jueves, 20 de diciembre de 2012

Ernie Knoll - Eventos finales y la primera cena

EVENTOS FINALES Y LA PRIMERA CENA

12 de diciembre de 2012
por Ernie Knoll




En mi sueño, estoy en algo que parece ser un pasillo de vidrio, largo y abovedado. Cuando miro por el lado de la pared transparente, veo la belleza de muchas estrellas y formas de muchos colores que parecen nubes. Ahora escucho a mi izquierda un caballo galopando y el sonido de una trompeta. Al mirar por la abertura hacia lo que sé es el Orión, veo un caballo blanco que corre muy velozmente hacia mí. Un ángel está montado sobre el caballo, y viene inclinado hacia el lado derecho, junto a la crin del caballo. Con la mano izquierda está aferrado de la crin, y en la derecha tiene una trompeta dorada muy larga. Mientras el caballo corre hacia mí por el pasillo a una velocidad impresionante, el ángel toca la trompeta. Sé que el sonido de la trompeta anuncia algo que está por acontecer. El sonido sigue y se torna más fuerte.
Rápida y repentinamente, el caballo se detiene delante de mí. Inmediatamente, el ángel se desmonta por el lado izquierdo del caballo, recuesta la trompeta contra el costado del caballo, y da la vuelta hacia el lado derecho, donde estoy parado. Me dice que me prepare para el gran mensajero, porque el que yo llamo el Heraldo ha sido enviado con un mensaje que debe ser compartido, y se me dirá cuándo debo compartirlo. Nuevamente, el ángel dice que me prepare para el gran mensajero, porque trae un mensaje del Padre celestial que Él pronunció desde su trono.
El ángel coloca su mano derecha sobre mi hombro izquierdo, me llama por mi nombre celestial y vuelve a decir que me prepare para el gran mensajero. Se da vuelta, va hacia mi lado derecho y señala hacia el cielo. Veo al Heraldo delante de una mesa en un salón muy grande. Sobre la mesa veo mapas, muchas hojas de papel, planos y libros. Observo mientras él enrolla los mapas, amontona las hojas de papel y las pone en cierto orden. Entonces enrolla los planos. Cuando comienza a colocar los mapas, planos, montones de papel y libros en sus brazos, son tantos que pide que otros que están cerca le ayuden a recoger el resto de los mapas, planos, papeles y libros.
Una vez recogidos todos los artículos, el Heraldo se detiene para asegurarse de que no ha dejado atrás ni un solo mensaje que le fue dado. Yo sé que este gran mensajero es el que reemplazó a Satanás, y ahora ocupa el sitio más cercano al trono de Dios. Este ángel, el que pidió que lo llamase el Heraldo y el que siempre me dice que el único nombre que merece ser mencionado es el de Jesús, es el ángel llamado Gabriel. Llevando todos los artículos que estaban sobre la mesa, él y los otros ángeles salen por la puerta del salón.
Entonces, el ángel anunciador, el que anunció la llegada del Heraldo, me informa que hay algo que debe mostrarme. Toca mi mano derecha e instantáneamente me encuentro en la extensión del espacio. Veo un fondo muy oscuro, que constituye el hoyo donde está la tierra. El ángel me dice que observe atentamente, porque se me mostrarán cosas simbólicas, pero que acontecen literalmente. Ahora veo a seis ángeles iluminados muy claramente que traen una trompeta muy larga de oro puro. Hay tres ángeles a cada lado de la trompeta, la cual es del tamaño de varios vagones de un tren. Una vez que la trompeta está en su lugar, los mismos seis ángeles colocan una segunda trompeta dentro de la primera trompeta. Una vez que esta trompeta está en su lugar, los mismos seis ángeles colocan una tercera trompeta dentro de la segunda. Los ángeles repiten este proceso con tres trompetas más. Ya han colocado seis trompetas. Comprendo que esto simboliza lo que ya se ha cumplido.
Ahora, el ángel anunciador dice que debe mostrarme el siguiente mensaje. Nuevamente, estoy mirando hacia el Orión. Veo a los mismos seis ángeles colocando una séptima trompeta en su lugar. Cada trompeta ha sido colocada de manera que la boquilla mira hacia el Orión, y el pabellón apunta hacia la tierra. El ángel me dice que observe con atención. Ahora veo al Heraldo atravesar el Orión con sus ángeles asistentes, quienes le siguen más atrás, y todos entran por la boquilla de la trompeta. El ángel me dice que observe el pabellón de la trompeta. De repente, de la trompeta salen sonidos tremendos de un instrumento de metal. Es como si las bocinas de mil trenes sonasen de una vez. Casi parece que el Heraldo y los ángeles están causando el sonido, porque están atravesando la trompeta con tanta rapidez. De repente, veo al Heraldo salir por el pabellón de la trompeta. Trae los mapas, planos, papeles y libros. Los otros ángeles le siguen con el resto de los artículos. Se me hace entender que la séptima trompeta todavía no está lista para ser colocada con las otras, porque no se ha cumplido completamente.
El sueño cambia, y ahora estoy mirando una pradera muy grande y muy verde con hierba alta y un sinnúmero de corderitos. Algunos corren y juegan, otros pastan, y algunos están ovillados y dormidos. Un riachuelo serpentea a lo largo de la pradera. A lo lejos veo a un hombre caminando junto al riachuelo. Está vestido de un manto blanco largo; su cabello es ondeado y le llega a los hombros. En la mano derecha tiene una vara de pastor, y en la izquierda un callado recto. Le oigo hablar suavemente a los corderitos. Desde lejos, veo que se da vuelta y comienza a caminar hacia mí. Cuando se acerca, reconozco que es Jesús. [Salmo 23:1-4] Quiero correr hacia Él, pero el ángel me dice que espere. Cuando Jesús llega adonde estoy, lo abrazo y le digo cuánto he extrañado caminar con Él, y le pregunto por qué había pasado tanto tiempo. Me sonríe y dice que Él está conmigo todos los días.
Jesús revela que los mensajes de este sueño comenzaron hace meses, en febrero de 2012. Sin embargo, había un motivo por el cual yo no debía compartir cada mensaje individualmente, sino como un solo sueño largo. Entonces, Jesús me dice que ciertos eventos que vemos acontecer ocurrirán con mayor frecuencia. Me enfatiza que muchísimos se están extraviando como resultado de los obstáculos que Satanás coloca en su camino, tales como enseñanzas erróneas sobre las siete trompetas. Me presentó una ilustración muy clara, y siguió explicando que muchísimos malgastan su tiempo en busca de nuevas ideas que van en contra de lo que ya se ha revelado. Me recuerda que se nos ha mandado a prepararnos para la gran batalla que está por acontecer. Satanás y su ejército están haciendo todo lo que pueden para lograr que el pueblo de Dios se extravíe en su camino hacia el cielo.
Jesús toma mi mano derecha y comenzamos a caminar por la pradera. Me dice que tome nota que sus ovejas le obedecen por amor, no por temor. También me dice que tome nota que todos son corderitos. Entonces, me dice, “Tal como está escrito te digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” [Mateo 18:3] Los niños son más dóciles y tienden a escuchar y obedecer; sin embargo, los adultos tienen costumbres muy arraigadas y no están tan dispuestos a aceptar los mensajes de la verdad que se les presentan. Jesús vuelve a decir que a menos que seamos como niñitos, jamás entraremos en el reino de los cielos.1
De repente, escucho un canto llamado “Su Oveja Soy.” Los que cantan no son ángeles, ni tampoco es un coro. Me doy vuelta y veo a una multitud de niños cantando. Están divididos en dos grupos. Un grupo está parado a la derecha, y el otro a la izquierda. Cada niño viste un manto blanco. El borde de cada manto parece tener una luz muy brillante. Comprendo que éstos son niños inocentes, sin pecado, antes de la edad de responsabilidad. Cuando cantan el coro, los grupos de la izquierda y la derecha se turnan. Éstas son las palabras que oigo:

Su Oveja Soy

Por las aguas tranquilas me apacienta Jesús;
Ambos andamos al atardecer.
Sus ovejas Él cuida
Con amor y atención; su oveja soy.
Coro:
Grupo de la izquierda: Manantial,
Grupo de la derecha: En el valle;
Grupo de la izquierda: Pastos hay,
Grupo de la derecha: En el monte,
Ambos grupos: Por la tarde voy con mi Jesús.

Grupo de la izquierda: Zarzas mil,
Grupo de la derecha: Por el valle;
Grupo de la izquierda: Hay dolor,
Grupo de la derecha: Por el monte,
Ambos grupos: Paso a paso con Jesús.*

Cuando termina el canto, Jesús dice que Él dio todo por sus hijos. Él ha enviado mensajes a su pueblo. Los que estén dispuestos a escuchar su voz tendrán agua fresca y pastos verdes. Ellos recibirán su dirección, protección y consuelo. Aquéllos que caminen en contra de los mensajes sufrirán la ira de Dios.
El primer tema que se me permite compartir ahora me fue revelado por primera vez en febrero de 2012. El Heraldo me muestra a Eva en el Jardín del Edén. Ella acaba de transgredir el mandato de no comer del árbol del conocimiento del bien y el mal. El Heraldo explica que a causa de su pecado, se le mandó a seguir la dirección espiritual de su esposo. Eso se aplicaría a todas las casadas desde ese día en adelante, con tal que la dirección del esposo estuviese de acuerdo con la voluntad de Dios. “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor”. Colosenses 3:18. El Heraldo también explica que ellas seguirán siendo iguales dentro del matrimonio, y que la esposa no debe estar bajo la dictadura del esposo. Nótese, por favor, que “Cuando los maridos exigen de sus esposas una sumisión completa, declarando que las mujeres no tienen voz ni voluntad en la familia, sino que deben permanecer sujetas en absoluto, colocan a sus esposas en una condición contraria a la que les asigna la Escritura”. [El Hogar Cristiano, p. 101] “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia… y la mujer respete a su marido”. Efesios 5:25, 33.
El Heraldo sigue diciendo que pronto veremos asociaciones Adventistas del Séptimo Día que no obedecerán el mandato de Dios que sólo hombres deben dirigir como pastores ordenados. Me dice que al ordenar mujeres para servir como pastoras, la iglesia quebrantará los mandatos de Dios.2 Junto con esto, veremos la aceptación de la homosexualidad dentro de la organización Adventista del Séptimo Día.3 Llamándome por mi nombre celestial, el Heraldo revela que estas decisiones, junto con la acumulación de la apostasía y el espiritismo dentro de la iglesia de Dios, conducirán a la cadena de eventos que provocarán un clamor por la observancia del domingo.
Ahora se me permite compartir lo que ocurrirá en el futuro a los que condenan los mensajes y los mensajeros de Dios. Sin embargo, no hemos de saber cuándo estas cosas acontecerán. Pronto Dios mandará a derramar las copas de su ira. Jesús explica que hay un viento de doctrina que dice que la destrucción venidera causada por la ira de Dios forma parte de las siete trompetas. Sin embargo, el sonido de las trompetas se refiere a batallas religiosas y políticas. Un sonido de trompeta también puede representar una advertencia o anuncio. Las copas simbolizan la destrucción de Dios que purifica.
Jesús señala hacia el cielo azul oscuro y veo las siguientes palabras en letras de un rojo oscuro, grandes y marcadas. “Las copas derramadas por orden de Dios constituirán una ruina asoladora”, una destrucción abrumadora.4
Entonces, Jesús le pide al Heraldo que me enseñe lo que se le ha pedido que me muestre. Con el Heraldo de pie detrás de mí, Jesús explica lo siguiente. Debido a las instrucciones con las cuales los Adventistas del Séptimo Día han sido favorecidos, aquéllos que no sean fieles a esa luz no deben sorprenderse cuando se les obligue mirar hacia la oscuridad del occidente para ver a su maestro y señor. Refiriéndose a esos infieles, ahora Jesús declara solemnemente, “Os digo hoy, que sus lenguas se atrofien y sequen en sus bocas. Con el pesar que sienten ahora, que sus lágrimas corran de sus ojos como ácido que disuelva sus ojos y la piel de sus rostros.5 Que sus rodillas desfallezcan cuando caigan postrados al suelo y adoren al sol del poniente, el que una vez ocupó el puesto de portador de luz. Sepan que se enfrentan a la senda de la oscuridad.6 Aquéllos hijos que han creído y caminado en la fe verdadera, sin poder ver la senda por la cual andaban, mirarán hacia el oriente, al fulgor del Hijo, y serán salvos”.7
Jesús coloca mi mano en la mano del Heraldo y le vuelve a pedir que me enseñe las cosas que se le ha pedido mostrarme. Me dice que lo que se me va a mostrar es lo que he visto muchas veces durante muchos meses. Se repite para aclarar y verificar.
Jesús sonríe y con una expresión especial en su rostro hace una pausa y dice, ¡“Ve con los ángeles”! Cuando dice eso, inmediatamente recuerdo el sueño, “El Padrenuestro”, en el cual la esposa le dice a su esposo que “vaya con los ángeles”. Recuerdo tantas veces que Jesús ha dicho que si necesitamos ángeles, debemos pedirlos, y serán enviados. Sin embargo, sé que ha dicho que Él siempre está con nosotros.
Tomándome de la mano, el Heraldo y yo nos hallamos en el espacio, acercándonos a la nebulosa del Orión. Detrás de la nebulosa, hay una abertura hacia un túnel largo y estrecho que se abre al llegar al reino de Dios. A la distancia, se divisa perfectamente la Ciudad Santa. Al mirar su belleza perfecta, aun desde lejos, escucho la voz de Dios, tal como la he escuchado antes. Se asemeja a una poderosa catarata, a un riachuelo y a un hilito de agua, todo a la vez. Dios dice, “He observado que mi iglesia se ha degradado de mi plan. He observado que los cultos para adorarme se han tornado irreverentes, y que han llenado mis atrios terrenales con toda clase de maldad posible. Muchos ya no me adoran, sino que adoran al que gobierna la tierra. Ese gobernante de la tierra manda a quienes él ha engañado a adorar de una manera profana. He visto cómo han transgredido mis mandatos. Si continúa la transgresión, les he prometido a los que sirven como dirigentes en mi iglesia lo que voy a hacer. Volveré a derramar lo que he derramado antes”.
Ahora, el Heraldo y yo volvemos por la abertura y rápidamente nos acercamos de nuevo a la tierra azul. Ahora estamos unos centenares de metros sobre lo que sé es el antiguo Sanatorio de Battle Creek. Observo que muchos ángeles bajan del cielo. Comienzan a derramar sobre el Sanatorio de Battle Creek copas con un líquido puro, espeso y dorado.8
Mientras veo arder esa estructura grande, sé que ningún invento humano sería capaz de calmar las llamas de la ira de Dios. Ahora subo más alto por el aire y veo que la tierra gira rápidamente. Todos los planetas parecen moverse a lo largo de una trayectoria preparada con anterioridad. Entonces, disminuye la velocidad de todo lo que veo y volvemos a descender. Nuevamente, el Heraldo y yo estamos en el aire a unos centenares de metros sobre Battle Creek, Michigan. Los ángeles se acercan a la casa editora Review and Herald y derraman sobre ella el mismo líquido.
El Heraldo me dice que debe mostrarme otro ejemplo. Me toma de la mano derecha, y ahora me encuentro parado en un monte, junto a un camino rocoso. Veo a un hombre y a tres mujeres caminando por el sendero que sube desde una ciudad en el valle. Visten ropas de los tiempos del Antiguo Testamento. El Heraldo me explica que estoy viendo a Lot, a su esposa y a sus dos hijas saliendo de Sodoma, tal como los ángeles les mandaron.
Ahora, el Heraldo me llama la atención a algo que parece un enjambre de abejas, pero sé que son ángeles que descienden rápidamente sobre la ciudad de Sodoma. El Heraldo le pide a uno de los ángeles que venga para mostrarme su recipiente, que es igual al que los otros ángeles tienen. Cuando miro adentro, veo algo que se parece al mismo líquido que los ángeles usaron para los incendios en Battle Creek. Me doy cuenta de que tiene un olor raro, como de azufre.9 El Heraldo le dice al ángel que vaya y haga lo que Dios le mandó a hacer. El ángel vuela rápidamente y se une al ejército de ángeles enviados desde el cielo. Rápidamente, muchos se sitúan una corta distancia sobre Sodoma, y comienzan a derramar el líquido sobre la ciudad. Muchos ángeles rápidamente tumban al suelo a los que tratan de huir de Sodoma, y vierten el líquido sobre ellos. Se está derramando la ira de Dios.
Mientras observo como un mensajero lo que debo reportar, el Heraldo me recuerda que a Lot y a su familia se les dijo que no se dieran vuelta para mirar a la ciudad que dejaban atrás. Sin embargo, ahora veo que la esposa de Lot se detiene, como queriendo ver lo que acontece detrás de ella. Se da toda la vuelta y mira hacia Sodoma. Observa a los ángeles descender de lo alto con las copas del juicio de Dios. En cosa de un instante, sus pies se transforman en una sustancia blanca, cristalina. Ese cambio sigue subiendo; sus ojos son lo último que se cristaliza. Ellos revelan su apego a su ciudad amada, la cual está siendo destruida. La esposa de Lot se ha vuelto en una estatua de sal. Mientras observo, el viento sopla y lentamente la desgasta.
El Heraldo y yo volvemos a ascender hacia el Orión, y nuevamente pasamos por el túnel que se abre hacia el reino de Dios y la Ciudad Santa. Nuevamente escucho la voz de Dios, y mientras Él habla veo claramente las palabras siguientes.
“Tal como está escrito en Ezequiel 9:4-11 --Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo. Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad. Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén? Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehová la tierra, y Jehová no ve. Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas. Y he aquí que el varón vestido de lino, que tenía el tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste”.10
Entonces, oigo la voz de Dios que pronuncia mi nombre celestial y dice que yo soy como Elías y Juan el Bautista. Me dice que yo fui nombrado mucho antes de nacer, y que he sido llamado para servirle como un mensajero. Debo registrar su mensaje tal como sigue: Todos los Adventistas del Séptimo Día que escuchan la voz de Dios deben arrodillarse y arrepentirse antes de que se cierre el tintero y se eche la pluma a un lado.11 Todos deben saber que Dios mandará que sus ángeles marcadores graben una señal profunda en las frentes de los que hablan abiertamente en contra de la apostasía, el espiritismo y la directiva jesuita secreta dentro de la iglesia.12 A menos que se arrepientan, los que no recibirán la señal de Dios incluirán aquéllos que han borrado los nombres de sus hijos de los registros de su iglesia, y han condenado a los mensajeros y los mensajes de Dios.13
Entonces, Dios mandará que sus ángeles de destrucción entreguen la recompensa a los Adventistas del Séptimo Día que pisotean sus leyes y sus mandatos. Ésta será una señal a los que enseñan la mentira de que Dios no mata.14 Es por su misericordia y amor que Dios pondrá fin a las vidas de los que andan en el pecado.15 Él mandará a sus ángeles destructores a derramar las copas de su ira.16 Deben comenzar en el corazón de su iglesia, en el edificio de la Asociación General en Maryland. Ese lugar también es el sitio donde los que llevan “máscaras” se sientan para idear distintas maneras de adorar al sol del poniente, al que una vez estaba junto al trono de Dios, pero decidió hacer guerra en el cielo. Éstos son los individuos a los cuales se refería Elena de White cuando mencionó los espías en las asociaciones. Éstos son los jesuitas que han infiltrado la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y han llegado a ocupar puestos de autoridad. Nótese lo siguiente:
“He enviado la advertencia a muchos médicos y pastores, y ahora debo advertir a todas nuestras iglesias que estén alertas contra los hombres que están siendo enviados para hacer la obra de espías en nuestras asociaciones e iglesias, una obra instigada por el padre de la mentira y el engaño. Cada miembro de iglesia debe mantenerse firme a los principios. Se nos ha dicho lo que habría de venir, y ha venido. El enemigo ha estado obrando bajo una especie de idea científica, tal como obró en el Edén. No puedo entrar en detalles ahora, pero digo a nuestras iglesias: Cuidado con las exposiciones provenientes de Battle Creek que os induzcan a hacer caso omiso de las advertencias que el Señor ha dado en cuanto al esfuerzo de hacer de ese lugar un gran centro educativo. No permitáis que vuestros hijos e hijas vayan allá para recibir su educación. Allí hay agencias poderosas que han estado obrando sigilosamente para sembrar las semillas del mal.” Special Testimonies Series A, (Testimonios Especiales, serie A) No 12, p. 9. [Trad.]
Los ángeles destructores de Dios irán a ciertas instalaciones Adventistas del Séptimo Día, incluyendo casas editoras, oficinas de uniones y asociaciones, hospitales y escuelas. Los ángeles no deberán mostrar compasión ni remordimiento. Han de destruir sin reservas. No deben perdonar las vidas, sino matar a jóvenes y viejos, a hombres y mujeres, a los ignorantes y a los muy educados, a los que ocupan posiciones altas o humildes, bien sean pastores u ovejas. Él mandará a sus ángeles para destruir. Cuando los que sufren griten de dolor, los ángeles no deben mostrar compasión ni remordimiento.17 Sin embargo, los ángeles de Dios no deben acercarse a ninguno que tenga la señal de Dios. Una vez que hayan terminado, deben regresar a la Ciudad Santa para dar el informe a Dios de que han hecho lo que Él mandó que se hiciera.
Aquéllos que declaran cosas duras en contra de lo que Dios ha mandado, deben saber que Él le indicó a su sierva, Elena de White, que registrara estas palabras:
Cuando el Sanatorio de Battle Creek fue destruido, Cristo se entregó a sí mismo para proteger las vidas de hombres y mujeres. Por medio de esta destrucción Dios suplicaba a su pueblo que volviera a él. Y por medio de la destrucción de las oficinas de la Review and Herald, y la protección de vidas, él les suplica por segunda vez. Él desea que vean que el poder milagroso del Infinito ha sido ejercido para salvar vidas, para que todo obrero tenga la oportunidad de arrepentirse y convertirse. Dios dice: “Si ellos se vuelven a mí, les volveré el gozo de mi salvación. Pero si siguen sus propios caminos, me acercaré aún más a ellos; y la aflicción vendrá sobre las familias que dicen creer la verdad, pero que no la practican, que no hacen del Señor Dios de Israel su temor y su miedo”. Testimonios para la Iglesia, tomo 8, p. 109
En visiones nocturnas vi una espada ígnea suspendida sobre Battle Creek.

Hermanos, Dios está tratando en serio con nosotros. Deseo deciros que si después de las advertencias dadas mediante estos incendios, los dirigentes de nuestro pueblo siguen actuando como de costumbre, tal como lo hicieron en el pasado, enalteciéndose ellos mismos, Dios a continuación tomará los cuerpos. Tan seguramente como que está vivo, les hablará con un lenguaje que no dejarán de entender.
Dios nos está observando para ver si nos humillamos ante él como niñitos. Os digo estas cosas ahora que podemos aproximarnos a él con humildad y contrición para preguntar por lo que él requiere de nosotros.

Se me dijo que existía un descuido tan grande de la Palabra de Dios presentada en los testimonios de su Espíritu Santo, que el Señor derribaría, arruinaría, y derramaría sus juicios sobre Battle Creek.

Estoy muy consciente de las condiciones existentes en la Casa Editora Review and Herald y en el Sanatorio. Se me explicó por qué estos edificios habían sido destruidos por un incendio. Estoy segura que a menos que la administración de estas instituciones se lleve a cabo en una forma que esté más de acuerdo con la voluntad de Dios, se producirán nuevas manifestaciones del desagrado divino. El Ministerio de Publicaciones, pp. 188-191
Nuevamente el Padre celestial pide que sus pastores y ovejas infieles regresen a Él.18 Entonces, Él Señor alzará su rostro sobre ellos. Sin embargo, si ellos siguen andando por sus propios caminos, Él les enviará aflicción, porque ellos desacreditan la verdad que pretenden creer. Él pide que cada uno examine su propio corazón para ver si tiene fe. Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados cuando vengan los tiempos de refrigerio de la presencia del Señor. Buscad las maneras cómo os habéis descuidado de andar por el camino que Dios ha señalado. ¿Cómo es que no habéis obedecido los consejos que Él ha dado para purificar vuestras almas?19
Ahora, todo queda en silencio. No sé si ha pasado mucho tiempo, o si lo que veo ahora ocurre inmediatamente. Sin embargo, veo a muchos ángeles salir rápidamente por las doce puertas de la Ciudad Santa. Es como si un sinnúmero de abejas estuviese saliendo de una colmena. Los ángeles nos dejan atrás al Heraldo y a mí, y puedo ver que llevan copas con un líquido espeso y dorado. El Heraldo y yo regresamos por el pasillo y rápidamente nos aproximamos a la tierra. Ahora, nos encontramos a unos centenares de metros en el aire, mirando hacia abajo al edificio actual de la Asociación General. El Heraldo rompe el silencio, y dice que tal como en el pasado Dios mandó a destruir el Sanatorio Battle Creek y la Casa Editora Review and Herald a causa de la apostasía, ahora destruirá el edificio de la Asociación General, ciertas casas editoras, oficinas de uniones y asociaciones, hospitales y escuelas por la misma razón.20 Malditos sean los que siguen su propia luz en su propio sendero. Dios cumplirá la promesa que le indicó a Ezequiel que escribiera.
Ahora observo que muchos ángeles descienden de lo alto y comienzan a derramar las copas sobre el edificio de la Asociación General. El fuego es tan abrasador, que la fachada de cristal se derrite instantáneamente. Cuando me lleva más cerca, veo a individuos que llevan puestas algo semejante a máscaras blancas de yeso. Ahora entiendo que ellos son jesuitas. Mientras los veo arder, me doy cuenta de que sus ojos revelan una negrura de pura maldad. Ahora, los ángeles pasan por el edificio ardiente para verter las copas sobre los individuos que tratan de escapar. Veo que muchos salen corriendo del edificio, pero como antes, los ángeles destructores los tumban al suelo y vierten más líquido sobre ellos. Los ángeles no hacen acepción de personas ni de edad. Siguen destruyendo, cumpliendo con lo que Dios ha mandado.21
Ahora, el Heraldo y yo vamos a la Casa Editora Review and Herald en Hagerstown, Maryland. Veo a los ángeles derramar las copas, y el edificio parece derretirse del calor intenso de las llamas, tal como se quemó el edificio original de la Review and Herald en 1902. En cumplimiento de sus instrucciones, los ángeles destruyen tanto los que están dentro del edificio, como los que huyen afuera. Nuevamente, no muestran compasión ni remordimiento. Todo queda destruido, desde la viga más fuerte de metal, hasta la pequeña pecera sobre un escritorio. Sin embargo, los árboles cercanos, las tiendas y los vehículos en la carretera no sufren ningún daño.22
Entonces, me lleva a las oficinas de una asociación. De una manera sutil, la apostasía enseñada por la directiva de la asociación había corrompido las iglesias e impedido la presencia del Espíritu Santo.23 Como resultado de su unión con Satanás, todo tiene que ser destruido. Nuevamente, veo derramar las copas. Los edificios y todo lo que está adentro se consume rápidamente en los incendios. Los que salen corriendo de los edificios reciben su porción medida de la ira de Dios. El Heraldo revela que lo que veo ocurrir también se está llevando a cabo en otras oficinas de asociaciones alrededor del mundo.24
Ahora vamos a las oficinas de otra una asociación que está siendo destruida. El Heraldo me explica que no muy lejos de allí hay un edificio de oficinas que no pertenecen a la fe Adventista del Séptimo Día. Los ángeles protegen ese edificio y los ocupantes del fuego, porque están viviendo conforme a la luz que han recibido.25 Los que ocupaban las oficinas de la asociación Adventista del Séptimo Día no tenían ninguna excusa. Ellos habían recibido toda la luz necesaria.
Me lleva al centro médico de la Universidad Loma Linda, una universidad Adventista del Séptimo Día de mucho prestigio, y un hospital que sirve de faro en el campo de la medicina. Consiste de muchos edificios que abarcan un área grande. Veo que los ángeles destructores toman sus puestos sobre ciertos edificios en particular, y todos comienzan a verter sus copas a la vez. Todos los edificios, incluyendo todo y todos adentro, quedan consumidos por las llamas. Los ángeles no muestran compasión. Bien sean médicos, enfermeras, auxiliares de sala o pacientes, todos son destruidos. Este centro de la medicina moderna queda consumido en un fuego que consiste del calor más intenso.
A continuación, vamos a otra universidad Adventista del Séptimo Día muy grande. Los ángeles de la destrucción ocupan sus posiciones encima de esta instalación y sus muchos edificios. Simultáneamente, vierten las copas de la ira de Dios, y rápidamente los edificios quedan consumidos. Cada profesor, estudiante, empleado y los que huyen son destruidos por el fuego. Como anteriormente, los ángeles no muestran compasión ni remordimiento. Ellos han cumplido con las órdenes de Dios.
Ahora se me muestran otras universidades Adventistas del Séptimo Día, como también colegios, academias, escuelas primarias y guarderías. El Heraldo me dice que a los ángeles se les indicó que tampoco debían mostrar compasión por los de tierna edad, tal como aparece escrito en Ezequiel 9. ¿Acaso esto debiera sorprendernos? Observo a muchos ángeles tomar sus posiciones sobre toda la tierra y, mientras ciertas escuelas Adventistas del Séptimo Día están en sesión, vierten las copas. Tanto los edificios, como los maestros y los estudiantes, aun los pequeñitos mientras toman su siesta, son consumidos.
La destrucción derramada sobre la Asociación General, ciertas casas editoras, las oficinas de uniones y asociaciones, los hospitales y escuelas, ocurre durante la semana laboral, cuando los edificios están llenos de empleados, pacientes o estudiantes. La destrucción es mundial.
Ahora, el Heraldo y yo observamos la destrucción de muchos ministerios, tales como Breath of Life (Aliento de la Vida), It is Written (Está Escrito), Voice of Prophecy (La Voz de la Profecía), Three Angels Broadcasting Network (Red Televisiva Tres Ángeles – 3ABN), y otros ministerios en varios idiomas, como La Voz de la Esperanza. Estos ministerios saben que la Asociación General les exige enviar todos los diezmos directamente a su asociación local, y sólo se les devuelve una porción pequeña. Recuerdo que la Asociación General enseña que la asociación local constituye el único alfolí. Sin embargo, esa enseñanza no concuerda con la Biblia y el Espíritu de Profecía.
Recuerdo el sueño, “El Viaje al Hogar”, donde se menciona que La Voz de la Profecía ayudó a guiarme a mí y a mi familia a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. ¿Cómo es posible que un ministerio, antes guiado por Dios, se haya desviado tanto de la senda correcta? ¿Cómo es que este ministerio, que antes apoyaba las normas altas de la iglesia de Dios, se rebajó hasta amoldarse al criterio mundano? ¿Cómo es que ahora se revuelca en el lodo de la apostasía?
Veo consumir Amazing Facts (Datos Asombrosos), tal como lo vi en el sueño, “Datos Asombrosos”. Recuerdo que en el sueño “Velad, Porque ¡Ya Voy”! me fue dicho que Doug Batchelor y yo caminábamos por sendas paralelas, y que nuestros caminos se cruzarían. Se me hace entender que eso no significa que íbamos a unirnos, sino que nuestros caminos distintos se cruzarían. Sólo un sendero puede ser el verdadero.
La destrucción también incluye a algunos ministerios independientes que defienden las enseñanzas e instrucciones de la Asociación General.
Todos estos ministerios y sus empleados quedan consumidos en el fuego purificador de la ira de Dios. El edificio de la Asociación General, ciertas casas editoras, oficinas de uniones y asociaciones, hospitales y escuelas, han desaparecido. Los ángeles han obedecido las instrucciones de Dios, y ahora regresan al cielo para rendir su informe que han cumplido con lo que Él mandó.
Ahora me lleva muy alto, donde veo girar la tierra rápidamente, como anteriormente. El Heraldo y yo descendemos y ahora veo una iglesia grande Adventista del Séptimo Día un sábado por la mañana. Es una de las muchas iglesias que ha caído profundamente en la apostasía. Observo a los miembros llegar. Vienen para ser entretenidos, no para escuchar un mensaje presentado por medio del Espíritu Santo. Han llegado para bailar, cantar y charlar. Los miembros de esta iglesia en particular no escuchan las cosas que se predican en una iglesia arrepentida.
El Heraldo y yo entramos a la iglesia, donde se está llevando a cabo una abominación que ellos llaman el culto divino. Comprendo que nadie tiene excusa alguna para estos actos profanos de adoración. Todos han recibido luz sobre cómo adorar a Dios. Los pastores no tienen excusa alguna, porque recibieron instrucciones específicas de la pluma de Elena de White. Aun el sueño llamado “Reverenciad Mi Santuario” presentó instrucciones sobre cómo hacer el culto. Sin embargo, ya es demasiado tarde. Recibieron tiempo y oportunidades. Ahora, cada uno recibirá los juicios de Dios. Tal como fue escrito, ninguno tiene excusa alguna.26
En todo el universo, los seres que nunca cayeron en el pecado se reúnen reverentemente para adorar al Creador del universo. En los atrios celestiales, todos se reúnen en reverencia para adorar al que está sentado en su trono sagrado. Sin embargo, aquí en la tierra, muchos que dicen ser Adventistas del Séptimo Día han preferido apagar la luz, y ahora están en las tinieblas, aguardando su recompensa. Mientras los ángeles comienzan a verter las copas, el Heraldo me lleva a un sitio que me mostrará precisamente por qué Dios tiene que destruir con fuego. Me dice que el fuego es la única manera como puede llevarse a cabo la purificación.27 La iglesia de Dios debe ser purificada. Los que sobrevivan el evento profetizado por Ezequiel serán individuos a quienes Dios puede usar para seguir testificando de la verdad. Por lo tanto, ellos deberán estar plenamente arraigados y fundamentados en la Palabra de Dios y el Espíritu de Profecía.
Ahora estamos en la Iglesia Adventista del Séptimo Día Mt. Rubidoux, en Riverside, California. Al entrar al santuario, escucho presentaciones cantadas deplorables. El coro salta y baila al compás de la banda animadora que está en la plataforma. Parecen artistas en un escenario.28 No sólo canta y baila el coro, sino los miembros también. No lo hacen para la gloria de Dios, sino para glorificar a Satanás, el que verdaderamente adoran. Aun el pastor baila de un lado al otro de la plataforma.29
Los dirigentes de la asociación deberían haber hablado en contra de esta iglesia. Dudo si en realidad ésta sea una Iglesia Adventista del Séptimo Día. El Heraldo dice que a esta iglesia se le permite seguir así, porque la asociación ha visto un aumento grande en los diezmos y ofrendas que se reciben.30 El racismo también constituye un factor, porque ningún oficial de raza blanca de la asociación desea intervenir y enfrentar los problemas. Temen que se los tache de racistas o de ser culturalmente insensibles.31 Es triste que, desde que Dios pronunció una maldición sobre los descendientes de Cam, la raza negra ha demostrado hipersensibilidad en cuanto a su raza. El Heraldo dice que debemos saber que en el cielo no existen las razas. A los ángeles celestiales les resulta vergonzoso ver como algunos artistas los pintan de distintos colores, como si los ángeles representasen distintas razas. Esos artistas se rebajan al nivel del mundo para mostrar una conciencia política. Sin embargo, el pueblo de Dios debe llevar el estandarte más alto; tiene que ser un pueblo especial. Por medio de su profetiza, Elena de White, Dios envió el siguiente mensaje:
En el cielo no habrá barreras raciales; porque todos serán tan blancos como Cristo mismo. Demos gracias a Dios porque podemos ser miembros de la familia real. The Gospel Herald (El Heraldo del Evangelio), 1 de marzo de 1901. [Trad.]
El Heraldo dice que los juicios de Dios caerán sobre esta iglesia, y sobre otras. Nos elevamos por el aire, y los ángeles descienden a esta casa perversa de adoración. Cuando se derraman las copas, nadie se escapa. El coro, los tambores, las guitarras eléctricas y los demás instrumentos quedan consumidos. El ruido espantoso que llamaban culto, ha sido reemplazado por los sonidos de un fuego purificador, brasas cayendo y escombros quemados.
El Heraldo y yo subimos más alto por el aire. Es sábado por la mañana, y vemos que sube un humo negro de muchas iglesias Adventistas del Séptimo Día alrededor del mundo.32 Al mismo tiempo, veo que algunas iglesias no sufren daños. Veo a muchos que se reúnen en compañías pequeñas para adorar a Dios debidamente. Muchos se reúnen en iglesias casa. También veo que iglesias de otras religiones no sufren daños, porque todavía no han recibido la luz.
Ahora me lleva a una extensión de agua que parece un mar de vidrio puro. De repente me doy cuenta de que Jesús está de pie junto a mí. Me llama por mi nombre celestial, señala hacia el cielo azul oscuro, y me manda a registrar estas palabras, para que todos las lean. Cada palabra aparece en un color dorado oscuro con bordes blancos brillantes.
Benditos Sean Aquéllos
que Creen Antes de que
A
umenten las Pruebas
Cuando me doy vuelta, veo que dondequiera que miro, las palabras se ven reflejadas perfectamente en las aguas cristalinas, como en un espejo, pero las letras no se ven al revés. No importa dónde mire, veo su mensaje clara y perfectamentev.33 Ahora Jesús pregunta cuántos esperarán ver una señal antes de creer en sus mensajes. Para muchos, la prueba final llegará en un abrir y cerrar de ojos. Para ellos será demasiado tarde. Jesús guarda silencio, mira hacia abajo y entonces hacia arriba, y dice, “Tal como he preguntado tantas veces, ¿hallaré fe? ¿Hallaré fe antes de que aumenten las pruebas”? Jesús me toma de la mano derecha y al caminar sobre el agua, siempre vemos las palabras delante de nosotros. Mientras caminamos, Jesús revela que Él ve en muy pocos la fe que ha pedido de muchos. Dice que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos; muchos son llamados, pero pocos eligen. Dice que Dios ha enviado muchos mensajes por medio de profetas. Sin embargo, ellos han sido odiados, algunos han sido asesinados o calumniados, y la mayoría ha hecho caso omiso de sus mensajes.
El sueño cambia, y ahora estamos caminando por una de las calles de oro en el cielo. Es la misma calle por la cual caminé con Jesús en mi sueño titulado, “Un Cuadro del Cielo”. Jesús me dice que apenas fue “ayer” que caminó conmigo por esa calle, que prometió sanarme y me pidió que compartiera sus mensajes. Me explica que Satanás entró y trató de destruir los mensajes, y que yo caí y pedí perdón. Me explica que Él me levantó y volvió a cubrir con su manto. Me recuerda que los críticos pronto esparcieron comentarios negativos acerca de mí, y la directiva de la iglesia rápidamente descartó los mensajes que yo compartía.
Jesús se detiene y me recuerda que antes de que yo fuera concebido, Dios había escogido mi nombre, Ernesto, que significa verdad, y también mi papel de mensajero para su iglesia. Me explica que debo servir como Elías para llamar al pueblo al arrepentimiento. Dice que también debo servir como Juan el Bautista, para dar amonestaciones cuando Él me pida que lo haga. Tal como Juan el Bautista preparó un pueblo para su primera venida, yo debo preparar un pueblo para su segunda venida.34
Comenzamos a caminar de nuevo y Jesús me dice lo siguiente. Él ha preguntado si hallará fe cuando regrese. Dios les ha pedido a muchos profetas hacer cosas que nunca se les pide a otros que hagan. Ésas son señales de fe. Moisés, Abraham, Ezequiel, Isaías, Oseas, Elías y Juan el Bautista son algunos de los profetas a quienes se les pidió que mostrasen fe. Jesús dice que yo he mostrado fe al compartir fielmente los mensajes de Dios, incluyendo las amonestaciones.
Nos detenemos de nuevo, y Jesús se dirige hacia mí y enfatiza que los que hablan y hacen cosas en contra de los profetas de Dios, los que pisotean sus mensajes y esparcen mentiras y acusaciones falsas, estarán en pie para recibir su ira.35 Pronto se derramará su ira sobre la faz de la tierra.
Entonces, Jesús habla de los críticos mencionados en el primer tomo del libro la VERDAD, toda la VERDAD y solamente la VERDAD. Dice que esos individuos todavía tienen tiempo para confesar y arrepentirse de haber hablado en contra de los mensajes de Dios. Si no lo hacen y contristan al Espíritu Santo, entonces lo que voy a ver a continuación ocurrirá. Se les ha pedido muchas veces que se arrepientan, y han tenido la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, a causa del yo, de su orgullo o posición, ellos no serán mencionados más en mis sueños. Ellos recibirán los juicios y la ira de Dios, tal como la tierra se abrió y tragó a Coré, Datán, Abiram en presencia de muchos.36 Ése será el fin de los críticos, porque han hablado en contra de los mensajes de Dios.
A los que no serán mencionados más deben añadirse los nombres de Curtis Farnham, Chris Lewis (quien escribió un artículo sobre el diezmo que fue puesto en el sitio web “notaprophet” de Curtis Farnham), y los de los individuos que fijas fechas futuras para los eventos de los últimos días. Si ellos no se arrepienten, también estarán en pie para recibir la ira y los juicios de Dios.
Jesús me dice que observe y registre en detalle lo que me va a mostrar. Señala al cielo azul oscuro, y yo veo un evento en la tierra. Los críticos que no se han arrepentido están caminando, junto con otros que han escrito y hecho comentarios en contra de los mensajes de Dios dados por medio del Ministerio para Mi Pueblo. Se sienten complacidos y orgullosos de lo que han hecho. Ahora observo lo siguiente. Uno de ellos camina con una bolsa grande de dinero bajo el brazo. Veo que otro tiene una Biblia grande, la cual está amarrada con una correa y un candado. El candado es viejo, y la llave se ha perdido. Hace bastante tiempo que esa Biblia no se abre. Otro camina con un caballo blanco grande. Uno sale de un avión. Otro lleva rollos y libros. Otro lleva un letrero que dice cuán grande él es. Otro lleva una bandera que dice que Ernie Knoll no es un profeta. Hay otra persona con relojes y sextantes. Una mujer lleva puesto un vestido con imágenes de la luna. Otra mujer se viste como Elena de White en los 1800. Mientras éstos y otros caminan, hablan de su misión: Desestimar los mensajes, mi persona y este ministerio.
De repente, la tierra se abre un poquito, y cada uno de ellos se halla parado en un hueco hasta los tobillos. Cada uno está separado del otro. Tratan de librarse, pero no pueden. Después de estar parados ahí un tiempito, de repente la tierra se abre y se vuelve a cerrar. Ahora se encuentran metidos casi hasta las rodillas. Cuando otros corren hacia ellos para rescatarlos, ellos también quedan atrapados por la tierra. Muchos observan desde lejos aterrorizados, porque la tierra los tiene sujetados a todos.
Mientras tanto, la tierra los sacude una y otra vez. Es como si la tierra tuviese hambre y estuviese devorándolos literalmente. Nadie más siente el movimiento de la tierra, sólo los que están atrapados. Los espectadores no pueden ayudarlos. Lentamente, la tierra sigue devorando a sus víctimas, las cuales ahora están cautivas más arriba de las rodillas. Cuánto más tratan de librarse, más se endurece la tierra alrededor de ellos. En algunas partes parece que están en medio de piedra firme.
Muchos de los que los observan caen de rodillas y le ruegan a Dios que tenga misericordia de los atrapados. Muchos claman a voces que esos individuos fueron los que los llevaron a Cristo. Otros mencionan las grandes cosas que otro individuo ha hecho. Sin embargo, el hecho de que alguien haya hecho grandes cosas para Dios no significa que automáticamente será salvo. Nótese lo que dice este otro versículo: “Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado”. 2 Pedro 2:21.
Ahora miro hacia arriba y veo que ángeles están escribiendo en el cielo letras que parecen nubes. Las palabras dicen que cada uno tuvo más que suficiente tiempo para acercarse al trono de Dios. Cada uno recibió cartas personales de individuos que les escribieron, pidiéndoles que se arrepintiesen. De vez en cuando, la tierra se abre y rápidamente se vuelve a cerrar, haciendo deslizar a todos esos individuos más profundamente dentro de la boca de la tierra.
Con el paso del tiempo, la tierra sigue estremeciéndose, y ellos quedan tapados hasta la cintura. Entonces la tierra los traga hasta las costillas. Momentos más tarde, la tierra se abre y quedan bajo tierra hasta el cuello. Cada uno tiene tiempo para contemplar las cosas que ha dicho y hecho. Cada uno sabe que le ha llegado el juicio final. Anduvieron orgullosamente desestimando los mensajes de Dios y apartando a otros de la verdad. Ahora la tierra se abre por última vez, y cada uno cae lentamente hacia abajo, enterrado en la tierra.
Me dirijo a Jesús, y Él me recuerda que la instrucción que los ángeles recibieron en Ezequiel 9 era de no mostrar remordimiento. Es lo mismo para éstos que no forman parte de aquéllos que son. Se les rogó que pidieran perdón por sus pecados. Por no haberlo hecho, recibieron el juicio de Dios. Éste es otro ejemplo para los que enseñan la mentira de que Dios no mata.
La escena cambia, y nuevamente estoy caminando con Jesús sobre una gran extensión de agua que parece un mar de vidrio puro. Veo estas palabras en el cielo:
Benditos Sean Aquéllos
que Creen Antes de que
A
umenten las Pruebas
Jesús vuelve a decir que muchos esperan una señal antes de creer. Para muchos será demasiado tarde. Jesús guarda silencio. Mira hacia abajo y entonces hacia arriba. Esta vez veo lágrimas en sus ojos. Pregunta, “¿Hallaré fe antes de que aumenten las pruebas”? De todas las veces que he estado con Jesús, nunca lo había visto llorar. El evento espantoso que acabo de ver lo ha hecho llorar, porque Él murió en la cruz por esos individuos. Estoy parado viendo llorar a Jesús, viendo a mi Hermano llorar. Quisiera poder enjugarle las lágrimas, pero sé que no puedo. Sé que ningún ángel tampoco puede enjugar sus lágrimas.
Todavía con lágrimas en sus ojos, Él señala hacia arriba a lo que está escrito en el cielo, y lo vuelve a escribir. Lo único que cambia es el color. Ahora veo las letras como si fueran oro macizo y puro. Detrás de cada letra hay otra letra más grande color azul. Detrás de cada una de las letras doradas y azules hay letras blancas más grandes aún. Todas ellas están escritas sobre un cielo azul oscuro. Nuevamente, veo las palabras:
Benditos Sean Aquéllos
que Creen Antes de que
A
umenten las Pruebas
Nuevamente, me doy vuelta y noto que dondequiera que miro en el agua cristalina, las palabras se reflejan como en un espejo; sin embargo, las letras no aparecen al revés. No importa dónde mire, veo su mensaje clara y perfectamente.
Otra vez Jesús repite con lágrimas que muchos seguirán esperando una señal antes de creer, y antes de que aumenten las pruebas. Para muchos, el momento de encontrarse ante la evidencia será demasiado tarde. Jesús se queda en silencio.
El Heraldo, quien ha estado de pie detrás de mí, me toma de la mano y ahora miramos desde lo alto lo que ocurre después de que se derrame la ira de Dios sobre su iglesia. Veo humo subiendo de donde antes había edificios. Sé que la destrucción no fue causada por una bomba atómica, sino el resultado de una fuerza mayor. Fue un incendio consumidor que quemó desde adentro y sólo dejó cenizas, las cuales el aire comienza a esparcir. Sobre el suelo hay cenizas en la forma de cuerpos. No queda nada para enterrar.
A continuación, me lleva adonde veo una pantalla de televisión muy grande. Hay informes noticiosos y programas de entrevistas que tratan la asolación que ocurrió. Dicen que sólo fueron destruidas instituciones Adventistas del Séptimo Día, y los que estaban adentro. Todos dicen que fue la ira de Dios. En sus transmisiones, varias estaciones mencionan que edificios no adventistas, situados junto a los que fueron destruidos, quedaron intactos. Cuando miro hacia abajo, veo una revista popular de noticias. La portada muestra una foto de los restos cenizos de la sede mundial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. El pie de foto dice, “La ira de Dios sobre una secta malvada”. En letras más pequeñas dice que Dios derramó su ira sobre una secta que rehúsa adorar en el día santo de Dios, el domingo. Cuando miro alrededor, veo noticias nacionales e internacionales que dicen lo mismo.
El Heraldo y yo ascendemos un poco más por el aire, y él me explica que lo que voy a ver ahora son sucesos que ocurren rápidamente durante varias semanas. Veo iglesias adventistas que no recibieron daño alguno. Muchos de los miembros huyen de las iglesias.37 Se establecen sitios donde los miembros sobrevivientes pueden pedir el traslado de su membrecía a cualquier iglesia que guarde el domingo. Programas de entrevistas presentan a ciertos miembros, quienes dicen que creyeron las enseñanzas adventistas porque fueron engañados. Dicen que ahora, gracias a la ira de Dios, comprenden que deben guardar como día de reposo, el primer día de la semana. Quedo asombrado al ver a algunos que reconozco. Fueron predicadores adventistas, y proclamaron que el verdadero sábado de la Biblia es el séptimo día. Ahora, vilipendian el nombre Adventista del Séptimo Día. El Heraldo se dirige hacia mí y dice que ese nombre fue inspirado por el Espíritu Santo. Ése no es un nombre cualquiera escrito sobre un edificio. Los edificios pueden ser destruidos, pero nadie puede destruir el nombre escrito en los corazones de los verdaderos creyentes de Dios. Esos individuos también tendrán el nombre de Dios escrito en sus frentes.
Ahora veo iglesias adventistas que hablan otros idiomas en todas partes del mundo. Los miembros huyen de ellas, sacan de sus corazones el nombre Adventista del Séptimo Día, y escriben otro nombre. Miro al Heraldo y le pregunto si no queda nadie que conserve en su corazón el nombre Adventista del Séptimo Día. Me dice que mire con atención. Cuando vuelvo a mirar hacia abajo, veo a grupos pequeños que se reúnen en hogares, en iglesias alquiladas, o en las iglesias adventistas que no sufrieron daños. Me dice el Heraldo que ésos son el remanente del remanente. Son el pueblo de Dios que rehúsa reverenciar las enseñanzas falsas. Ellos estudiaron fielmente la Biblia y el Espíritu de Profecía por sí mismos.38
Tal como dijo Jesús, “Muchos son llamados, y pocos escogidos. Muchos son llamados, pero pocos eligen”. Nuestro Padre tiene a su pueblo, aunque son pocos. Por medio de ellos, Él hará una gran obra. Dice el Heraldo que pronto el mundo tendrá la oportunidad de tomar su decisión final. Cada uno tendrá una oportunidad clara de escoger entre las tinieblas eternas y la luz eterna. Éste será el gran zarandeo, y sólo quedará el trigo sano y perfecto. Ellos son los que Dios puede usar. La paja no es útil. El trigo sembrará un cultivo que Dios puede cosechar. Por medio de un proceso purificador – amoldando, tamizando y zarandeando – Dios tendrá una iglesia pura. Aunque sean pocos, por medio del Espíritu Santo recibirán poder para hacer una gran obra para Dios.
Nuevamente, el Heraldo y yo nos elevamos por el aire y vemos que la tierra gira rápidamente. Cuando descendemos, noto que en los EE.UU. hay muchos que piden que se guarde el primer día de la semana, incluyendo los que en otros tiempos fueron predicadores y dirigentes Adventistas del Séptimo Día. Para fomentar el culto los domingos, se han dictado leyes que obligan cerrar las tiendas los domingos. Se prohíbe hacer cualquier trabajo innecesario en ese día, y se anima a todos a asistir a los cultos. A medida que más y más individuos promueven la observancia del domingo, el movimiento se extiende al resto del mundo, y se televisan grandes eventos para promoverlo.
Nuevamente, el Heraldo me lleva más alto. Observo que la tierra gira rápidamente, y entonces vuelve a su velocidad normal. Me informa que ahora va a mostrarme algo que cumplirá una promesa sin condiciones. Sin embargo, nadie ha de saber la fecha cuando se llevará a cabo.
Bajamos a un área rocosa cerca de la antigua ciudad de Jerusalén. Las estaciones de televisión de todo el mundo han traído cámaras para transmitir un evento especial. Varios reporteros de noticias anuncian que el mundo está listo para la develación del Arca del Pacto, el cual fue descubierto recientemente. Las estaciones presentan programas en cuanto a sus antecedentes, y hay mucha emoción y discusión. Muchos conjeturan en cuanto a su validez y la condición de semejante hallazgo arqueológico. Mientras se aproxima la hora exacta cuando se sacará el Arca de su escondite, la atención del mundo está enfocada en las noticias. De repente, oímos un anuncio que hay movimiento en la profundidad de la cueva, desde donde se sacará el Arca para que el mundo lo vea. Ahora vemos que cuatro hombres, lenta y muy cuidadosamente, sacan el Arca.39 El hombre que está en la esquina frontal derecha, tiene en la mano derecha un paquete con un video. El Arca está muy limpia, brillante y luminosa. Junto a los lados más largos, hay un palo largo. Los cuatro hombres llevan el Arca por las puntas de los palos. Entonces, todos se paran ante un grupo de micrófonos. Veo que varios guardas armados rápidamente rodean el Arca y los cuatro hombres.
Los cuatro hombres hablan, uno a la vez. No hablan de sí mismos, sino de los artículos que han sacado. Mencionan a Ron Wyatt, un arqueólogo de los EE.UU. quien encontró el Arca y grabó su hallazgo en video. Uno de esos mismos cuatro hombres le aseguró a Ron que su video sería mostrado por todo el mundo.
Ahora, un periodista pide los nombres de los cuatro hombres. Como si tuvieran un mismo sentir, el primer hombre dice, “Quién somos”, y el segundo hombre dice, “no es importante”. El tercer hombre dice, “El único nombre que todos debieran tener en sus labios es”, y el cuatro individuo dice, “Jesús, Jesucristo”. Entonces, los cuatro dicen simultáneamente, a una voz: “El nombre más maravilloso, el nombre más hermoso en todo el universo”.
Otro periodista pregunta qué hay dentro del Arca. Uno de los hombres responde que ellos van a abrir el Arca para que todos puedan ver. Otro dice que encima del Arca está la sangre que fluyó del costado de Jesús cuando, colgado sobre la cruz, un soldado le lanzó su espada. Otro dice que Ron llevó una muestra de la sangre seca a un laboratorio para ser examinada, y relata los resultados de las pruebas.40
Entonces, los cuatro hombres van a las cuatro puntas del Arca y levantan la tapa. Uno de los hombres saca de adentro una piedra grande, rectangular, y otro saca otra piedra. Cada uno de ellos sostiene la piedra frente a sí mismo. Los otros dos hombres están de pie a su derecha e izquierda. Al mirar las dos tablas de piedra, que son los Diez Mandamientos, veo que ambas tienen algo grabado claramente. La forma de las letras se asemeja a algo escrito con un dedo en mantequilla suave. La primera letra de cada mandamiento es más grande, y está tallada más profundamente. La primera tabla muestra los primeros tres mandamientos con una luz morada. La segunda tabla muestra los últimos seis mandamientos con una luz azul marino. Vuelvo a mirar la primera tabla y noto que los primeros tres mandamientos están separados del cuarto mandamiento, el cual brilla con una luz blanca muy resplandeciente. Ahora, todos los colores se tornan más brillantes.
Un reportero, comentando en cuanto a los Diez Mandamientos, dice que parecen estar escritos en hebreo antiguo. De repente, los que miran las tablas, bien sea personalmente o a través de las noticias, notan que pueden leer las letras en su propio idioma. En cualquier parte de la tierra, todo ser viviente que esté mirando puede leer estos Diez Mandamientos, escritos con el dedo sagrado de Dios mismo.
Después de un ratito, los últimos seis mandamientos, y entonces los primeros tres, se tornan menos brillantes. Sin embargo, el cuarto mandamiento se torna más brillante y de un tamaño más grande. Todos mantienen los ojos fijos en él. Las letras siguen tornándose más blancas y luminosas.
Entonces, se me hace saber que lo que está ocurriendo, está siendo mostrado a individuos en otras partes del mundo mientras ellos duermen. Muchos se despiertan y ven las noticias por televisión o por medio del Internet. A otros que no tienen esa oportunidad, tales como los que estén de campamento, los encarcelados, y aun a los ciegos, se les hace ver claramente lo que dice el cuarto mandamiento.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.
Ningún hombre, mujer ni niño en toda la tierra, sin importar su edad o su educación, podrá decir que él o ella no conocía los Diez Mandamientos de Dios, especialmente el cuarto. Los primeros tres muestran cómo debemos reverenciar a Dios, y los últimos seis muestran cómo debemos tratarnos los unos a los otros. Sin embargo, el cuarto mandamiento habla de nuestro Creador, y ese día será santificado por toda la eternidad.
Cambia la escena, y el Heraldo y yo estamos de pie junto a un riachuelo. Él mira hacia abajo donde hay un valle y más allá, y dice que el mundo tendrá que tomar una decisión basada en lo que acabo de ver. Esa decisión decidirá su futuro. Para cada uno, eso significará vida eterna o muerte eterna. El Heraldo menciona que ya he visto que muchísimos Adventistas del Séptimo Día huirán, aun de las iglesias que no sufren ningún daño. Me explica que éste es el zarandeo y el sacudimiento necesario para purificar la iglesia de Dios. Me dice que Elena de White escribió que la Iglesia Adventista del Séptimo Día no es Babilonia y que no caerá. La iglesia de Dios florecerá.
El Heraldo menciona que Dios tiene – y tendrá – un pueblo preparado, bien sea que adoren en sus hogares, con un grupo de creyentes, o en una iglesia que no cede a las exigencias de miembros o dirigentes corrompidos. Pueden reunirse con muchos, en un grupo pequeño, o como unos poquitos. Sin embargo, deben tener presente que el Espíritu Santo los acompañará para guiarlos. Éstos son el pueblo de Dios, armado y listo para la guerra contra Satanás y su ejército.
Ahora me lleva a ver los que tienen la señal de Dios. Ellos enseñan la verdad acerca de lo que el mundo acaba de ver. Explican que es hora de decidir seguir a Dios para siempre, o seguir al ser humano por un corto período. Enseñan que los que elijan una eternidad con Dios, hallarán que es muy difícil viajar por el camino terrenal. Aquéllos que elijan las leyes del hombre y sigan las enseñanzas del mundo, han elegido el camino suave, pero lleva hacia abajo, a la muerte eterna.
Mientras los fieles de Dios siguen enseñando la verdad, algunos viajarán distancias grandes en muy poco tiempo, tal como dice la Biblia en cuanto a Felipe. Él viajó unos 48 km (como 30 millas) desde Gaza hasta Azoto en un instante. Los fieles de Dios trabajarán con el poder del Espíritu Santo, como los apóstoles y otros discípulos de Jesús. Ellos saldrán armados con la Biblia y el Espíritu de Profecía. Tendrán la fe que Jesús buscaba, antes de que aumentasen las pruebas. Han creído los mensajes de Dios, y ahora los proclaman al mundo. Éstos son los que estarán en pie durante la batalla, luchando para defender el nombre de Dios ante el universo, y para testificar que sus leyes pueden ser, y serán obedecidas.
Mientras estos fieles testifican ante grandes multitudes, el tiempo pasa velozmente. Los que quedan convencidos y deciden seguir la verdad, reclaman el nombre Adventista del Séptimo Día, y Dios escribe ese nombre en sus corazones. Simultáneamente, Satanás y los que le han entregado sus vidas, han estado ocupados preparando leyes en contra de las leyes de Dios. Se considera que los que guardan el sábado están en oposición a las enseñanzas de la iglesia romana, la cual ha establecido pautas para la observancia del domingo.
Entonces se proclama que a los que guardan el sábado no se les debe permitir comprar ni vender. Muy pronto se instituye una tarjeta de identidad que permite que sólo los que estén registrados como guardadores del domingo puedan comprar y vender. Se aceptarán tarjetas de crédito, débito, o de regalo, cheques, dinero efectivo, oro o plata – cualquier tipo de pago – solamente si se presenta una tarjeta de identidad. También hace falta tener la tarjeta para pagar las cuentas. Los que vivan en el campo y tengan hortalizas, si han terminado de pagar su casa y terreno, podrán mantenerse temporalmente. Sin embargo, una vez que la ley exija la tarjeta y tengan que pagar los impuestos de la propiedad, no podrán quedarse con su propiedad.41 Muchos deciden obtener la tarjeta. Públicamente guardarán el domingo, pero en privado declaran que adorarán los sábados en secreto. Deciden guardar el día de Dios, y también el del hombre. Ahora recuerdo cuántas veces Jesús preguntó, ¿“Hallaré fe”?42
Pronto, a los que no guardan el domingo se los tacha de terroristas, extremistas e inconformes, y se le insta al pueblo a delatarlos a las autoridades. Son arrestados y puestos en la cárcel o en campos de concentración para ser reeducados. Aquéllos que rehúsen ser reeducados no recibirán alimentos. Les confiscarán todas sus pertenencias. Al principio van a estar juntos con miembros de su familia; entonces separarán a los esposos y les quitarán los hijos. Las autoridades les recuerdan a los fieles que Dios destruyó las instalaciones Adventistas del Séptimo Día, como también los empleados, estudiantes o miembros. Les dicen que Dios derramó su ira sobre una iglesia que no guardaba el primer día de la semana, y que a los que guardan el domingo les va muy bien. Yo sé que Dios no destruyó a los Adventistas del Séptimo Día por observar el sábado, sino por transgredir su Palabra. Él destruyó las instituciones corrompidas. Me espanta ver cuántos ceden y deciden guardar el domingo. Sin embargo, también veo a los que saben que vale la pena rendir todo por Jesús. Pronto se decide que los que hacen caso omiso de los mandatos de los dirigentes del mundo, deben ser perseguidos y/o muertos.
Tal como aparece en el sueño, “Sed Firmes”, muchos tendrán que unirse a la fila donde rendirán todo. Se me muestra Apocalipsis 20:4.
“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.
Yo sé que éstos serán los que cumplirán lo que Dios ha escrito. Cada uno comparecerá como testigo ante el universo. Ellos serán llamados de un sepulcro provisional a encontrarse con Jesús en el aire. Entonces, ocuparán tronos junto a Dios en el cielo. Éstos tienen el nombre de Dios grabado en sus frentes, y en sus corazones está escrito el nombre que Dios ha dado a su iglesia – Adventista del Séptimo Día.
Ahora contemplo la diferencia entre los que están en fila rindiendo todo y los que simplemente pretenden adorar durante el culto divino. Sus prácticas malignas no se pueden comparar con la manera cómo adoran los ángeles del cielo. No se pueden comparar los Adventistas del Séptimo Día que huyeron de los edificios ardientes con los que permanecen firmes a favor de la verdad. Los seguidores de Dios permanecerán en pie sobre el muro de la Nueva Jerusalén, y verán a los seguidores de Satanás en pie para recibir su castigo. ¡Cuán grande es el contraste entre los que forman parte del ejército de Satanás, aquéllos que quieren tenerlo todo, y los del ejército de Dios, aquéllos que rinden todo!
Ahora el Heraldo me lleva a la inmensidad del espacio dentro del velo negro. Pero aún ahí veo tanta belleza, que me es difícil hallar las palabras. Me recuerda que a Elena de White se le mostró mucho. Algunas cosas que ella vio no fueron dadas a conocer públicamente, o sólo fueron compartidas con ciertos individuos. Ésta ha sido mi experiencia, también. Una de las cosas mostradas a Elena de White fue que al llegar el fin, Dios levantaría un profeta cuyo nombre habría sido seleccionado mucho antes de nacer. A ella se le dijo que no debía mencionar su nombre. Sin embargo, su nombre (Earnest) y su significado (la verdad) fueron incluidos en la cita siguiente, incluyendo el hecho de que muchos no lo aceptarían.
La profecía debe cumplirse. Dice el Señor, ‘He aquí que yo os enviaré el profeta Elías, antes que venga el día grande y terrible de Jehová’. Alguien ha de venir con el espíritu y poder de Elías, y cuando él aparezca, los hombres dirán, ‘Tú eres demasiado concienzudo, tú no interpretas las Escrituras correctamente. Déjame decirte cómo enseñar tu mensaje’. Hay muchos que no pueden distinguir entre la obra de Dios y la del hombre. Os digo la verdad tal como Dios me la da, y ahora os digo, Si vosotros seguís hallando defectos con un espíritu de discrepancia, jamás conoceréis la verdad”. The Review and Herald (La Revista Adventista), 18 de febrero de 1890. [Trad.]
Dice el Heraldo que la mayoría cree que en esta cita, Elena de White se refería a sí misma. Aunque ella enseñó en el espíritu y poder de Elías, ella no fue la profetiza para el mismo fin. El Heraldo me recuerda que muchos han dicho que yo no comprendo los mensajes que he recibido, y tratan de corregirme. Un ejemplo viene del sueño “Sed Firmes”, donde se menciona el tema del diezmo. Inmediatamente, los dirigentes dijeron que yo no entendía ese tema, y ofrecieron su propia interpretación.
El Heraldo también me recuerda lo que registré en el sueño, “El Viaje al Hogar”.
Me doy vuelta para mirar hacia adelante y el ángel me dice que se me está mostrando algo de manera que lo pueda comprender. Es un ejemplo simbólico de una de las muchas cosas que nuestro Padre ha planeado para los seres del universo. Al viajar, veo lo que sólo puedo explicar como la omnipotencia de Dios. Él puede hacer cualquier cosa con sólo su palabra. Ahora, a mi parecer, Él coloca todas las galaxias de todo el universo en una hilera recta. El fulgor de Dios ilumina el universo y admiramos los colores de su luz. Es como si Dios hubiese adornado el universo para esta gran coronación de los redimidos. Parece que hay una hilera de galaxias a la derecha y a la izquierda de la nube donde viajamos. También parece que Dios ha sacado planetas de estas galaxias y los ha colocado al lado de las galaxias. Ahora veo que Dios ha invitado a los seres creados de esos planetas a colocarse junto a sus planetas para observar la coronación.
El Heraldo me recuerda que no debo publicar los sueños hasta que se me diga que debo hacerlo. Me recuerda también que en un sueño se me mostró que cuando Jesús fue resucitado de la tumba, el Padre mandó a los seres de otros planetas a comenzar a recoger fruta y a llevarla al planeta donde los redimidos disfrutarán de la comida del sábado durante su viaje de siete días hacia el cielo. También he mencionado esto en mis reuniones. Expliqué que hace más de 2.000 años que esos alimentos están guardados, pero siguen tan frescos como los recién cosechados. Aunque ese sueño no se ha publicado, hay muchos que sirven de testigos de esto.43
Ahora el Heraldo dice que por tercera vez me va a mostrar algo que he visto antes, pero con más detalles. La primera vez fue en el sueño, “A la Mesa”, fechado el 12 de mayo de 2005. Me fueron mostrados más detalles en el sueño, “El Viaje al Hogar”, fechado el 12 de mayo de 2011. He aquí lo que se me mostró:
En mi sueño estoy reclinado sobre mi costado junto a una mesa supremamente larga. Miro hacia el otro lado de la mesa y veo a mi mamá, quien también está reclinada. Mi hermanito, quien falleció a la edad de dos años, está sentado en su regazo. Él fue colocado en los brazos de mi madre fiel. Al instante recuerdo cuando ella estudiaba las lecciones de La Voz de la Esperanza, las cuales la guiaron a unirse a la Iglesia ASD. Mis hermanos y yo nos hicimos adventistas debido a su instrucción fiel. Es por eso que ella está sentada junto a esta mesa. A su derecha veo algunos de mis hermanos. A su izquierda está mi padre. A la izquierda de él están varios de mis tíos. Conversamos y nos reímos.
Sentado allí, me siento indigno de llevar mi manto y corona. Me quito el manto y lo coloco junto a mí. Me quito la corona y se la entrego a mi madre. Le digo que quiero que ella la tenga, porque si no hubiera sido por sus oraciones, yo no estaría allí. Ella mira mi corona y me dice que ella tiene la suya propia. Se la quita y me señala algunas de las estrellas, y me dice que ésas representan a sus hijos. Señala una y me dice, “Esta estrella te representa a ti. Representa mis oraciones cuando estaba contigo y las peticiones a Dios que Él te acompañase cuando yo no lo podía hacer”. Ella dice que está muy complacida con su corona, que nadie más se la va a poner, y que ella no se va a poner la corona de ninguna otra persona. Ella explica que mi corona define mi marcha con Cristo y que debo ponérmela, porque Él me la dio. Cuando ella me la entrega, la observo bien por primera vez. Está hecha de manera que muchas coronas quepan dentro de ella. Está cubierta de muchas joyas, y la luz que brilla entre ellas emite un fulgor muy brillante que las ilumina. Me vuelvo a poner la corona, pero todavía me siento indigno de llevarla.
Al mirar hacia la derecha e izquierda de la mesa, veo a individuos de distintos tamaños. Algunos son muy altos. Noto que, debido a que estoy reclinado, no puedo ver ninguno de los extremos de la mesa. Cuando me fijo en la mesa delante de mí, veo mi nombre celestial. No está escrito con letras, sino con brillantes símbolos dorados que parecen haber sido grabados, pero que se realzan un poco sobre la superficie de la mesa. Mientras miro mi nombre nuevo, me doy cuenta de que describe mi carácter, y me repito a mí mismo, “Eso me describe a mí; eso me describe a mí”.
Entonces escucho un sonido bellísimo que viene desde arriba a mi izquierda. Veo lo que sólo puedo describir como pájaros largos, iridiscentes, que vuelan por el aire. Pero no les veo alas. Cantan un canto precioso, cuatro notas a la vez. Tengo la impresión que he estado sentado a la mesa muy poco tiempo; sin embargo, no sé cuánto tiempo ha sido. Delante de nosotros hay una amplia selección de frutas, nueces, hojas y flores. Entiendo que aun las hojas y flores son para comer.
Ahora me doy cuenta que un ángel ha estado de pie detrás de mí, hacia mi derecha. Es el mismo ángel que caminó y conversó conmigo en la nube. Lleva un manto blanco y su aspecto es muy noble. Tiene una sonrisa bondadosa y amable. Le digo que ahora comprendo que él es mi ángel guardián. Le pido disculpas por todo lo que le hice sufrir en la tierra cuando tuvo que verme pecar. Yo trato de recordar mis pecados, pero no puedo recordarlos. Con una voz amable me dice que no debo preocuparme ni mencionarlos, porque todo está en el pasado. Me explica que cuando Dios perdona, Él se olvida de tus pecados.
Mi ángel guardián coloca su mano izquierda sobre mi hombro derecho, y con la mano derecha hace señas hacia la derecha. Dice que Jesús, el Gran Anfitrión, hubiese hecho todo lo necesario para que yo estuviese ante esa mesa para poder servirme.
El 12 de mayo de 2012, se me mostró la mesa en el cielo por tercera vez. (Los detalles aparecen más abajo.) La primera vez fue en el sueño, “A la Mesa”, fechado el 12 de mayo de 2005. Más detalles me fueron mostrados en el sueño, “El Viaje al Hogar”, fechado el 12 de mayo de 2011. Y ahora en este sueño, veo lejos a la derecha a Jesús llenando las copas. Veo que hay una copa en la mesa frente a mí. La tomo en mis manos para examinarla más detenidamente. La copa ha sido confeccionada de oro puro. Por todas partes tiene joyas de distintos colores, iguales a las joyas de mi corona. Veo mi nombre nuevo grabado en un diamante puro, colocado por la mitad de mi copa, la cual emite una luz brillante entre dorada y amarilla. Las joyas en la copa de cada individuo son iguales a las joyas de su corona. Cada uno tendrá su nombre nuevo grabado en su copa. Puesto que los que vivieron antes del diluvio eran mucho más grandes de lo que somos hoy en día, sus coronas y copas concuerdan con su tamaño.
Vuelvo a poner mi copa en su lugar. Alzo la vista y veo que Jesús está de pie frente a mí. Extiende la mano y toma mi copa. Miro a la derecha y a la izquierda y, de alguna manera, veo a Jesús de pie delante de cada individuo reclinado. Los está sirviendo a todos a la vez. Vuelvo a mirar esos ojos que tienen tanta paz, y veo el amor del amor de los amores. Cuando lo miro a Él y Él me mira a mí, le oigo decir estas palabras: “Este jugo de uva representa mi sangre”. Hace una pausa antes de verter el jugo en mi copa. Entonces le oigo decir, “Ni una gota de mi sangre se malgastó en la tierra, sino que fue colocada sobre el propiciatorio”.
De repente, siento la mano del Heraldo sobre mi hombro derecho y me doy cuenta que estoy ascendiendo lentamente. Cuando miro hacia abajo a la mesa, puedo ver más lejos hacia la derecha e izquierda. Todavía no puedo ver el fin de la mesa. Veo que la mesa está junto al muro dentro de la Ciudad Santa. Cuando los que están más cerca del muro miran a los reclinados al otro lado de la mesa, ven detrás de ellos la Ciudad Santa. Cuando los que están reclinados con sus espaldas hacia la Ciudad Santa miran a los reclinados al otro lado de la mesa, ven detrás de ellos el muro maravilloso, lleno de colores hermosos. Las joyas que forman el muro son difíciles de describir. Cada individuo está satisfecho con el sitio escogido para ellos a la mesa.
Cuando veo a los que vivieron durante los días de Adán y Eva, me pregunto junto a quién me gustaría estar sentado. ¿Sería junto a Adán y Eva, Moisés, Abraham y Sara, José, Noé, David, Elías, Daniel, Juan, José y María o Pablo? La lista podría ser muy larga. Me asombra ver a los de gran estatura, en comparación con los que vivieron después del diluvio.44
Seguimos subiendo lentamente, y desde esa altura me doy cuenta que la mesa está junto y a lo largo de cada uno de los cuatro muros dentro de la Nueva Jerusalén. Es una mesa continua que dobla al llegar a cada punta de la Ciudad Santa. Ahora puedo ver que las puntas de la mesa hacen una curva y siguen. El nombre celestial de cada individuo no sólo está grabado en su copa, sino también en la mesa donde se reclina. Allí es donde Jesús dijo a todos a la vez que el jugo de uva representa su sangre, y que ni una gota se malgastó en la tierra, sino que fue colocada sobre el propiciatorio. Les dice a sus hijos amados que tomen el jugo y lo beban.45 Entonces dice que la comida representa su cuerpo quebrantado por nosotros, y que tomemos la comida y la comamos.46
Recuerdo cuando Jesús y sus discípulos estaban reunidos en el aposento alto durante la última cena. En esos momentos, estaba por comenzar su obra de redención. Ahora estoy mirando a aquéllos por los cuales entregó todo. Ahora estoy viendo a sus redimidos en el cielo. Están reclinados sobre ambos lados de la mesa. Están disfrutando del banquete de su primera cena.

    1. Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 2 de enero de 1893Todo aquel que se humille como un niñito, que reciba y obedezca la palabra de Dios con la sencillez de un niño, se hallará entre los escogidos de Dios. [Trad.]
    2. Testimonios para la Iglesia, tomo 3, p. 325
      Dios distinguió a Aarón eligiéndolo a él y a su posteridad masculina para el sacerdocio.
    3. Levítico 18:22
      No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

      Levítico 20:13
      Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.

      Marcos 10:6-8
      Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.

      Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, p. 136
      En ocasión del juicio ejecutivo de Dios, ni una partícula de impureza sodomita escapará de la ira de Dios. Los que no se arrepientan y abandonen toda impureza, caerán con los impíos. Los que lleguen a ser miembros de la familia de Dios y constituyan el reino de Dios en la tierra renovada, serán seres santos, no pecadores. Véase Isaías 30:1-3, 8-16.
    4. http://chemistry.wikia.com/wiki/Sulfur
      [El azufre] arde con llama de color azul, desprendiendo dióxido de azufre.

      http://en.wikipedia.org/wiki/Sulfur
      El azufre fundido se torna marrón algo rojizo a temperaturas superiores a 200°C [392 °F].
    5. http://en.wikipedia.org/wiki/Sulfur
      Cuando el azufre arde en el aire, desprende dióxido de azufre. En el agua, este gas produce ácido sulfuroso y sulfitos…. Sin embargo, en grandes concentraciones, este ácido perjudica los pulmones, ojos y otros tejidos. El trióxido de azufre y el ácido sulfúrico también son muy corrosivos, debido a los ácidos fuertes que se forman al hacer contacto con el agua.

      http://www.factmonster.com/encyclopedia/science/sulfuric-acid-concentrated-sulfuric-acid.html
      El ácido sulfúrico concentrado posee una gran afinidad por el agua. A veces se lo usa como agente secante, y se lo puede usar para deshidratar (sacar el agua por medios químicos) a muchos compuestos, ej., los carbohidratos. … Este ácido reacciona de una manera parecida con la piel, la celulosa y otra materia vegetal y animal.

      Cuando el ácido concentrado se mezcla con el agua, desprende mucho calor. Puede desprenderse inmediatamente suficiente calor como para hervir el agua y salpicar el ácido.
    6. Mateo 6:23
      Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

      Consejos sobre la Salud, p. 297
      No debemos asociarnos con quienes no aman ni temen a Dios. Los que no tienen la luz de la verdad presente, que son incapaces de soportar la presencia del que es invisible, se encuentran rodeados por tinieblas espirituales peores que la medianoche más oscura.

      Eventos de los Últimos Días, p. 154
      En el zarandeo, algunos fueron dejados al lado del camino. Los descuidados e indiferentes que no se unieron con quienes apreciaban la victoria y la salvación lo bastante para perseverar en anhelarlas orando angustiosamente por ellas, no las obtuvieron, y quedaron rezagados en las tinieblas, y sus sitios fueron ocupados en seguida por otros, que se unían a las filas de quienes habían aceptado la verdad.

      Las filas raleadas serán llenadas por aquéllos a quienes Cristo representó como viniendo a la undécima hora. Hay muchos con quienes el Espíritu de Dios está contendiendo. El tiempo de los juicios destructores de Dios es el tiempo de la misericordia para aquéllos que [hasta el momento] no han tenido oportunidad de aprender qué es la verdad.
    7. The Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 16 de marzo de 1882
      Nuevas verdades se desenvuelven constantemente; a cada paso brilla una luz nueva y más brillante sobre el sendero del pueblo de Dios, para que puedan ir hacia adelante y hacia arriba…. Miles viven en culpabilidad, inconscientes de su pecado y peligro, despreciando las advertencias del Salvador, tratando a sus embajadores con desprecio, y sus palabras como cuentos inventados. [Trad.]
    8. http://chemistry.wikia.com/wiki/Sulfur
      A temperatura ambiente, el azufre es un sólido de color amarillo limón.
    9. Lucas 17:29
      Mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

      http://chemistry.wikia.com/wiki/Sulfur
      Aunque se le atribuye al azufre un olor como de huevos podridos, el azufre elemental tiene muy poco olor. El olor asociado con los huevos podridos se debe en realidad al ácido sulfhídrico y compuestos orgánicos del azufre.
    10. 1 Pedro 4:17
      Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquéllos que no obedecen al evangelio de Dios?

      Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 196
      Los que no sienten pesar por su propia decadencia espiritual ni lloran sobre los pecados ajenos quedarán sin el sello de Dios. El Señor ordena a sus mensajeros, los hombres que tienen las armas de matanza en la mano: “Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo”. Ezequiel 9:5, 6.

      Aquí vemos que la iglesia, el santuario del Señor, era la primera en sentir los golpes de la ira de Dios. Los ancianos, aquéllos a quienes Dios había brindado gran luz, que se habían destacado como guardianes de los intereses espirituales del pueblo, habían traicionado su cometido. Habían asumido la actitud de que no necesitamos esperar milagros ni la señalada manifestación del poder de Dios como en tiempos anteriores. Los tiempos han cambiado. Estas palabras fortalecen su incredulidad, y dicen: El Señor no hará bien ni mal. Es demasiado misericordioso para castigar a su pueblo. Así el clamor de paz y seguridad es dado por hombres que no volverán a elevar la voz como trompeta para mostrar al pueblo de Dios sus transgresiones y a la casa de Jacob sus pecados. Estos perros mudos que no querían ladrar, son los que sienten la justa venganza de un Dios ofendido. Hombres, jóvenes y niñitos, todos perecen juntos.

      The Ellen G. White 1888 Materials (Los Materiales de Elena G. de White del 1888, p. 1303
      Los hombres que no están unidos a Dios han hecho muchas cosas conforme a la imaginación de sus propios corazones malvados. Dice el Señor de ellos, “Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección”. Estamos en los peligros de los últimos días; pronto llegará el momento cuando la profecía de Ezequiel 9 se cumplirá. Esa profecía debe ser estudiada con atención, porque se cumplirá al pie de la letra. Estudiad también el capítulo diez, el cual representa la mano de Dios trabajando para llevar un método perfecto y un trabajo armonioso a toda la obra de sus instrumentos preparados. Los capítulos once y doce también deben recibir vuestra atención crítica y atenta. Debéis estudiar estas profecías sobre vuestras rodillas delante de Dios. A menos que quitéis los obstáculos que, por vuestro propio espíritu perverso, habéis colocado en el camino de muchos que han estado relacionados con vosotros, Dios apartará completamente su rostro de vosotros y de vuestros colegas. [Trad.]
    11. The Bible Echo (El Eco de la Biblia), 1º de febrero de 1897
      Sin embargo, antes de que el Señor castigue a los hombres por su iniquidad, les envía un mensaje de advertencia. Antes de visitarlos con sus juicios, les da la oportunidad de arrepentirse. [Trad.]
    12. Isaías 58:1
      Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.

      Manuscript Releases (Manuscritos), tomo 18, p. 370
      Nótese en particular [que] los únicos marcados son los que gimen y claman. Dios recuerda de una manera especial a los que se han dedicado a afligir sus almas delante de Él, y el ángel recibe la orden de colocar sobre ellos una marca. 1 Pedro 5:5-9 [Trad.]

      Maranata: El Señor Viene, p. 241
      ¿Cuál es el sello del Dios vivo que se pone en la frente de sus hijos? Es una marca que pueden ver los ángeles y no los ojos humanos, puesto que el ángel destructor debe percibir esa señal de redención.
    13. Testimonios para los Ministros, p. 445
      Sólo los que, en su actitud ante Dios, ocupan el lugar de los que se arrepienten y confiesan sus pecados en el grande y verdadero día de expiación, serán reconocidos y señalados como dignos de la protección de Dios.
    14. 1 Samuel 2:6
      Jehová mata, y Él da vida; Él hace descender al Seol, y hace subir.

      Amós 4:10
      Maté a espada a vuestros jóvenes… mas no os volvisteis a mí, dice Jehová.

      El Cristo Triunfante, p. 79
      ¿No se castigó a los moradores del mundo antiguo que perecieron en el Diluvio por su desobediencia a los requerimientos divinos? ¿Acaso fueron lavados en las aguas del Diluvio para ser conducidos a la gloria, pues nuestro misericordioso Señor es demasiado bueno como para castigar la transgresión de su propia ley? ¿Se castigó a los sodomitas por su desobediencia y únicamente Lot se salvó? ¿Acaso fueron traspuestos en medio de las llamas de fuego que caían del cielo para ir directamente a la gloria?
    15. Eventos de los Últimos Días, pp. 205-206
      En nuestros días se representa el amor de Dios como de un carácter tal que impediría que él destruyese al pecador. Los hombres razonan en base a su propia norma inferior de lo correcto y justo. “Pensabas que de cierto sería yo como tú”. Salmos 50:21. Miden a Dios comparándolo con ellos mismos. Razonan sobre cómo actuarían bajo las circunstancias y llegan a la conclusión de que Dios haría como ellos se imaginan que haría [...].

      En ningún reino ni gobierno se les permite decir a los transgresores de la ley qué castigo debe ejecutarse contra aquellos que han violado la ley. Todo lo que tenemos, todas las mercedes de su gracia que poseemos, se las debemos a Dios. El carácter ofensivo del pecado contra un Dios tal no puede estimarse más de lo que pueden medirse los cielos con un palmo. Dios es un gobernador moral así como un Padre. Es el Legislador. Hace y ejecuta sus leyes. La ley que no tiene penalidad, no tiene fuerza.

      Puede presentarse el razonamiento de que un Padre amante no aceptaría que sus hijos sufriesen el castigo de Dios por fuego, teniendo el poder para socorrerlos. Pero por el bien de sus súbditos y por su seguridad, Dios castigará al transgresor. Dios no obra basado en el plan del hombre. El puede aplicar una justicia infinita que el hombre no tiene derecho de administrar a un semejante. Noé habría desagradado a Dios si hubiese ahogado a uno de los escarnecedores y burladores que lo hostigaban, pero Dios ahogó al vasto mundo. Lot no habría tenido derecho de infligir castigo a sus yernos, pero Dios lo haría usando de estricta justicia.
    16. Hebreos 10:30-31
      Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

      El Deseado de Todas las Gentes, p. 650
      Bajo las órdenes de Dios, los ángeles son todopoderosos. En una ocasión, en obediencia a la orden de Cristo, mataron en una noche a ciento ochenta y cinco mil hombres del ejército asirio.
    17. Manuscript Releases (Manuscritos), tomo 13, p. 123
      El Señor ha tomado nota de cada movimiento de los hombres que dirigen nuestras instituciones y asociaciones. Es cosa peligrosa rechazar la luz que Dios envía. Las bendiciones más ricas del cielo habían sido ofrecidas libremente a Corazín y Betsaida. El Príncipe de vida había entrado y salido en medio de ellos. La gloria de Dios, que profetas y reyes habían anhelado ver, había brillado sobre ellos. Sin embargo, ellos rehusaron el don celestial, y de ellos dijo el Salvador: [se cita Lucas 10:13-14].

      También hoy se pronuncia el ay del cielo sobre aquéllos que han tenido luz y pruebas, pero han rehusado obedecer las advertencias y súplicas del Señor.

      El Señor soportó por mucho tiempo la perversidad de Israel, pero llegó el momento cuando el pueblo sobrepasó los límites, y cayó un castigo terrible sobre los que, habiendo tenido gran luz, rehusaron arrepentirse y ser convertidos, para que Cristo los sanara. [Trad.]
    18. Testimonios para la Iglesia, tomo 8, p. 107
      Algunos que en un tiempo fueron creyentes sólidos en la verdad se han vuelto descuidados con respecto a su bienestar espiritual y están cediendo, sin la menor resistencia, a las bien trazadas tramas de Satanás.
    19. Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 88
      El pecado del antiguo Israel fue despreciar la voluntad revelada de Dios y el seguir su propio camino conforme a los dictados de sus profanos corazones. El Israel moderno sigue con entusiasmo sus pisadas, y el desagrado del Señor seguramente descansa sobre él.

      Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, p. 211
      Corremos el peligro de llegar a ser una hermana de la caída Babilonia, y permitir que nuestras iglesias se corrompan, se llenen de todo espíritu inmundo y alberguen a toda ave inmunda y aborrecible. ¿Podremos ver claramente nuestra situación y no proceder en forma decidida a curar los males existentes?

      Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, p. 215
      … a menos que se produzca una limpieza en el templo del alma por parte de muchos de los que creen y predican la verdad, los juicios de Dios, diferidos por largo tiempo, habrán de manifestarse. Esos pecados degradantes no han sido tratados con firmeza y decisión. Hay corrupción en el alma y, a menos que ésta sea limpiada por la sangre de Cristo, se producirán apostasías en nuestro medio que causarán espanto.
    20. Oseas 4:9
      Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras.

      Amós 3:13-15
      Oíd y testificad contra la casa de Jacob, ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los altares de Betel; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra. Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová.
    21. Mateo 22:1-7
      Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

      El Otro Poder, p. 95
      La conveniencia mundana está ocupando el lugar de la verdadera piedad y la sabiduría que viene de arriba, y Dios retirará su mano prosperadora de la asociación. ¿Se retirará el arca del pacto de entre su pueblo? ¿Se introducirán ocultamente los ídolos? ¿Se dará entrada a falsos principios y falsos preceptos en el santuario? ¿Se respetará al anticristo? ¿Se ignorarán los principios y doctrinas verdaderos que nos fueron dados por Dios y que nos hicieron lo que somos?

      Mensajes Selectos, tomo 1, p. 238
      El enemigo de las almas ha procurado introducir la suposición de que había de realizarse una gran reforma entre los adventistas del séptimo día, y que esa reforma consistiría en renunciar a las doctrinas que están en pie como las columnas de nuestra fe y que había de comenzar un proceso de reorganización. Si se efectuara esta reforma, ¿qué resultaría? Los principios de verdad que Dios en su sabiduría ha dado a la iglesia remanente serían descartados. Sería cambiada nuestra religión. Los principios fundamentales que han sostenido la obra durante los últimos cincuenta años serían considerados como error. Se establecería una nueva organización. Se escribirían libros de una nueva orientación. Se introduciría un sistema de filosofía intelectual. Los fundadores de ese sistema irían a las ciudades y harían una obra maravillosa. Por supuesto, se tendría poco en cuenta el sábado y también al Dios que lo creó. No se permitiría que nada se interpusiera en el camino del nuevo movimiento. Los dirigentes enseñarían que la virtud es mejor que el vicio, pero habiendo puesto de lado a Dios, resolverían depender del poder humano, que no tiene valor sin Dios. Su fundamento estaría edificado sobre la arena, y la tormenta y la tempestad barrerían la estructura.
    22. El Otro Poder, p. 95
      ¿Se transformará el instrumento de Dios—la casa editora—en una institución meramente política y mundana? Hacia eso nos está conduciendo directamente el enemigo mediante hombres cegados y no consagrados.

      Estas cosas han llegado tan lejos como podían sin que nadie protestara contra ellas con palabras claras. Ha llegado el momento para que el Señor ponga las cosas en orden.
    23. Malaquías 2:7-9, 11, 17
      Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas.

      Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño.

      Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?
    24. Testimonios para los Ministros, p. 373
      Exhorto a mis hermanos a despertar. A menos que ocurra rápidamente un cambio, debo presentar los hechos al pueblo, porque este estado de cosas debe cambiar; los hombres inconversos no deben seguir siendo gerentes y directores en una obra tan importante y sagrada. Junto con David nos vemos obligados a decir: “Tiempo es de actuar, oh, Jehová, porque han invalidado tu ley” [Salmo 119:126]
    25. The Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 21 de febrero de 1878
      Todo lo que la Majestad del cielo en su sabiduría pudo hacer, ha sido hecho por ellos, pero igual a los judíos, pervierten y abusan sus privilegios sagrados, satisfechos con ser obstructores infructuosos del terreno. En cuanto a buenas obras, no son mejores que los mundanos. Sin embargo, los mundanos ocupan una posición más favorable ante Dios, porque ellos no pretenden poseer verdadera piedad. No son hipócritas pretenciosos…. Es triste reconocer que las vidas diarias de muchos que profesan ser seguidores de Cristo niegan la misma religión que profesan con sus palabras y acciones no santificadas…. No tienen comunión con Dios. [Trad.]
    26. The Review and Herald (La Revista Adventista), 23 de diciembre de 1890
      Los pecadores en Sión deberían sentir temor; porque cuando no la esperan, destrucción repentina vendrá sobre todos los que viven tranquilos.

      El Espíritu Santo se esfuerza por hacer ver los requisitos de Dios, pero los hombres prestan atención sólo un momento, y entonces dirigen sus mentes a otras cosas: Satanás se lleva las semillas de la verdad; se resiste efectivamente la influencia llena de gracia del Espíritu de Dios. De esa manera, muchos están contristando al Espíritu Santo por última vez, y no lo saben.

      Las palabras que Cristo pronunciara sobre Jerusalén son: “He aquí que vuestra casa os es dejada desierta”. ¡Cuánta angustia del alma sintió Cristo cuando resistieron todos sus llamados, advertencias y reprensiones! …

      ¿Verá la iglesia dónde ha caído? [Trad.]
    27. Levítico 10:1-2
      Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.

      The Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 27 de junio de 1900
      Toda la tierra está profanada. De la misma manera como aumenta la transgresión, aumenta la maldición. La tierra se prepara para ser purificada por fuego. [Trad.]
    28. El Evangelismo, p. 290
      Debemos mantenernos tan alejados de lo que tenga ribetes teatrales y de lo que tienda a lo extraordinario como Cristo se mantuvo alejado de estas actitudes en su obra. Lo que llama la atención y excita no es religión, aunque la religión ejercerá su influencia pura, sagrada, elevadora y santificadora produciendo vida espiritual y salvación.

      Testimonios para los Ministros, p. 345
      Hay prolongados consejos para idear planes, e inventar nuevos métodos. Hay un esfuerzo constante para producir entretenimientos a fin de atraer a la gente a la iglesia o a la escuela sabática.
    29. The Review and Herald (La Revista Adventista), 3 de diciembre de 1895
      Entre la mayoría de la gente de color hallamos prácticas indecorosas en su culto para Dios. Se emocionan mucho, y realizan esfuerzos físicos que están fuera de lugar en el culto solemne de Dios…. Creen que una religión sin excitación, sin ruido ni esfuerzos físicos, no merece ser llamada religión. [Trad.]
    30. General Conference Daily Bulletin (Extractos de Testimonios del Boletín Diario de la Asociación General), 23 de febrero de 1899
      Ha habido falta de honradez, fraude, la retención de los derechos de un hombre e indiferencia hacia los principios de los mandamientos de Dios. Habéis tenido hombres, ardides y planes concebidos con la idea de que vosotros, como junta, teníais el poder para hacer cualquier cosa que favoreciera la asociación y produjera ingresos. Pero era aún más grave a la vista de Dios, porque estabais encubriendo las prácticas deshonestas, diciendo Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste. Sí, pero ese templo necesitaba ser purificado tanto como lo necesitaban los atrios del templo en los días cuando Cristo estuvo en la tierra. El Señor aborrece la mezcla que vio en el templo terrenal. Los intercambios profanos en los atrios del templo acarrearon la justa indignación de un Dios ofendido. [Trad.]
    31. Spiritual Gifts (Dones Espirituales), tomo 2, p. 284
      Existen pecados en la iglesia que Dios aborrece, pero apenas se los toca por temor a hacerse enemigos. [Trad.]
    32. Jeremías 23:1-2; 25:34, 35
      ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. … He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño; porque cumplidos son vuestros días para que seáis degollados y esparcidos… Y se acabará la huida de los pastores, y el escape de los mayorales del rebaño.
    33. Juan 20:29
      Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
    34. Malaquías 4:5-6
      He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

      Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 4, pp. 1205,1206
      En esta época precisamente antes de la segunda venida de Cristo en las nubes del cielo, Dios necesita hombres que preparen un pueblo para que esté en pie en el gran día del Señor. En estos últimos días se debe efectuar una obra igual a la que hizo Juan. Mediante los agentes que el Señor ha elegido, él está dando mensajes a su pueblo, y quiere que todos presten atención a las admoniciones y amonestaciones que envía. El mensaje que precedió al ministerio público de Cristo fue: Arrepentíos, publicanos y pecadores; arrepentíos, fariseos y saduceos, “porque el reino de los cielos se ha acercado”. Nuestro mensaje no es de paz y seguridad. En nuestra condición de pueblo que cree en la pronta aparición de Cristo, tenemos un mensaje definido para dar: “Prepárate para encontrarte con tu Dios”.

      Nuestro mensaje debe ser tan directo como fue el de Juan. Él reprendió a reyes por su iniquidad. A pesar de que ponía en peligro su vida, nunca permitió que languideciera la verdad en sus labios. Nuestra obra en esta época debe ser hecha con igual fidelidad…

      En este tiempo de apostasía casi universal, Dios exige que sus mensajeros proclamen su ley con el espíritu y el poder de Elías. Así como Juan el Bautista, al preparar un pueblo para el primer advenimiento de Cristo, llamó su atención a los Diez Mandamientos, así debemos dar el mensaje nítidamente: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado”. Debemos esforzarnos en preparar el camino para el segundo advenimiento de Cristo, con el mismo fervor que caracterizó a Elías el profeta y a Juan el Bautista.
    35. Testimonios para la Iglesia, tomo 6, p. 420
      Como nunca antes, debemos orar no sólo que sean enviados obreros al gran campo de la mies, sino pedir un claro concepto de la verdad, a fin de que cuando lleguen los mensajeros de la verdad podamos aceptar el mensaje y respetar al mensajero.
    36. Patriarcas y Profetas, p. 427
      ¿No subsisten aún los mismos males básicos que ocasionaron la ruina de Coré? Abundan el orgullo y la ambición y cuando se abrigan estas tendencias, abren la puerta a la envidia y la lucha por la supremacía; el alma se aparta de Dios, e inconscientemente es arrastrada a las filas de Satanás. Como Coré y sus compañeros, muchos son hoy, aun entre quienes profesan ser seguidores de Cristo, los que piensan, hacen planes y trabajan tan anhelosamente por su propia exaltación, que para ganar la simpatía y el apoyo del pueblo, están dispuestos a tergiversar la verdad, a calumniar y hablar mal de los siervos del Señor, aun a atribuirles los motivos bajos y ambiciosos que animan su propio corazón. A fuerza de reiterar la mentira, y eso contra toda evidencia, llegan finalmente a creer que es la verdad. Mientras procuran destruir la confianza del pueblo en los hombres designados por Dios, creen estar realmente ocupados en una buena obra y prestando servicio a Dios.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 3, p. 385
      Cuando los hijos de Israel oyeron el grito de los que perecían, huyeron a gran distancia de ellos. Sabían que en parte eran culpables, porque habían aceptado las acusaciones contra Moisés y Aarón, y temían que también perecerían con ellos. Pero el juicio de Dios aún no había terminado. Vino un fuego de la nube de gloria y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso. Éstos eran príncipes; esto es, hombres generalmente de buen juicio y de influencia en la congregación, hombres de renombre. Eran altamente estimados, y su juicio había sido buscado en asuntos difíciles. Pero fueron afectados por una influencia errónea, y se volvieron envidiosos, celosos y rebeldes. No perecieron con Coré, Datán y Abiram porque no fueron los primeros en la rebelión. Fueron los primeros en ver el fin de los cabecillas en la rebelión, y tuvieron una oportunidad para arrepentirse de su crimen. Pero no se resignaron ante la destrucción de esos hombres malvados, y la ira de Dios vino sobre ellos y también los destruyó.

      Patriarcas y Profetas, p. 688
      No puede darse mayor evidencia del poder engañador de Satanás que el hecho de que muchos que son dirigidos por él se engañan a sí mismos con la creencia de que están en el servicio de Dios. Cuando Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra la autoridad de Moisés, creyeron que sólo se estaban oponiendo a un jefe humano, a un hombre como ellos mismos; y llegaron a creer que estaban realmente haciendo la voluntad de Dios. Pero al rechazar el instrumento escogido por Dios, rechazaron a Cristo; e insultaron al Espíritu de Dios. Así, en los días de Cristo, los escribas y ancianos judíos, que profesaban ser muy celosos por el honor de Dios, crucificaron a su Hijo. El mismo espíritu existe todavía en los corazones de los que insisten en seguir su propia voluntad en oposición a la voluntad de Dios.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 197
      De muy mala gana retrae el Señor su presencia de aquéllos a quienes bendijo con gran luz, y que sintieron el poder de la Palabra administrada a otros. Fueron una vez sus siervos fieles, favorecidos por su presencia y dirección; pero se apartaron de él e indujeron a otros al error y por lo tanto caen bajo el desagrado divino.
    37. El Conflicto de los Siglos, p. 666
      Conforme vaya acercándose la tempestad, muchos que profesaron creer en el mensaje del tercer ángel, pero que no fueron santificados por la obediencia a la verdad, abandonarán su fe, e irán a engrosar las filas de la oposición.
    38. Testimonios para la Iglesia, tomo 1, p. 204
      No podríamos elegir un nombre más apropiado que el que concuerda con nuestra profesión, expresa nuestra fe y nos señala como pueblo peculiar. El nombre adventista del séptimo día es una reprensión permanente para el mundo protestante. En él se halla la línea de demarcación entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia y reciben su marca. El gran conflicto se desarrolla entre los mandamientos de Dios y los requisitos de la bestia. Debido a que los santos guardan todos los Diez Mandamientos, el dragón hace guerra contra ellos. Si quisieran arriar el estandarte y renunciar a las peculiaridades de su fe, el dragón se aplacaría; pero ellos excitan su ira, porque se atreven a levantar el estandarte y a desplegar su bandera en oposición al mundo protestante que adora la institución del papado.

      El nombre adventista del séptimo día presenta los verdaderos rasgos de nuestra fe, y convencerá la mente inquisidora. Como una saeta del carcaj del Señor, herirá a los transgresores de la ley de Dios, e inducirá al arrepentimiento para con Dios y a la fe en nuestro Señor Jesucristo.
    39. Spiritual Gifts (Dones Espirituales), tomo 4A, p. 102
      Cuatro ángeles celestiales siempre acompañaban al arca de Dios en todos sus viajes, para protegerla de cualquier peligro, y para cumplir con cualquier cometido que se les pidiese en conexión con el arca. [Trad.]
    40. El Deseado de Todas las Gentes, p. 708
      De sus manos y sus pies caía la sangre, gota a gota, sobre la roca horadada para recibir el pie de la cruz.

      Mateo 27:51
      Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron.

      Manuscript Releases (Manuscritos), tomo 4, p. 243
      De igual manera Cristo, el gran prototipo, tanto sumo sacerdote como víctima, vestido con su propio manto inmaculado de justicia, después de dar su vida por el mundo, arrojó la virtud de su ofrenda, una corriente carmesí, hacia el Lugar Santo, para reconciliar el hombre hacia Dios por medio de la sangre de la cruz. [Trad.]

      Patriarcas y Profetas, p. 368
      El día de la expiación, se llevaban dos machos cabríos a la puerta del tabernáculo, y se echaba suerte sobre ellos, “la una suerte por Jehová, y la otra suerte por Azazel.” Vers. 8. El macho cabrío sobre el cual caía la primera suerte debía matarse como ofrenda por el pecado del pueblo. Y el sacerdote había de llevar la sangre más allá del velo, y rociarla sobre el propiciatorio. “Y limpiará el santuario, de las inmundicias de los hijos de Israel y de sus rebeliones, y de todos sus pecados: de la misma manera hará también al tabernáculo del testimonio, el cual reside entre ellos en medio de sus inmundicias.” Levítico 16:16.
    41. Mensajes Selectos, tomo 3, p. 458
      Todos los que tengan fe genuina serán probados. Tendrán que abandonar casas y tierras, y aun sus propios parientes, debido a la acerba oposición. “Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra—dijo Cristo—; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre”. Mateo 10:23.
    42. Mateo 6:24
      Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 8, p. 74
      Jerusalén es un símbolo de lo que la iglesia será si rehúsa andar en la luz que Dios ha dado. Jerusalén fue favorecida por Dios como la depositaria de los intereses sagrados de Dios. Pero sus habitantes pervirtieron la verdad, y rechazaron todo ruego y advertencia. No apreciaron sus consejos. Contaminaron los atrios del templo con mercancía y robo. Albergaban en su corazón el egoísmo y el amor por las riquezas, la envidia y la disensión. Cada uno por su propio lado procuraba lograr alguna ganancia. Cristo se retiró de ellos, diciendo: Oh, Jerusalén, Jerusalén, ¿cómo he de abandonarte? “¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”. Mateo 23:37.

      De la misma manera Cristo siente pesar y llora por nuestras iglesias e instituciones educativas que no han logrado cumplir los requisitos de Dios.
    43. Nótese por favor la siguiente cita del libro, The Path to the Throne of God: The Sanctuary (La Senda Hacia el Trono de Dios: El Santuario) de Sarah Elizabeth Peck, p. 232 (o en la página 176 del siguiente enlace):

      http://www.john1429.org/ROG/books/docs/Path%20to%20the%20Throne%20of%20God.pdf
      En cierto modo como una explicación aclaratoria, nos dice una fuente confiable que, mientras el desfile victorioso de los redimidos, acompañados por todos los habitantes del cielo, prosigue adelante, “representantes de todo el universo de Dios se situarán a ambos lados del desfile, ansiosos de atisbar la muchedumbre triunfante”.

      Durante diez años, Sarah Peck formó parte del personal de empleados de Elena de White en Australia. También ayudó con el sistema para catalogar que usan los Fideicomisarios del Patrimonio White. Entre otras cosas, ella fue profesora en Union College, y trabajó para el Departamento de Educación en la Asociación de California y en la Asociación General. También ayudó a preparar el libro La Educación de Elena de White.

      Creo que la “fuente confiable” en la cita anterior es la misma fuente de la cita siguiente. El Señor le hizo saber a Elena de White de los representantes de otros mundos que se situarán a ambos lados del desfile para ver a los redimidos, y de la fruta que se está preparando para el planeta especial. Aunque su declaración nunca fue impresa, poco antes de morir ella la compartió en la mesa del comedor con Jennie Ireland (según se informa, su taquígrafa) y un pastor McClure. El pastor McClure lo escribió y Jennie Ireland lo reportó. He aquí lo que dice:

      Todo el cielo estaba activo haciendo los preparativos para el regreso del Señor. Cuando Jesús venga, no sólo vendrán con Él todos los ángeles, sino que los representantes de todo el universo de Dios se colocarán a ambos lados, desde la tierra hasta el planeta donde van a ser festejados. Se situarán en ambos lados, cada uno ansioso de ser el primero en atisbar la muchedumbre triunfante que Jesús guía hacia arriba. Esos representantes de todas partes del universo de Dios, los que van a presenciar ese desfile triunfante, ahora están haciendo preparativos para festejarlos en un planeta donde pasarán el sábado. Ahora están trayendo fruta de todas partes del universo, de todos los demás mundos, y almacenándola en ese planeta para festejar a los redimidos el día sábado. (Apocalipsis 8:1)

      En este sueño se me mostró que lo que se escribió en Index to the Writings of E. G. White (Índice a los Escritos de E.G. White), tomo 3, anexo C, p. 3189, no fue inspirado por el Espíritu Santo, sino que consiste de lo que el hombre decidió.
    44. Patriarcas y Profetas, p. 103
      Pero sin la historia bíblica, la geología no puede probar nada. Los que razonan con tanta seguridad acerca de sus descubrimientos, no tienen una noción adecuada del tamaño de los hombres, los animales y los árboles antediluvianos…
    45. Mateo 26:27-29
      Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
    46. 1 Corintios 11:23-24
      El Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

    * His Sheep Am I, traducción libre de la letra original escrita por Orien Johnson
     
    Fuente: http://www.formypeople.org/Sp/sp_64_final_events_and_the_first_supper.shtml

viernes, 4 de mayo de 2012

Ernie Knoll - Otras Ovejas

7 de abril de 2012
por Ernie Knoll
www.formypeople.org

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Juan 10:16. 

En mi sueño, estoy sentado en un tronco mirando hacia abajo a algo que parece un anfiteatro inmenso al aire libre. El cielo nocturno está iluminado por una luna muy brillante. A pesar de que no hay ninguna otra luz, puedo ver claramente en la oscuridad. El anfiteatro parece hecho de cristal puro. Los lados y el fondo de la pared lucen muchas columnas huecas de cristal fino.

Ahora veo que muchos ángeles descienden de lo alto y llenan el anfiteatro. Los ángeles parecen ser iguales, pero sé que cada uno es distinto. Cada uno lleva una vestimenta, o la vestimenta es su piel, que parece energía que fluye, igual que sus alas. Son muy brillantes. Comienzo a contar a los ángeles en grupos de 10, y así cuento 100 ángeles; entonces en grupos de 100 y cuento 1.000 ángeles. Entonces cuento los grupos de 1.000 ángeles y veo que delante mí hay legiones de ángeles.

Miro hacia arriba, y veo un ángel que desciende y se para delante de los otros ángeles. Yo estoy sentado como a un kilómetro y medio de distancia; sin embargo, puedo ver claramente que su apariencia es distinta de los otros ángeles. Es más alto, y aunque no veo su rostro, sé que su aspecto es muy noble. Está de espaldas a mí. Él levanta las manos y señala a distintos grupos de ángeles, como para dirigirlos. Entonces se da vuelta y veo su rostro claramente. Es el Heraldo. Mira hacia donde yo estoy, y sonríe esa sonrisa conocida con los hoyuelos que he visto en tantas ocasiones. Es una sonrisa que recibo con agrado.
Dando una sola nota, el Heraldo comienza a cantar, y la gran hueste de ángeles se une a él, cantando en armonía perfecta. Puedo oír claramente desde el soprano más alto hasta el bajo más profundo. Cantan un himno antiguo. Sé que ninguno de ellos canta como en una actuación, sino que cada palabra y cada nota es una ofrenda de amor dedicada al del Gran Amor—el Amor, del Amor de los Amores.

Estoy sentado solo en ese anfiteatro inmenso, y escucho a legiones de ángeles cantando a Jesús. Cantan cada palabra al unísono, perfectamente. Cantan el himno, CRISTO, ERES JUSTO REY [Debido a que la letra de la poesía en español no tiene todas las estrofas, ni contiene todas las ideas del himno en inglés, se lo ha traducido a continuación.]

Jesús, el más justo Señor, Soberano de todas las naciones,
Venido de Dios e Hijo del hombre,
Te amaré y honraré;
Tú eres mi gloria, gozo y corona.
Hermosas son las praderas, más aún los bosques,
Vestidos en el traje floreciente de la primavera;
Jesús es más hermoso; Jesús es más puro;
Él hace cantar al corazón afligido.
Hermosa es la luz del sol,
Más hermosa es la luz de la luna, y de toda la hueste estelar;
Jesús brilla con mayor fulgor, su resplandor es más puro
Que el de todos los ángeles del cielo.
Hermoso Salvador, Señor de las naciones,
¡Hijo de Dios e Hijo del hombre!
A ti sean la gloria, el honor, la alabanza y la adoración
Ahora y por todos los siglos.*

Cuando terminan de cantar, veo que han descendido muchos ángeles desde muy alto en los cielos. Mientras miro al cielo nocturno, cada ángel se torna más y más brillante. No me es posible contarlos todos. El cielo resplandece más que el más brillante sol del mediodía.

De repente, el Heraldo canta una nota, y todos esos ángeles comienzan a cantar otro himno. Mientras cantan, las legiones de ángeles en el anfiteatro se unen a ellos. Cada uno canta, no como en una actuación, sino como un tributo personal de su amor y dedicación a Jesús. El himno que cantan ahora es, DE JESÚS EL NOMBRE INVOCA [Debido a que la letra de la poesía en español no tiene todas las estrofas, ni contiene todas las ideas del himno en inglés, se lo ha traducido a continuación.]

Hijo de tristezas y dolor,
Lleva contigo el nombre de Jesús;
Te dará gozo y consuelo;
Por eso, llévalo dondequiera que vayas.
Coro:
Nombre precioso, ¡cuán dulce es!
Es la esperanza de la tierra y el gozo del cielo;
Nombre precioso, ¡cuán dulce es!
La esperanza de la tierra y el gozo del cielo;
Lleva siempre contigo el nombre de Jesús
Como escudo contra todas las trampas;
Si se acumulan las tentaciones a tu alrededor,
Acude a ese nombre santo en oración.
Coro
O, ¡cuán precioso es el nombre de Jesús!
¡Cómo se llenan de gozo nuestras almas,
Cuando nos reciben sus brazos amorosos,
Y nuestras lenguas cantan sus alabanzas!
Coro
Cuando termine nuestra jornada,
En el cielo lo coronaremos
Rey de reyes, Inclinados ante el nombre de Jesús
Y cayendo de rodillas a sus pies.
Coro**

Cuando termina el himno, siento una mano sobre mi hombro. Me doy vuelta y veo al otro ángel que me guía. Se sienta junto a mí, me llama por mi nombre celestial y me explica que todos deben entender que Jesús es el Salvador de todos en esta tierra. Jesús es la única manera cómo podemos ser salvos del pecado. El Padre escuchará y contestará las peticiones presentadas en el nombre hermoso y precioso de Jesús, una vez que el individuo acepte a Jesús y pida el perdón de sus pecados. También debemos comprender que cuando el pecado deje de existir, gracias al sacrificio de Jesús, todos los ángeles de Dios y sus criaturas fieles quedarán protegidos del pecado.1 Jesús es y siempre será el Gran Salvador. Él siempre será ese Dulce Nombre y el Justo Rey.

Ahora se aproxima el Heraldo y se para a mi lado derecho. Extiende su mano y pide que lo acompañe, porque debe mostrarme algo. Le extiendo mi mano derecha, y nos elevamos. Al instante, nos encontramos en un salón muy grande con cinco mesas. El Heraldo me dice que debo observar atentamente lo que se me muestra, porque es muy simbólico. Me dice que hay tantos individuos enseñando doctrinas falsas. Algunos dicen que Dios no mata.2 Otros estudian los festivales judíos y los sábados lunares. Ya se ha mostrado que esos errores son falsos. También hay algunos que siguen las enseñanzas de Jeff Pippenger. Se ha mostrado que no hay nada malo en el estudio de los pioneros adventistas. Sin embargo, este individuo enfatiza enseñanzas que no son importantes para nuestra salvación. Otros siguen a John Scotram, quien usa la constelación del Orión como un reloj y fija fechas y tiempos. Ellos creen lo que Scotram ha dicho que yo no entiendo mis propios sueños. Por lo tanto, él presenta sus propias interpretaciones de mis sueños. Scotram también ha provocado desavenencias en matrimonios, y ha causado la separación de esposos y esposas sin haber un buen motivo. Scotram ha fijado fechas para la caída de las bolas de fuego, la ley dominical, la llegada de Jesús, etc. Jesús vino para salvar al hombre del pecado, y eso incluye de las creencias equivocadas basadas en enseñanzas erróneas.3

Ahora, el Heraldo dice que un Individuo va a entrar al salón, y que yo debo prestar mucha atención a lo que Él va a hacer. Entra un Hombre vestido de zapatos blancos, pantalones blancos, una camisa blanca, un cinto blanco y un gorro blanco de cocinero. Al caminar por el salón, tararea el himno, DAME LA FE DE MI JESÚS [Debido a que la letra de la poesía en español no tiene todas las estrofas, ni contiene todas las ideas del himno en inglés, se lo ha traducido a continuación.]

¡La fe de nuestros padres!
Vive aún a pesar del calabozo, el fuego y la espada;
O, cómo laten de gozo nuestros corazones
Cuando escuchamos esa Palabra gloriosa:
¡Fe de nuestros padres, santa fe!
Hasta la muerte seremos fieles a ti.
Nuestros padres, a pesar de estar encadenados en prisiones oscuras,
Permanecieron libres en sus corazones y conciencias.
¡Cuán dulce sería el destino de sus hijos
Si ellos, como sus padres, pudiesen morir por ti!
¡Fe de nuestros padres, santa fe!
Hasta la muerte seremos fieles a ti.
¡La fe de nuestros padres! Nos esforzaremos
Por ganar para ti todas las naciones;
Y por medio de la verdad que proviene de Dios,
Llegaremos a ser verdaderamente libres.
¡Fe de nuestros padres, santa fe!
Hasta la muerte seremos fieles a ti.
¡La fe de nuestros padres! En todas nuestras luchas,
Amaremos tanto a los amigos como a los enemigos;
Y te predicaremos, como lo sabe hacer el amor,
Por medio de palabras bondadosas y una vida virtuosa.
¡Fe de nuestros padres, santa fe!
Hasta la muerte seremos fieles a ti.***

En el salón hay cinco mesas. La primera mesa es muy grande; la siguiente es mucho más pequeña. La última mesa es muy pequeña, y encima hay un pequeño cernidor de harina. El mismo Hombre ha traído un saco grande de harina. Él abre el saco y vierte la harina sobre la mesa muy grande. Con medida precisa, separa la harina en 21 montones distintos, pero de igual cantidad. Entonces, toma un montón y deja los otros 20. Lleva ese montón y lo coloca en la siguiente mesa, que es más pequeña. Entonces, divide ese montón en 12 montones iguales. Cuando termina, toma uno de esos montones y deja los otros 11. Se lleva ese montón a la siguiente mesa, que es más pequeña. Entonces, lo divide en 7 montones iguales. Cuando termina, toma uno de esos montones y deja 6. Lleva ese montón, lo coloca en la siguiente mesa, que es más pequeña aún, y lo divide en 3 montones iguales. Cuando termina, toma uno de esos montones y deja 2. Lleva ese montón y lo coloca en la última mesa pequeña que tiene el pequeño cernidor de harina. Toma ese montón, y lo coloca en el cernidor. Entonces, cierne la harina hasta que sólo quedan unos pocos granos de salvado en el cernidor. Eso me recuerda del sueño “En el corazón de Jesús”, donde el Espíritu Santo cernía tierra y piedras por un tamiz. Del montón de tierra, piedras y escombros, Él seleccionó piedras capaces de soportar el proceso refinador. En esta ocasión, el proceso de refinamiento es aún más preciso. En vez de piedras, cierne harina por un cernidor pequeño. Lo que Él busca son los granos de salvado que no cayeron por el cernidor. Se complace en encontrar los pocos que necesita y que ha estado buscando. Por medio de la obra del Espíritu Santo, el remanente del remanente cumplirá con lo que sea necesario que ellos hagan. El Heraldo explica que estamos viendo el último gran tamizado. Dice que debemos recordar el último grano de arena que está cayendo por el reloj de arena.

Se nos ha dicho que debemos preparar nuestro recipiente para que el Espíritu Santo pueda morar en nosotros. El Heraldo explica que el Espíritu Santo me indicó que debía colocar un mensaje en el sitio web del Ministerio Para Mi Pueblo acerca de la importancia de la preparación de nuestros corazones, que debemos darnos cuenta de los eventos de la semana y que, por medio de la oración, Dios detendría los vientos de destrucción. Uno puede ver claramente la respuesta a esas oraciones, porque la mano destructora ha sido detenida en lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo, para que otros más tengan la oportunidad de ser salvos. Dios ha escuchado las oraciones de muchos, y Él seguirá escuchándolas. Sin embargo, debemos saber que estas cosas seguirán aconteciendo y se tornarán más destructoras. Él decidirá el momento apropiado para soltar los vientos. No ocurrirá cuando lo decida el ser humano. Si alguien pronostica una fecha, se lo debe escuchar con los oídos cerrados. Dios ha dicho que no han de fijarse más fechas. Los que fijan fechas no hablan de parte del Padre celestial, sino que son controlados por el que está encadenado a este mundo. Esos individuos son los portavoces de Satanás.

Me explica el Heraldo que en lo que cae el último grano de arena por el reloj de arena, y mientras los infieles son tamizados durante los últimos momentos del tamizado, debemos saber que casi ha terminado el sellamiento de los Adventistas del Séptimo Día. Todos habrán tenido una oportunidad para arrepentirse.4 Muchos lo tomarán por broma y se burlarán, tal como lo hicieron los que estaban fuera de la puerta cerrada del arca de Noé. Sin embargo, siete días después de haberse cerrado la puerta, Dios trajo destrucción. Él mató a todos, excepto a los que estaban detrás de la puerta cerrada. Dice el Heraldo que, al concluir el tiempo para alcanzar a los Adventistas del Séptimo Día, debo notar cómo estos mensajes comenzarán a alcanzar a más individuos de otras religiones.5

El Heraldo hace énfasis en que no ha de haber fecha y hora de más eventos futuros. Él explica que el Padre sabe que algunos dicen que yo soy un profeta falso, y quieren pruebas de que yo soy un portavoz de Dios. El Heraldo dice que va a mostrarme la razón por la cual no se me muestran eventos con fechas. Una vez dicho eso, me encuentro de pie como un observador en un cuarto dentro de un edificio grande, donde varios hombres vestidos de trajes negros están sentados junto a una mesa larga. Me veo a mí mismo entrar en el cuarto por la izquierda. Comprendo que nuevamente debo comparecer ante esta comisión para tratar de probar la validez de lo que se me ha mostrado en mis sueños. El Heraldo me recuerda muchas cosas que se me han mostrado que iban a ocurrir, tales como desastres climáticos, y cómo esas cosas se han cumplido. Dice que todo el mundo ha sido testigo de esos eventos, y que ellos seguirán ocurriendo. Sin embargo, la mayoría todavía duda lo que se me ha mostrado.

Entonces, el Heraldo me explica que se me ha de dar una ilustración de lo que ocurriría si yo fuese a dar datos específicos en cuanto a un evento. Mirando como un observador, me veo a mí mismo comparecer ante esa comisión de hombres vestidos de trajes negros. El que está sentado en el medio, en una silla más grande que la de los demás, habla como alguien que tiene mucha autoridad. Lo escucho hablar con voz exigente. Me explica que ellos han decidido que yo debo proveer información detallada de un evento para demostrar que soy un profeta. De repente, veo que un ángel desciende y se para junto a mí. Se me ha dicho que debo llamarlo, “el Guía”. Él me da instrucciones específicas. Entonces, le digo a la comisión que se me ha permitido compartir por anticipado detalles de un evento que va a ocurrir. Les menciono la magnitud de un terremoto fuerte, les digo dónde va a ocurrir, la profundidad, cuánto tiempo va a durar y el número de personas que perecerán. Con todo detalle les relato la destrucción que habrá, y les digo la fecha y hora exactas del terremoto. El individuo trajeado de negro sentado en el centro me dice que él volverá después del evento. Mira a los otros individuos vestidos de negro, se ríe y dice, “Eso es, si este evento ocurre, cosa que dudo mucho”.

Cambia la escena. Sé que ha pasado tiempo y que el evento ha ocurrido. Me vuelvo a ver acercándome a la comisión de hombres. Le digo al que está en el medio que yo les dije los detalles del terremoto, y que ocurrió precisamente de la manera como se lo había dicho, y en la fecha y hora exactas que les había dado. Después de un momento, les pregunto, ¿“Qué me dicen de lo que se me mostró y las pruebas que les di”? El del medio carraspea y vuelve a hablar como alguien que tiene mucha autoridad. Me dice que todos reconocen que el evento ocurrió, pero que eso no constituye una prueba válida de que yo soy un profeta de Dios. Él enfatiza que los terremotos ocurren con mucha frecuencia, que ese tipo de evento es cosa muy común, y que lo que les dije es sólo una coincidencia. Me dice que cualquier persona sería capaz de pronosticar un terremoto como yo lo hice, y que eso no ha demostrado que yo soy un portavoz de Dios. Entonces, me dice que lo que ellos quieren saber es algo que no sea un evento cotidiano, tal como cuándo es que van a caer las bolas de fuego. Él dice que si en realidad soy un profeta verdadero de Dios, debería poder darles la fecha. También quiere saber cuándo es que va a llevarse a cabo la ley dominical. Él revela que si yo les digo estas cosas, entonces posiblemente me considerarían un profeta, pero que primero eso tendría que ir a un comité para tomar votación.

Entonces, me observo a mí mismo salir de ese cuarto e ir afuera. El Heraldo y yo estamos de pie a cierta distancia, observando como yo me retiro en un automóvil. Unos momentos más tarde, el Heraldo me llama la atención a varios ángeles que descienden y permanecen suspendidos en el aire, encima del edificio grande. Esos ángeles tienen en sus manos frascos grandes, y comienzan a verter sobre el edificio un líquido espeso, de color dorado. Todos los que están adentro quedan consumidos por un incendio que sólo dura segundos. Ni siquiera hay suficiente tiempo para llamar y reportar el incendio. El calor es tan intenso, que consume todo, aun los cimientos y la tierra que está por debajo. Lo único que queda es un hueco grande en la tierra que despide humo de la quemazón. Ningún edificio circunvecino recibe daño alguno; ni siquiera sufren daños provocados por humo.

El Heraldo rompe el silencio y me dice que debemos mostrar nuestro aprecio dando gracias al Padre celestial, quien ha decidido detener su mano destructora. Después de que el Ministerio Para Mi Pueblo colocó un mensaje en su sitio web acerca de orar para que Dios detuviera su mano, las oraciones de muchos quedaron patentes. Él merece oraciones de gratitud por su paciencia con los que no la merecen. Él espera para que otros más sean salvos. Sin embargo, debemos comprender que Dios no detendrá su mano para siempre. Pronto levantará su mano, como un padre la levantaría ante un hijo desobediente. El castigo es seguro. Todos debemos pedir perdón antes de que caigan los castigos de Dios. Habrá destrucción. Habrá terremotos con mayor frecuencia y en muchos lugares distintos. Las bolas de fuego todavía están siendo detenidas, pero pronto el Padre mandará que sean arrojadas. Pronto se promulgará la ley dominical, y a todos se les exigirá obedecerla.

Ahora, el Heraldo me lleva a ver otra cosa. Me dice que los mensajes que he recibido están alcanzando a más personas de lo que yo sé, o puedo comprender. Me dice que éste es un ejemplo del poder del Espíritu Santo. Estoy sentado como un observador en una cabina por encima de un auditorio de telespectadores. Es un programa de entrevistas, y yo sé que hay individuos que han sido invitados para conversar con el anfitrión de este programa. Estoy lleno de anticipación, porque no sé qué es lo que va a pasar. Veo los preparativos para presentar un programa en vivo por una estación de red televisiva. Debido a lo que fue presentado en el libro La VERDAD, también me doy cuenta de que a los canales Adventistas del Séptimo Día no les interesaría este programa en particular.

Comienza el programa y el anfitrión sale y se sienta detrás de un escritorio. Él comienza a relatar datos de dos individuos que han sido invitados al programa para ese día. El anfitrión ha mostrado en pantallas grandes, fotos de dos individuos, un hombre y una mujer. Su tez es blanca y pálida, y su cabello está teñido de negro. Ambos individuos tienen las uñas pintadas de negro, ambos usan mucho cosmético para los ojos, tienen perforaciones en las orejas, nariz y labios, y visten ropa negra. También se los muestra haciendo un gesto satánico con las manos.

El anfitrión habla brevemente de los dos individuos que han venido al programa. Explica que vienen de una larga serie de luciferinos, o adoradores de Satanás, y que ellos van a compartir las experiencias de sus vidas. El anfitrión se pone de pie y les dice a todos que les den la bienvenida. Se prenden las luces pidiendo aplausos, pero me doy cuenta que el público permanece sentado en silencio, como si estuvieran en estado de shock. Me doy cuenta de que la gente está por salir en estampida por las puertas de salida. De repente, por la derecha entra una pareja joven, ambos de cabellos rubios, y saludan al anfitrión. Ni su ropa ni su apariencia se parece en nada a las fotos.

Entonces, el anfitrión le pide al hombre que tenga la bondad de compartir su experiencia. El hombre comienza explicando que cuando llegó a la casa un día, encontró un libro sobre la mesa y lo comenzó a leer. Él explica que lo que estaba leyendo no era algo que le interesaba. Sigue diciendo, “Por favor, entiendan que mi pareja y yo estábamos muy metidos en lo de las fiestas los viernes de noche, y nunca habíamos tenido ningún interés en lo que estaba leyendo en el libro. En ese tiempo, no estábamos casados, porque no sabíamos que el matrimonio era el plan de Dios. Mi pareja y yo teníamos nuestra rutina. Era la misma cada fin de semana. Íbamos a distintos clubes. Bailábamos, bebíamos, usábamos drogas y todo lo demás que lo acompaña. Ambos estábamos metidos de lleno en los estilos góticos y estábamos dedicados plenamente al satanismo. Ambos creíamos que Satanás es el único y verdadero soberano de esta tierra. Para nosotros, él era dios. Nosotros teníamos nuestras ocasiones privadas cuando sacrificábamos animales a Satanás. Vivíamos una vida de servicio para él, haciendo lo que nos pidiera sin importarnos a quién dañáramos. Nos apoderábamos de lo que necesitábamos de cualquier manera que pudiéramos. Estábamos viviendo la vida ‘plenamente’ ”.
El hombre siguió hablando, “Así que una tarde, casualmente recogí un libro. Recuerdo que decía, ‘Mensajes de Dios’. Lo recogí y se abrió a una historia de Jesús. Ahora bien, ustedes deben entender que yo había oído hablar de ese hombre llamado Jesús, pero yo también sabía que mi dios, Satanás, lo había matado. Yo sabía que ahora Satanás era el dios de esta tierra. Siempre nos divertíamos durante la Navidad. Poníamos un árbol y los adornos típicos. Celebrábamos con las fiestas de siempre. Celebrábamos la Pascua, pero se trataba del conejo, no de Jesús. La Navidad y la Pascua no eran otra cosa que días para hacer fiesta. La gran fiesta que nos deleitaba era la noche de brujas. Ésa era la fiesta de nuestro dios.
Bueno, me senté en el sofá y comencé a leer esa historia, y me ensimismé en ella, como si estuviera mirando una película muy buena. Mientras seguía leyendo, comencé a sentir algo extraño, cosa que no puedo explicar. Tenía escalofríos que me subían y bajaban por la espalda, y se me ponía la carne de gallina. Recuerdo que sentí un impulso fuerte de tirar el libro en la basura. Sentía que estaba perdiendo el tiempo en esa lectura, cuando había otras cosas que hubiese preferido estar haciendo. Sin embargo, sentía algo que no podía explicar. Vino una paz tranquila, y me rodeó. Al leer más, sentía una oleada cálida, como si un brazo grande y cálido, me estuviese rodeando. Al seguir, me di cuenta de que cada palabra era fácil de leer y entender. A veces, el corazón me latía rápidamente; me reía y entonces lloraba. No soy capaz de describir cómo me sentí al terminar de leer el relato. Yo sabía que quería cerrar el libro y comenzar a leerlo desde el principio. En mi mente había un frenesí de ideas, porque las palabras que había leído me habían pintado un cuadro mental vivo. Se libraba en mi mente una batalla entre lo que estaba leyendo y lo que yo siempre había creído.

Entonces mi pareja llegó a la casa, y le pedí que viniese adonde yo estaba. Es importante que ustedes sepan que, a causa de nuestro estilo de vida, ambos usábamos cosméticos para los ojos. Cuando ella me vio la cara, pudo ver claramente que yo había estado llorando, porque en mi rostro se notaban las huellas de las lágrimas. Le mostré el libro y le dije que cuando lo había recogido, se había abierto a cierta historia. Le dije que la había leído y que tenía que leérsela a ella también. Ella me dijo que una compañera del trabajo le había dado el libro. Me dijo, ‘Parece que éstos son mensajes enviados de nuestro dios, Satanás, porque el título dice, Mensajes de Dios’. Me dijo que ella quería leerlo, pero no había tenido tiempo. Entonces, le repetí que yo quería que ella escuchara lo que yo acababa de leer. Comencé a leer, y casi de inmediato, ella se detuvo y me dijo que sentía algo muy extraño, y que debíamos dejar de leer ese libro y tirarlo en la basura o quemarlo. Yo le dije que también me había sentido así, pero que en vez de hacer eso, había seguido leyendo. Mientras leía, mi pareja me relataba lo que estaba sintiendo, y era casi idéntico a los sentimientos míos. Nos reíamos, y entonces llorábamos.

Cuando terminé de leer el relato, ambos nos miramos. Entonces mi pareja sugirió que comenzáramos a leer el libro desde el principio. Le dije que eso era lo que yo había pensado cuando leí la historia la primera vez. Abrimos el libro al comienzo, y leímos que ésas no eran historias, sino sueños que un hombre había tenido. Vimos que usaban citas de la Biblia para explicar el propósito de los sueños. Había también citas de otro sitio. Ustedes deben comprender que nosotros no teníamos ninguna Biblia. Como éramos seguidores de Satanás, nosotros teníamos nuestra propia ‘Biblia’. Todo esto era cosa nueva para nosotros. Abrimos el libro al primer sueño, ‘A la Mesa’. Nos miramos el uno al otro y seguimos leyendo. Ambos teníamos preguntas, pero queríamos seguir leyendo. Seguimos al sueño siguiente, ‘La Cobija Blanca’. Entonces leímos, ‘Un Cuadro del Cielo’. Cuando terminamos, nos miramos el uno al otro y nos preguntamos, ‘¿Cómo puede ser? Jesús fue derrotado. Él no está vivo. Satanás nos ha mostrado que él es el único dios y que este Jesús murió’. Seguimos leyendo, pasando hoja tras hoja. Mientras pasaba el tiempo, leímos cosas que no entendíamos completamente, pero en muchas partes había versículos de la Biblia o citas de lo que se llama el Espíritu de Profecía, para ayudar a entender el significado. Seguimos y llegamos al primer sueño que yo había leído, ‘En el Corazón de Jesús’. Era la tercera vez que yo lo leía, y la segunda vez para mi pareja. Esta vez ambos entendimos más que la primera vez. Seguimos leyendo hasta el fin del libro, entonces comenzamos a leerlo otra vez. Ya era tarde ese viernes de noche. No nos interesaba salir, sólo queríamos leer los sueños. Cuando terminamos, había pasado mucho tiempo. Nos habíamos reído, nos preguntábamos en cuanto a las cosas, pero más que nada, habíamos llorado muchas veces.

El día siguiente, que era sábado, nos levantamos y sabíamos que teníamos que buscar una de las Biblias King James que mencionaban los mensajes. Hallamos una librería, y cuando le dijimos a la vendedora lo que queríamos, nos miró de una manera muy extraña. Ahora me puedo imaginar cuán extraños le parecíamos. El aspecto y la vestimenta de ambos eran muy góticos. De todos los clientes que le hubieran pedido una Santa Biblia, nosotros éramos los últimos. Sin embargo, nos llevó al sitio donde estaban las Biblias King James y ambos seleccionamos una. Regresamos a casa y dedicamos el día a la lectura de los sueños. Cada vez que encontrábamos un comentario refiriéndose a la Biblia King James, comparábamos el sueño con lo que decía. Entonces, teníamos que enterarnos qué era el Espíritu de Profecía, y quién era esa tal Elena de White.
Después de enterarnos qué era un ABC, salimos un domingo rumbo a una Librería Adventista. Específicamente pedimos todos los libros mencionados en los sueños. Habíamos preparado una lista, y se la dimos a la persona que vendía en el ABC. De nuevo, las miradas tanto de la persona que vendía como de los clientes, eran muy interesantes. Al regresar a casa, comenzamos a leer los sueños y a buscar lo que mostraban en los libros del Espíritu de Profecía. Aprendimos quién era Elena de White. Comenzamos a estudiar como nunca habíamos estudiado antes. Al estudiar los sueños, comenzamos a leer los libros de Elena de White, llamados el Espíritu de Profecía. Aprendimos quién era el verdadero Autor de estos mensajes y que Él no permaneció muerto, sino que está vivo.

Entonces comenzamos a leer y a estudiar la Biblia cada momento libre que tuviéramos. Estudiamos la Biblia más y más, y usamos los escritos de Elena de White para aclarar ciertas cosas. Mientras estudiábamos, estábamos cambiando. Seguimos estudiando de ese Hombre llamado Jesús, cómo murió y descansó el séptimo día, pero al terminar ese día, volvió a vivir. Aun en la muerte Él descansó el sábado, el séptimo día. Sin embargo, el domingo se levantó y se fue a trabajar.

Aprendimos que nos habían engañado. Ya no servimos a Satanás. Habíamos sido sus siervos, pero ahora servimos a un Dios nuevo. No es nuevo en el sentido de que Él sea nuevo, porque Él siempre ha existido, pero Él es nuevo para nosotros. Hemos aprendido del Dios verdadero. Aprendimos la verdad del séptimo día sábado, y de la alimentación y la salud. Estudiamos y aprendimos, y hoy somos obreros evangélicos. Enseñamos la verdad y cómo ser un verdadero Adventista del Séptimo Día”.6

El Heraldo me dice que recuerde que los que se van a sentar más cerca del trono de Dios son los que una vez fueron siervos de Satanás. Esos dos individuos adoraban y servían a Satanás, pero ellos escucharon la voz del Espíritu Santo. Dice que debo notar que la mayoría de los que ahora están en la Iglesia Adventista del Séptimo Día no son capaces de escuchar los ruegos suaves y tiernos del Espíritu Santo. No lo pueden oír a causa de los fuertes alardes que hacen que son Adventistas del Séptimo Día. No comprenden que proclamar que uno es un Adventista del Séptimo Día es una cosa, pero es otra prestar atención a las tiernas enseñanzas de cómo vivir como un Adventista del Séptimo Día. Sin embargo, individuos de otras religiones pueden oír la tierna voz del Espíritu Santo.

Ahora me encuentro en el pasillo donde he estado en muchas ocasiones. El Heraldo y yo nos sentamos y él dice que debe informarme en cuanto a los viajes que Becky y yo haremos para compartir los mensajes. Me dice que pronto terminarán nuestros preparativos, y que en cuanto hayan concluido los arreglos finales, debemos comenzar nuestro viaje. Me recuerda el Heraldo que me fue dicho que habría fondos para obtener lo necesario. Sonríe y me dice que durante un período breve, una ventana del cielo fue abierta y bendiciones grandes, representadas por muchas monedas de oro, fluyeron a este ministerio. Me fue provisto lo necesario para cumplir con lo que se me ha pedido que haga. Muchos dieron con mucha fe. Dios ha visto su sacrificio y bendecirá a los que den voluntariamente. El Heraldo revela que mientras Becky y yo viajemos, Dios abrirá el alfolí celestial y nuevamente veremos el poder del que está sentado en el trono. El Espíritu Santo hablará poderosamente a otros que escucharán las palabras pronunciadas suavemente.

Me recuerda que Dios me enseñará quiénes deben ser invitados para ayudar, porque ya he visto muchos engaños que Satanás ha usado para tratar de destruir nuestro ministerio. Muchos con talentos y dones son ovejas apóstatas vestidas de lobos. Satanás enviará ese tipo de persona que va a querer trabajar para nuestro ministerio.7 Sin embargo, Dios me mostrará quiénes son suyos y quiénes no lo son.

Me dijo que mientras Becky y yo viajemos, una hueste de ángeles nos acompañará en todo lo que hagamos. Debemos saber que el Espíritu Santo obrará en las reuniones y que se verán grandes cosas. El poder de Dios será patente.8 El Espíritu Santo hablará, y los que tienen medios económicos harán posible que los que esperan, como ministros suyos, salgan a enseñar. Esos ministros se presentarán por medio de nuestras reuniones, tal como me fue mostrado en el sueño, “El Pastor Mayor de Edad”. El Heraldo me dice que debo preparar lo que se me ha mostrado y compartir los mensajes de Dios.


    1. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 5, p. 1106
      …Los ángeles atribuyen honor y gloria a Cristo, pues aun ellos no están seguros a menos que contemplen los sufrimientos del Hijo de Dios. Los ángeles del cielo están protegidos contra la apostasía por medio de la eficacia de la cruz. Sin la cruz no estarían más seguros contra el mal de lo que estuvieron los ángeles antes de la caída de Satanás…

      El plan de salvación, al poner de manifiesto la justicia y el amor de Dios, proporciona una salvaguardia eterna contra la apostasía en los mundos que no cayeron, así como también para aquéllos [personas] que serán redimidos por la sangre del Cordero.
    2. Deuteronomio 32:39
      Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.
    3. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 7, p. 930
      Podríamos remitir al capítulo dos de 2 Timoteo a los que están deseosos de originar alguna cosa nueva y extraña que es producto de la imaginación humana, y está tan por debajo de los grandes y nobles conceptos de las Sagradas Escrituras, como está lo común por debajo de lo sagrado. Podríamos responder a preguntas necias, diciendo: Espere, y entonces todos sabremos qué es esencial que sepamos. Nuestra salvación no depende de asuntos secundarios.
    4. Efesios 4:30
      Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

      Manuscript Releases (Manuscritos), tomo 15, p. 225
      El sellamiento indica que vosotros sois los escogidos de Dios. Él os ha tomado como cosa suya. Como sellados de Dios, somos la posesión comprada de Cristo, y nadie nos arrancará de sus manos. El sello dado en la frente es Dios, la Nueva Jerusalén. “Escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios” (Apocalipsis 3:12). [Trad.]

      La Fe por la cual Vivo, p. 290
      Los que desconfían de sí mismos, se humillan delante de Dios y purifican sus almas obedeciendo a la verdad, son los que reciben el molde celestial y se preparan para tener el sello de Dios en sus frentes. Cuando se promulgue el decreto y se estampe el sello, su carácter permanecerá puro y sin mancha para la eternidad. Ahora es el momento de prepararse. El sello de Dios no será nunca puesto en la frente de un hombre o una mujer que sean impuros. Nunca será puesto sobre la frente de seres humanos ambiciosos y amadores del mundo. Nunca será puesto sobre la frente de hombres y mujeres de corazón falso o engañoso. Todos los que reciban el sello deberán estar sin mancha delante de Dios y ser candidatos para el cielo.
    5. Hechos 13:46-49
      Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.

      Maranata: El Señor Viene, p. 219
      El solemne mensaje que se nos ha entregado para darlo al mundo ha de ser proclamado con mayor ardor, con una intensidad que conmoverá a los incrédulos, induciéndolos a ver que el Altísimo está obrando con nosotros, que él es la fuente de nuestra eficiencia y fortaleza...

      ¿Estáis empleando todas vuestras facultades en un esfuerzo por traer las ovejas perdidas al redil? Hay miles y miles sumidos en la ignorancia que podrían ser advertidos. Orad como nunca habéis orado antes por el poder de Cristo. Orad por la inspiración de su Espíritu, a fin de que podáis ser henchidos con el deseo de salvar a los que perecen. Ascienda al cielo la oración: “Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación”. Salmos 67:1, 2.
    6. Historia de la Redención, p. 51
      … La especie se depreció tanto finalmente que causó la impresión de ser inferior y casi sin valor. Generalmente los hombres fueron incapaces de apreciar el misterio del Calvario y los grandes y sublimes hechos de la expiación y el plan de salvación, por causa de su sometimiento al ánimo carnal. Sin embargo, a pesar de su debilidad y de las debilitadas facultades mentales, morales y físicas de la especie humana, Cristo, fiel al propósito que lo indujo a salir del cielo, continúa manifestando interés en estos débiles, despreciados y degenerados ejemplares de la humanidad, y los invita a ocultar su debilidad y sus muchas deficiencias en él. Si están dispuestos a acudir a él, el Señor lo está para suplir todas sus necesidades.
    7. Mensajes Selectos, tomo 2, p. 161
      Los instrumentos satánicos están en cada ciudad… No podemos permitirnos estar desprevenidos ni por un momento.
    8. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 4, p. 1163
      Isaías tenía un mensaje del Dios del cielo para darlo al apóstata pueblo de Israel… El Señor se le reveló cuando estaba en el pórtico del templo. Fue abierto el velo del templo, la puerta fue alzada, y tuvo una visión del lugar santísimo dentro del velo…. Y se vio la mano que tomó el carbón encendido del altar, le tocó los labios y lo proclamó limpio. Entonces estuvo listo para ir con el mensaje… porque sabía que el Espíritu de Dios estaría con el mensaje.

      Ibíd.
      … El carbón encendido es símbolo de purificación… también simboliza la potencia de los esfuerzos de los siervos del Señor.
* Cristo, Eres Justo Rey – Letra original de Gesangbuch, Munster
** De Jesús el Nombre Invoca, letra original de Lillian Baxter
** Dame la Fe de Mi Jesús, letra original de Frederick W. Faber

sábado, 10 de marzo de 2012

Llamado para integrarnos ...

Si tu crees en el don profético dado a Ernie Knoll sepas que no estás solo, por favor ponte en contacto conmigo pues tenemos una gran tarea por delante y debemos unirnos.

Mi email es: exp78@hotmail.com

Dios les bendiga

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ernie Knoll - Campos de Colores

1o de febrero de 2012
por Ernie Knoll
www.formypeople.org


Así como el rayo del sol imparte a las flores sus variados y delicados matices, imparte Dios al alma la hermosura de su propio carácter. El Deseado de Todas las Gentes, p. 280

Por medio de las flores del campo, Dios desea llamar nuestra atención a la belleza de un carácter semejante al de Cristo. Dice Jesús, “Considerad los lirios del campo, cómo crecen…”. The Signs of the Times (Las Señales de los Tiempos), 19 de junio de 1893
En mi sueño, veo a un individuo caminando con Jesús a lo largo de un valle hermoso.1 Este individuo representa a todos los que se esfuerzan por ser como Jesús. Al pie de las colinas crecen muchos árboles, formando un bosque denso. Cada árbol aspira crecer lo más alto posible, y ha sido creado con un diseño noble. Las ramas de cada árbol crecen hacia afuera, y las hojas miran hacia arriba para obtener toda la luz del sol posible.2 Veo que no hay nubes en el cielo azul brillante.

Dice Jesús que me fije en el fondo del valle y que todas las flores son blancas como la nieve. Noto los tallos verdes de las flores, y como ellos representan vida, crecimiento y sostén. Mientras Jesús y este individuo caminan por el campo de flores, cada flor mueve sus pétalos hacia ellos, como si se esforzara por mostrar su belleza creada por Dios. También noto que las flores, después de ser pisadas, inmediatamente se vuelven a levantar, intactas y perfectas, pero aún más bellas que antes. Jesús explica que las flores blancas representan su justicia y ánimo. Cada uno de su pueblo va a necesitar ánimo a lo largo del sendero corto que está justo adelante. Van a necesitar ánimo para los eventos que están por acontecer en la tierra. Mientras cada uno camine por una senda de pruebas, deben recordar las palabras de Dios.

Mientras Jesús camina con ese individuo, le explica que no podremos ser como Él mientras vistamos nuestras propias ropas.3 Le entrega al individuo una camisa blanca que debe ponerse, y le dice que simboliza su justicia, la cual tenemos que poseer para ser semejantes a Él.4

De repente, todas las flores se tornan amarillas. Ahora, Jesús le entrega al individuo una camisa amarilla para ponerse. Este color representa el valor. Aunque en esta tierra el amarillo ha representado la cobardía, Jesús declara que representa valor y audacia. Las flores amarillas son un testamento del valor que los fieles de Dios necesitan para poder estar en pie, con sus rostros mirando al Sol de Justicia.5 Cada uno de ellos va a experimentar una caminata como si estuviera solo. Sin embargo, cada uno debe saber que nunca estará solo.6

Entonces, las flores se tornan rojas, y Jesús le entrega al individuo una camisa roja. Este color simboliza el amor ardiente que tiene Jesús por cada uno de su pueblo, y cómo Él andará a su lado, y las muchas veces que Él sostendrá a cada uno en sus brazos.7 Él pide que cada uno de nosotros muestre un carácter de amor.

Nuevamente, las flores cambian de color. Esta vez son azules. Jesús le da al individuo una camisa azul que debe ponerse. Este color representa las leyes de Dios, las cuales Él dio a causa de su amor ardiente por su pueblo. Él pide que conozcamos y guardemos sus leyes.8 Dice Jesús que me fije que después de que las flores azules son pisadas, inmediatamente se vuelven a levantar, más fuertes que antes, tal como las leyes de Dios permanecen para siempre. El Salmo 111:7-8, dice, “fieles son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud”.

Jesús pide que nos vistamos de todas sus ropas de colores, las cuales simbolizan su carácter. Él desea que adquiramos todos los rasgos de su carácter para reflejar su imagen perfectamente. Sólo así podremos estar entre los que son.9

Nota: Véase el cuadro “Rasgos Celestiales del Carácter” que aparece al final de las anotaciones a pie de página que siguen a continuación.

    1. Salmo 23:4
      Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
    2. Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 169
      El propósito de Dios hacia su pueblo, y las gloriosas posibilidades que se abrían ante ellos, habían sido presentados en las hermosas palabras siguientes: “Serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”. Isaías 61:3.

      Nuestra Elevada Vocación, p. 172
      Si alcanzamos la norma de la perfección, nuestros rasgos peculiares de disposición deben ser moldeados en armonía con la voluntad de Cristo. Entonces nos sentaremos juntos en los lugares celestiales en Cristo.... Mantengámonos acercándonos a Dios, y él se acercará a nosotros. Entonces, como uno, nos elevaremos hacia él. Las iglesias serán como jardines del Señor, bajo su cultivo. El pueblo de Dios será como árboles de justicia, plantados por el Señor y regados por el río de la vida.
    3. Isaías 64:6
      Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia.
    4. Apocalipsis 3:5
      El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

      Palabras de Vida del Gran Maestro, pp. 161-162
      No prestéis oído a la sugestión del enemigo de permanecer lejos de Cristo hasta que os hayáis hecho mejores; hasta que seáis suficientemente buenos para ir a Dios. Si esperáis hasta entonces, nunca iréis. Cuando Satanás os señale vuestros vestidos sucios, repetid la promesa de Jesús: “Al que a mí viene, no le echo fuera”. Juan 6:37. Decid al enemigo que la sangre de Jesucristo limpia de todo pecado. Haced vuestra la oración de David: “Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve”. Salmo 51:7.

      Levantaos e id a vuestro Padre. Él os saldrá al encuentro muy lejos. Si dais, arrepentidos, un solo paso hacia él, se apresurará a rodearos con sus brazos de amor infinito. Su oído está abierto al clamor del alma contrita. El conoce el primer esfuerzo del corazón para llegar a él. Nunca se ofrece una oración, aun balbuceada, nunca se derrama una lágrima, aun en secreto, nunca se acaricia un deseo sincero, por débil que sea, de llegar a Dios, sin que el Espíritu de Dios vaya a su encuentro. Aun antes de que la oración sea pronunciada, o el anhelo del corazón sea dado a conocer, la gracia de Cristo sale al encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana.

      Vuestro Padre celestial os quitará los vestidos manchados por el pecado. En la hermosa profecía parabólica de Zacarías, el sumo sacerdote Josué, que estaba delante del ángel del Señor vestido con vestimentas viles, representa al pecador. Y el Señor dice: “Quitadle esas vestimentas viles. Y a él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te hecho vestir de ropas de gala... Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas”. Zacarías 3:4-5. Precisamente así os vestirá Dios con “vestidos de salud”, y os cubrirá con el “manto de justicia”. Isaías 61:10.
    5. Salmo 68:13
      Seréis como alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas con amarillez de oro.

      Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 127
      Cuando la religión de Cristo sea más despreciada, cuando su ley sea más menoscabada, entonces deberá ser más ardiente nuestro celo, y nuestro valor y firmeza más inquebrantables. El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, ésta será nuestra prueba. En este tiempo, debemos obtener calor de la frialdad de los demás, valor de su cobardía, y lealtad de su traición.

      The Review and Herald (La Revista Adventista), 29 de noviembre de 1881
      Ahora es el momento cuando los amigos de Jesús deben ser resueltos, fieles y valientes a favor del Capitán de su salvación. Ahora es el momento de mostrar quiénes son en realidad como Caleb. Sin negar que los muros son altos y los gigantes poderosos, creen que esa realidad hará más gloriosa la victoria. Nos aguardan grandes dificultades y pruebas. Para seguir adelante, serán necesarios valor firme y esfuerzo perseverante. Pero ahora todo depende de nuestra fe en el Capitán, quien nos ha guiado de manera segura hasta ahora. [Trad.]

      El Deseado de Todas las Gentes, p. 216
      La devoción continua establece una relación tan íntima entre Jesús y su discípulo, que el cristiano llega a ser semejante a Cristo en mente y carácter. Mediante su relación con Cristo, tendrá miras más claras y más amplias. Su discernimiento será más penetrante, su juicio mejor equilibrado. El que anhela servir a Cristo queda tan vivificado por el poder del Sol de justicia, que puede llevar mucho fruto para gloria de Dios.
    6. Juan 16:32-33
      He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

      Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 136
      A menudo, los que sufren el oprobio o la persecución por causa de su fe son tentados a pensar que Dios los ha olvidado. A la vista de los hombres, se hallan entre la minoría. Según todas las apariencias sus enemigos triunfan sobre ellos. Pero no violen ellos su conciencia. Aquel que sufrió por ellos y llevó sus pesares y aflicciones, no los ha olvidado.

      Los hijos de Dios no son dejados solos e indefensos. La oración mueve el brazo de la Omnipotencia. Por la oración, los hombres “sojuzgaron reinos, obraron justicia, obtuvieron promesas, cerraron las bocas de los leones, apagaron la violencia del fuego”—y llegamos a saber lo que esto significa cuando oímos acerca de los mártires que murieron por su fe—, “pusieron en fuga a ejércitos de gente extranjera”. Hebreos 11:33-34.
    7. Mente, Carácter y Personalidad, tomo 2, p. 283
      Jesús le dice: “Venid a mí [...] que yo os haré descansar”. Mateo 11:1. El gozo de Cristo en el alma merece cualquier sacrificio. “Luego se alegran”, porque tienen el privilegio de descansar en los brazos del amor eterno.

      Mensajes para los Jóvenes, p. 108
      El amor de Cristo por sus hijos es tan tierno como su fortaleza. Y es más fuerte que la muerte; porque él murió para comprar nuestra salvación, y para hacernos uno con él... Tan fuerte es su amor que controla todos sus poderes, y emplea los vastos recursos del cielo para servir a su pueblo.
    8. Éxodo 20:3-17
      No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

      Salmo 119:80
      Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.

      Números 15:37-41
      Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul. Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.

      Juan 15:10
      Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

      Palabras de Vida del Gran Maestro, pp. 29-30
      El amor debe ser el principio que impulse a obrar. El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los cielos y en la tierra, y debe ser el fundamento del carácter del cristiano. Sólo este elemento puede hacer estable al cristiano. Sólo esto puede habilitarlo para resistir la prueba y la tentación.

      Y el amor se revelará en el sacrificio. El plan de redención fue fundado en el sacrificio, un sacrificio tan amplio y tan profundo y tan alto que es inconmensurable. Cristo lo dio todo por nosotros, y aquéllos que reciben a Cristo deben estar listos a sacrificarlo todo por la causa de su Redentor. El pensamiento de su honor y de su gloria vendrá antes de ninguna otra cosa.

      Si amamos a Jesús, amaremos vivir para él, presentar nuestras ofrendas de gratitud a él, trabajar por él. El mismo trabajo será liviano. Por su causa anhelaremos el dolor, las penalidades y el sacrificio. Simpatizaremos con su vehemente deseo de salvar a los hombres. Sentiremos por las almas el mismo tierno afán que él sintió.

      Ésta es la religión de Cristo. Cualquier cosa que sea menos que esto es un engaño. Ningún alma se salvará por una mera teoría de la verdad o por una profesión de discipulado. No pertenecemos a Cristo a menos que seamos totalmente suyos. La tibieza en la vida cristiana es lo que hace a los hombres débiles en su propósito y volubles en sus deseos. El esfuerzo por servir al yo y a Cristo a la vez lo hace a uno oidor pedregoso, y no prevalecerá cuando la prueba le sobrevenga.
    9. Apocalipsis 14:1-5
      Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.

      2 Corintios 3:18
      Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

      Génesis 5:24
      Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dio.

      Conflicto y Valor, p. 29
      Enoc tuvo tentaciones como nosotros. Estaba rodeado por una sociedad tan poco amiga de la justicia como la que nos rodea a nosotros. La atmósfera que respiraba, como la nuestra, estaba manchada por el pecado y la corrupción, sin embargo vivió una vida de santidad. Se mantuvo limpio de los pecados que prevalecían en la época en que vivió. Así nosotros podemos mantenernos puros e incontaminados. Era un representante de los santos que viven entre los peligros y corrupciones de los últimos días. Fue trasladado a causa de su fiel obediencia a Dios. De esa forma, también, los fieles que estén vivos y habrán quedado, serán trasladados. Serán llevados de un mundo pecador y corrupto a los puros goces del cielo.

      Nuestra obra actual es salir del mundo y apartarnos. Ésa es la única manera como podremos caminar con Dios, tal como lo hizo Enoc.

      Nuestra Elevada Vocación, p. 314
      El horno del Refinador tiene que quitar la escoria. Cuando el Refinador vea su imagen reflejada perfectamente en vosotros, os sacará del horno. No seréis dejados para ser consumidos, o para soportar la prueba ígnea más de lo que sea necesario para vuestra purificación. Pero para reflejar la imagen divina es necesario que vosotros os sometáis al proceso que el Refinador ha elegido para vosotros, para que seáis limpiados, purificados, y para que desaparezca toda mancha y arruga—ni un solo defecto debe quedar en vuestro carácter cristiano. Que el Señor os ayude... a permitir que la voluntad y la obra de Dios se cumplan en vosotros.... ¡Mirad hacia arriba! Jesús vive, Jesús ama, Jesús se compadece, y él os recibirá con toda vuestra carga de cuidado y perplejidad si acudís a él y depositáis vuestra carga sobre él. El ha prometido que nunca dejará u olvidará a aquellos que colocan su confianza en él.

      Los Hechos de los Apóstoles, pp. 372-373
      Aquel cuyo corazón está resuelto a servir a Dios encontrará oportunidades para testificar en su favor. Las dificultades serán impotentes para detener al que esté resuelto a buscar primero el reino de Dios y su justicia. Por el poder adquirido en la oración y el estudio de la Palabra, buscará la virtud y abandonará el vicio. Mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe, quien soportó la contradicción de los pecadores contra sí mismo, el creyente afrontará voluntariamente y con valor el desprecio y el escarnio. Aquél cuya palabra es verdad promete ayuda y gracia suficientes para toda circunstancia. Sus brazos eternos rodean al alma que se vuelve a él en busca de ayuda. Podemos reposar confiadamente en su solicitud, diciendo: “En el día que temo, yo en ti confío.” Salmos 56:3. Dios cumplirá su promesa con todo aquél que deposite su confianza en él.

      Por su propio ejemplo el Salvador ha demostrado que sus seguidores pueden estar en el mundo y con todo, no ser del mundo. No vino para participar de sus ilusorios placeres, para dejarse influir por sus costumbres y seguir sus prácticas, sino para hacer la voluntad de su Padre, para buscar y salvar a los perdidos. Con este propósito, el cristiano puede permanecer sin contaminación en cualquier circunstancia. No importa su situación o condición, sea exaltada o humilde, manifestará el poder de la religión verdadera en el fiel cumplimiento del deber.

      No es fuera de la prueba, sino en medio de ella, donde se desarrolla el carácter cristiano. Expuestos a las contrariedades y la oposición, los seguidores de Cristo son inducidos a ejercer mayor vigilancia y a orar más fervientemente al poderoso Auxiliador. Las duras pruebas soportadas por la gracia de Dios, desarrollan paciencia, vigilancia, fortaleza y profunda y permanente confianza en Dios. Éste es el triunfo de la fe cristiana que habilita a sus seguidores a sufrir y a ser fuertes; a someterse y así conquistar; a ser muertos todo el día y sin embargo vivir; a soportar la cruz y así ganar la corona de gloria.

RASGOS CELESTIALES
DEL CARÁCTER
(No es una lista completa)
DEFINICIONES
CITAS BÍBLICAS
AMOR
Amor desinteresado y espiritual por Dios y los seres humanos; alabanza, reverencia y respeto hacia Dios (glorificarlo a Él, no al yo); interés y aprecio por otros
1 Corintios 13:13
Salmo 119:6, 15
1 Juan 3:18; 4:7, 11
FE,
CONFIANZA
Creer en Dios; confiar en Él
Hebreos 11:6
Proverbios 3:5
Job 13:15
Salmo 56:3
OBEDIENCIA,
LEALTAD
Obedecer a Dios y a los que tienen autoridad (padres, maestros, etc.) y están en el Señor; rendir lealtad a las leyes del país, si no contradicen las leyes de Dios
Deuteronomio 11:27; 27:10
Mateo 22:21
Efesios 6:1
Tito 2:14
Apocalipsis 3:19
VALOR,
DILIGENCIA
Ser audaz, listo para atreverse para Dios; determinación, prudencia, celo
Josué 1:7, 9
Proverbios 28:1; 6:6
Hebreos 6:11,12
HUMILDAD
No tener orgullo, arrogancia o hipocresía
Mateo 5:5
Santiago 4:6
SALUD
Sin enfermedad en la mente o en el cuerpo
1 Corintios 10:31
3 Juan 2
INTEGRITDAD,
PUREZA,
VERACIDAD
Moral, justo; limpio, libre de pecado; honesto, transparente, sincero
Proverbios 11:3
Salmo 25:21
Mateo 5:8 1
Juan 3:2-3
Salmo 15:1-2
Zacarías 8:16
CONOCIMIENTO,
DISCERNIMIENTO,
VIGILANCIA
Conocer la Palabra de Dios; perspicacia, entendimiento, buen juicio; consciente, alerta
2 Timoteo 2:15
Juan 7:24
Ezequiel 44:23
Mateo 7:20
Mateo 25:13; 26:41
Lucas 21:36
1 Tesalo. 5:6
BONDAD,
MANSEDUMBRE,
IMPARCIALIDAD
Consideración, cortesía; delicadeza (no ser duro); ser justo, equitativo
Proverbios 19:22; 31:26
2 Timoteo 2:24
Tito 3:2
Deutero.16:20
Proverbios 4:18
Ezequiel 18:5, 9
AMISTAD,
COMPASIÓN
Ser atento, hospitalario; tener simpatía, saber escuchar
Proverbios 18:24
Hebreos 13:2
Isaías 1:17
Juan 15:13;
1 Pedro. 3:8
ABNEGACIÓN,
GENEROSIDAD
Ceder a Dios, considerar a otros; dentro de lo posible, proveer o ayudar con talentos, tiempo o posesiones
Proverbios 22:9
Mateo 16:24; 10:8
Romanos 12:13
PACIENCIA,
RESISTENCIA
Experimentar problemas con tranquilidad, sin quejas; perseverancia
1 Tesalo. 5:14
Santiago 1:3-4
Apoc.14:12
Gálatas 6:9
Apoc. 2:3
CONTENTAMIENTO,
PAZ
Gozo, satisfacción (sin autocompasión); serenidad
Éxodo 20:17;
Filipenses 4:11
Hebreos 13:5
1 Timoteo 6:8
Isaías 26:3
Salmo 34:14; 119:165

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. {Gálatas 5:22-23}

Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. {2 Pedro 1:5-7}

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. {Filipenses 4:8}

Hay una obra individual que debemos cumplir unidos a Cristo. Debemos vestirnos de Cristo, ponernos sus cualidades de carácter, representarlo en todas nuestras palabras y acciones. Cuando estemos dispuestos a seguir adelante hacia el conocimiento del Señor, andando humildemente delante de Él, recibiendo enseñanza de Él cada día, el Espíritu Santo obrará a través de nosotros, y nos dará poder para presentar al mundo un camino mejor. {Panfleto 014, p. 9 de Elena G. de White] [Trad.] 

La única manera de distinguir entre el cristiano verdadero y el que pretende serlo, es por los frutos de la vida. Las obras testificarán si Cristo, la esperanza de gloria, ha sido, o no ha sido, formado en lo interior. Todo el que entre en el reino de los cielos habrá sido probado y examinado.{The Signs of the Times (Señales de los Tiempos), 18 de diciembre de 1893} [Trad.]

Ninguno de nosotros recibirá jamás el sello de Dios mientras nuestros caracteres tengan una mancha. Nos toca a nosotros remediar los defectos de nuestro carácter, limpiar el templo del alma de toda contaminación. Entonces la lluvia tardía caerá sobre nosotros como cayó la lluvia temprana sobre los discípulos en el día de Pentecostés. {Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 199}

Vi que muchos descuidaban la preparación necesaria, esperando que el tiempo del “refrigerio” y la “lluvia tardía” los preparase para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. ¡Oh! ¡y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia! Habían descuidado la preparación necesaria, y por lo tanto no podían recibir el refrigerio indispensable para sobrevivir a la vista de un Dios santo. Quienes se nieguen a ser tallados por los profetas y a purificar sus almas obedeciendo a toda la verdad, quienes presuman estar en condición mucho mejor de lo que están en realidad, llegarán al tiempo en que caigan las plagas y verán que les hubiera sido necesario que los tallasen y escuadrasen para la edificación. {Primeros Escritos, p. 71}

El sello del Dios viviente sólo será colocado sobre los que son semejantes a Cristo en carácter. {Eventos de los Últimos Días, p. 225} 

Tendremos que seguir siendo durante toda la eternidad lo que nos hayamos hecho durante el tiempo de gracia. La muerte provoca la disolución del cuerpo, pero no produce cambio alguno en nuestro carácter, ni lo cambia tampoco la venida de Cristo; tan sólo lo fija para siempre sin posibilidad de cambio. {Ibíd., p. 240}

Si queréis ser santos en el cielo, primero debéis serlo en la tierra. Los rasgos de carácter que acariciáis en esta vida no cambiarán en virtud de la muerte o de la resurrección. Saldréis de la tumba con la misma disposición que manifestasteis en vuestro hogar y en la sociedad. Jesús no cambia el carácter en su venida. La obra de transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino. Debemos arrepentirnos de nuestros defectos de carácter y vencerlos mediante la gracia de Cristo, y debe formarse un carácter simétrico mientras estamos en este período de prueba, a fin de que seamos idóneos para las mansiones de arriba. {Ibíd., p. 299}

Cuando la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios, llega a ser omnipotente. Cualquier cosa que debe hacerse por orden suya, puede llevarse a cabo con su fuerza. Todos sus mandatos son habilitaciones. {Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 268}

(En lo posible, lea los dos tomos titulados: Mente, Carácter y Personalidad, por Elena de White.)
Fuente: http://www.formypeople.org/Sp/sp_62_fields_of_color.shtml