre nos perdone nuestros propios pecados.

A continuación, Jesús ora, “Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal”. Jesús pide que cada individuo que camina por el sendero como un pecador, pida que se lo mantenga en él, sin ceder a la tentación. Él muestra la importancia de pedir al Padre que atienda a cada uno en su camino diario, porque Satanás enviará tentaciones durante el día. Debemos pedir la dirección del Padre cada día, para que la senda en la cual andamos sea protegida por los guardianes del sendero santo.

Me dice el ángel que muchos no prestan la atención debida a cómo Jesús termina su oración diciendo, “Porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria por todos los siglos”. Cuando Jesús dice esto, también se refiere a la Divinidad. De la misma manera como mandó, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo,” Jesús representa el reino como el trono del Padre; el poder es el Espíritu Santo, y la gloria es el Hijo de Dios.

Nótese que Jesús mostró que al orar, no se debe repetir constantemente el nombre del Padre. Es como si alguien le hablase a un amigo y repitiese su nombre en cada frase. Algunos tienen el hábito de repetir su nombre sin necesidad. Esto no se debe hacer, y al tomar el nombre del Padre en vano, el que ora es culpable de quebrantar el tercer mandamiento. El nombre de Dios debe pronunciarse con meditación, atención y reverencia.2

Nótese que el Padrenuestro es corto, y dice precisamente lo que es necesario decir. Una oración larga no es necesaria. Sin embargo, en privado, hay momentos cuando podemos acercarnos al Padre con una oración más larga. Sin embargo, por lo general, eso no se debe hacer cuando se ora en público.3

Cada uno de nosotros tiene el privilegio de hablarle al Padre celestial. Aunque el Padre oye cada oración que se pronuncia, si no es una oración sincera del corazón, Él no la contestará. Cuando oramos correctamente, Él contestará, pero puede no ser de la manera como quisiéramos.

Cada oración enviada al Padre siempre debe terminar en el nombre de Jesús. Él es el motivo por el cual tenemos el privilegio de acercarnos al Padre en oración. A pesar de eso, tantos desperdician el privilegio tan bendito de la oración.


    1. Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 28 de octubre de 1903
      Es importantísimo que comprendamos cómo orar correctamente. Nos servirá de gran beneficio estudiar atentamente la oración que Jesús les dio a sus discípulos. [Trad.]
    2. La Educación, p. 218
      También se debe manifestar reverencia hacia el nombre de Dios. Nunca se lo debiera pronunciar a la ligera o con indiferencia. Hasta en la oración habría que evitar su repetición frecuente o innecesaria. “Santo y temible es su nombre” [Salmo 119:9]. Los ángeles, al pronunciarlo, cubren sus rostros. ¡Con cuánta reverencia deberíamos pronunciarlo nosotros que somos caídos y pecadores!
    3. Testimonios para la Iglesia, tomo 2, p. 512
      En la oración privada, todos tienen el privilegio de orar todo el tiempo que deseen, y de ser tan explícitos como quieran. Pueden orar por todos sus parientes y amigos. La cámara secreta es el lugar donde se han de contar todas las dificultades, pruebas y tentaciones particulares. La reunión para adorar a Dios en conjunto no es el lugar donde se hayan de revelar las cosas privadas del corazón.

      El Evangelismo, p. 111
      Las oraciones ofrecidas en público deben ser cortas y directas. Dios no requiere de nosotros que hagamos tediosos los momentos de culto con largas peticiones... Algunos minutos son suficientes para una petición común en público.

      The Review and Herald (La Revista Adventista), 14 de enero de 1902
      Ocurre generalmente que, cuánta menos potencia celestial tenga la oración, más larga será. A menos que usted sepa que Dios está dirigiendo la oración, no dedique mucho tiempo a la oración delante de una congregación. Las oraciones hechas en público deben ser cortas y fervorosas. La oración eficaz del justo puede mucho; pero la oración pronunciada en tonos bajos, monótonos y sin ánimo no es aceptada por Dios. Elévese a Dios la voz de oración de corazones abrumados por su gran necesidad. Debe haber un reavivamiento del Espíritu Santo, para que sus oraciones se llenen del poder del cielo. [Trad.]

Fuente: http://www.formypeople.org/Sp/sp_59_the_lords_prayer.shtml